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Fue vendido hace 3 años por unos 20 millones

El castillo catalán que invadieron los nobles, después los rusos y ahora Tyrion Lannister

Santa Florentina es un castillo catalán que será escenario del octavo reino en la sexta temporada de ‘Juego de tronos’

Foto: Tyrion Lannister en un fotomontaje sobre el castillo de Santa Florentina (Vanitatis)
Tyrion Lannister en un fotomontaje sobre el castillo de Santa Florentina (Vanitatis)
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Sin duda, el día en que se firmó la venta fue triste para los Capmany Hartmann. Construido en el siglo XI, llevaba en poder de la familia desde los años 20 del siglo pasado. Hablamos del castillo de Santa Florentina, situado en Canet de Mar. Ahora pertenece a unos inversores rusos. Y son ellos los que se lo han alquilado a los productores de la conocida serie Juego de tronos para que Tyrion Lannister y demás personajes creados por el escritor George R. R. Martin se paseen por su patio de armas.

¿Por qué se vende un castillo? Hablamos con Carlos Hartmann Capmany, hijo de la marquesa de Canet, criado entre sus paredes centenarias: “Llevábamos años arrastrando problemas familiares de explotación ajenos a nosotros. Los terrenos que rodean el castillo son un indiviso y siempre hemos tenido problemas con la otra parte de la propiedad; no hemos podido sacarle el rendimiento que queríamos. Cuando se presentó esta oferta, muy buena, la aceptamos”.

¿No sufrirá el señor Hartmann una punzada de nostalgia al ver a Kivara, Flynn o Lachlan (son los escasos nombres que han trascendido de la sexta temporada) luchar en las que fueron sus caballerizas? ¿O quizá a Lord Baelish tramando algo con Varys, la araña, en lo que fue su propio despacho? “Ha sido una etapa muy bonita de mi vida, he pasado allí tantos veranos... Pero es una etapa pasada. Por las cosas materiales no hay que tener nostalgia”, responde con serenidad.

Santa Florentina es una fortaleza medieval de 3.000 metros cuadrados, con 15 habitaciones (en una de los cuales durmió Alfonso XIII), ocho baños, capilla, diversos salones, patio de armas, caballerizas, jardines y piscina exterior, además de un estanque que se nutre de un pozo propio. La construcción, convertida en joya del modernismo por Domènech i Montaner en 1910 y declarada Bien Cultural de Interés Nacional, se puso a la venta en febrero de 2012. La agencia Engel & Völkers fue la encargada de cerrar el negocio. ¿La cifra? Alrededor de 20 millones de euros, si bien Hartmann prefiere no entrar en detalles.

El empresario es una figura destacada del mundo de los negocios en la capital catalana. Preside la sociedad Portmany Integral, fundada 1988 con objeto de dedicarse al negocio inmobiliario y volcada hoy exclusivamente en la organización de un prestigioso festival de verano de música clásica. Hartmann, que combina sus negocios con el tenis –sigue compitiendo en el circuito senior–, es hijo de Mª Teresa Capmany de Hartmann, actual marquesa de la Vall de Canet y miembro del consejo consultivo del Real Club de Polo de Barcelona.

Fue en el Club de Polo donde Carlos conoció a su esposa, Liliane Salsas, con quien tuvo una hija, Blanca Hartmann. La joven estudió en la misma Escuela Europea Aula que Pablo Lara, los hijos del president Mas y hoy los de Josep Mª Bertomeu, presidente en funciones del Barça. Se licenció en Derecho en la Universidad de Barcelona y completó sus estudios en la Nova Southeastern University de Florida. Ha realizado prácticas en Baker & McKenzie y Garrigues hasta fichar por Cuatrecasas, Gonçalves Pereira. Hoy se dedica en cuerpo y alma al ballet y codirige el Ballet Ruso de Barcelona, el único en España que aplica el método Vagánova, el más riguroso del mundo.

Una joya demasiado costosa

“Un castillo es carísimo de mantener”, explica Carlos Hartmann a Vanitatis. “Tú tienes una gotera en casa y el albañil te lo arregla en dos horas. Si te pasa eso en el salón principal de un castillo, tienen que estar dos días montando andamios, otros dos arreglando y otro tanto de desmontaje. Una simple gotera son cinco o seis días de gastos. Y cobran por horas (risas)”, explica Carlos Hartmann. “Tengo muy buena relación con los actuales propietarios, voy al castillo cuando quiero y he sido yo quien ha decidido no continuar celebrando allí el festival. Seguramente iré a ver el rodaje de la serie cuando comience, aunque no te creas que conozco mucho a los personajes”, bromea Hartmann. Se refiere al Festival de Música Clásica Castillo de Santa Florentina, que venía celebrándose en la fortaleza desde 1998. Su 17ª edición ha comenzado ya a representarse, con el mismo nombre, en la vecina localidad de Caldes de Estrac y se prolongará hasta el próximo 15 de agosto. El festival cambia las paredes del castillo por la parroquia de Santa María y el parque Mossén Cinto Verdaguer. El próximo sábado se representará para 500 personas la ópera Carmen de Bizet.

¿Es rentable administrar un castillo? Puede serlo si se explota adecuadamente. Actualmente se programan visitas guiadas cada sábado y para grupos entre semana, y pueden alquilarse sus dependencias para celebrar bodas, conferencias y congresos. Que ya no viva nadie en él lo hace más fácil, si bien el proyecto definitivo de negocio no está aún determinado. Según ha podido saber Vanitatis, los actuales propietarios son un grupo de empresarios rusos, con intereses en el sector de la construcción moscovita. La histórica localización ha sido ya empleada por una productora internacional para una serie europea y en él se rodaron las dos primeras escenas del spot del Smart Fortwo (“No lo veo”, decía el mismo tipo a lo largo de los siglos).

A mediados de septiembre recalará en Santa Florentina el equipo de Juego de tronos y con él llegará una lluvia de dólares para los constructores de Moscú. La productora de la serie estrella de HBO invierte en cada episodio unos seis millones de dólares. De los 200.000 dólares que costó la escena de Cersei atravesando desnuda las calles de Desembarco del Rey a los ocho millones de la Batalla de Aguasnegras. Faltan días para que el rodaje de la 6ª temporada arranque en Belfast. Tras la buena experiencia en los Reales Alcázares de Sevilla, que reprodujeron parte del reino de Dorne en la 5ª temporada, el canal HBO no ha querido irse de España: no solo la villa costera de Canet, sino Peñíscola, Girona, las Bardenas Reales de Navarra, el castillo de Zafra en Guadalajara y la Alcazaba de Almería han sido ya tocadas por el nuevo rey Midas.

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