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HA SIDO VISTA EN LA SALA RETIRO

Carmen Cervera subasta las joyas de la corona para comprarse las de diario

Mientras intenta subastar sin éxito algunas de las mejores alhajas que tiene en su poder, como el broche que perteneció a la reina María Cristina, la baronesa acude a una sala de subastas para adquirir joyas “de las de estar por casa”

Foto: La baronesa Thyssen, en una imagen de archivo (Gtres)
La baronesa Thyssen, en una imagen de archivo (Gtres)

Hace unos días, Carmen Cervera, acompañada de dos amigas, acudía a la Sala Retiro en la calle Ménendez Pelayo de Madrid. Se trata de una casa de subastas donde se exponen, mediante depósito, todo tipo de objetos de arte y de colección. Desde pintura a muebles pasando por vajillas, orfebrería, plata, artes decorativas y, sobre todo, joyas. Esta sala es muy conocida por su parcela de joyería, una de las más importantes dentro del mundo de las subastas, ya que se pueden encontrar piezas magníficas a precio de ganga. Y más en tiempos de crisis, donde las joyas y las pertenencias de familia sirven precisamente para salir del paso.

La baronesa suele frecuentar la Sala Retiro, tanto cuando hay convocatorias especiales, como la que se ha celebrado ahora, a finales de junio, como para ver en vivo y en directo los objetos que previamente aparecen en los catálogos que se envían a clientes habituales, como es su caso. El día que acudió con sus dos amigas tenía como fin adquirir joyas "de las de estar por casa".

Los precios de salida de los lotes suelen ser muy ajustados; lo mismo sucede con las piezas únicas, que son las preferidas de la baronesa. "El valor lo da la puja. Y si no hay competencia, el comprador se queda con el precio que ha ofertado. Hay una diferencia casi del 70% con respecto a la calle, pero hay que tener en cuenta que se trata de objetos de segunda mano, aunque estemos hablando de joyas valiosas. Sobre el precio final se carga el 21%", explican a Vanitatis.

Broche que perteneció a la reina María Cristina
Broche que perteneció a la reina María Cristina

Carmen Cervera es propietaria de una fabulosa colección de joyas, entre las que destaca 'la estrella de la paz', un impresionante diamante que recibió como obsequio el día de su boda con el barón Thyssen. Se ha deshecho de algunas de ellas, pero de otras no ha podido. Es el caso del broche que perteneció a la reina Maria Cristina y que subastó la sala Christie's el pasado mes de abril, pero que, al no alcanzar la cantidad deseada, se quedó sin vender y se devolvió a su dueña. La mayor puja que alcanzó la joya fue de 846.000 euros.

La baronesa posee aderezos completos de collar, pendientes, pulseras y sortijas de esmeraldas, topacios, rubíes… Tiene una de las mejores colecciones privadas de joyas y, sobre todo, de esmeraldas de una espectacular pureza, que suele lucir en ocasiones especiales. Antes mucho más que ahora, que prefiere utilizar las más discretas, como las que debió adquirir en la subasta de la Sala Retiro.

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