David Dalmau, el pintor que enamora a futbolistas, celebs, royals y empresarios
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Madonna Y Neymar son sus compradores

David Dalmau, el pintor que enamora a futbolistas, celebs, royals y empresarios

Estos días expone en Marbella este artista venezolano con orígenes catalanes que, como él mismo asegura, cuando no pinta está de fiesta

No es el hermano de Custo Dalmau, aunque se llamen igual. La ventaja es que ya no tienen que retener su nombre: David Dalmau, una firma desconocida para muchos, pero que suena fuerte en el mundo del arte. Este pintor nacido en Venezuela de origen catalán y que vive “en avión con 30 países como destino” ha conquistado con sus pinturas a los coleccionistas de medio mundo.

Esta semana ha llegado a Marbella a presentar su obra este viernes, hasta el domingo, en una exposición en Ibermaison (N-340, km 176, Golden Mille) arropado por la celeb patria, días antes lo hizo en Ibiza. A pocas horas de exponer, el artista y su joven y espectacular mujer, Akilla, se sientan con Vanitatis para hablar de sus cosas. ¿Porqué en Ibiza y en Marbella? “Tengo muchos clientes en Europa (en España revela que tiene entre sus compradores a directivos del Banco Santander) y esta exposición era necesaria. Para mí es fundamental que sea en este espacio y no en una galería. Las oportunidades de negocio se multiplican. Además, Marbella e Ibiza son vitrinas mundiales para cualquier artista”, dice este amante del expresionismo, que combina su vitalista paleta multicolor con una cabeza financiera (estudió Económicas y es piloto de aviones por indicación de su padre, un importante empresario que se afincó en Estados Unidos. “Él quería otras oportunidades para mí si me fallaba la pintura”, señala el artista).

Dice que tiene unas 1.500 obras que no sabe sus destinatarios. “Es la agenda de las galerías. Ahí está su negocio”, asegura mientras busca la mirada cómplice de Akilla, su segunda mujer. No le gusta dar nombres de famosos con sus obras. “Parte de mi éxito es haber sabido guardar ese secreto”, pero desvela que Madonna, futbolistas como Dani Alves o Neymar Jr y miembros de la casa real sueca tienen (al menos) un David Dalmau en su casa. Por otro lado nos enteramos que la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, los pilotos Ayrton Senna y Emerson Fittipaldi o la cantante Anitta también se encuentran entre sus clientes.“No necesito que mis compradores sean celebridades. Tengo obras desde 5.000 hasta 250.000 dólares. ¿Obras de un millón de dólares? El precio alto mata al artista, porque el artista toca techo y se queda sin clientes. Lo importante es que la obra les enamore. Siempre digo que el arte es como una mujer, no sabes por qué, pero te gusta una entre millones. Para mí eso es lo importante, plasmar felicidad en una tela y trasmitirlo al comprador”, relata. Pero puntualiza: “Celebridades internacionales como Madonna no saben lo que quieren porque tienen de todo. Este tipo de personas a estas alturas tienen solo lo que realmente les gusta. Comprar arte es emoción. Estoy feliz de que les emocione mi obra”.

Un 'bon vivant' que vive sin horarios

Dalmau está habituado a medir sus palabras. “Un nuevo rico sale con el cuadro por la calle gritando. El rico de toda la vida es más silencioso y es el que verdaderamente aprecia tu arte. Siempre se dice en Florida que el tipo con las bermudas más baratas es el que más dinero tiene y nadie lo sabe. La mayoría de mis coleccionistas son secretos. Luego están también los problemas con el fisco. Yo muchas veces me sorprendo cuando dicen que alguien colecciona arte sacro. ¿Y de dónde sale? En fin, son los entresijos del mundo del arte”. Laberintos a los que él prefiere enfrentarse con una mirada limpia.

Dalmau cuenta que tiene a su madre y a un tío ya mayores en Barcelona, que viaja siempre con sus pinceles y que cuando no pinta está de fiesta. También que come cuando tiene hambre y que duerme cuando se lo pide el cuerpo. Sin horarios. Una vida bohemia sin ataduras que solo cede cuando tiene “encargos empresariales. Está claro que si Mercedes te va a encargar un mural no le vas a pintar un Lamborghini”, dice entre risas.

Explica que no tiene necesidad de denunciar nada con su arte. “La pintura ya tuvo esa misión hasta que apareció la fotografía y el cine. Los pintores ya no tenemos la carga de hacer historia. Yo quiero que mi arte transmite alegría, amor, dinamismo, vida. Pura emoción”. Se ríe cuando le preguntamos si con tanta celebridad que conoce no le han encargado nunca un retrato: “No hay nada mejor para hacer feliz a un ego que un retrato, pero cuantos pintores no han muerto por no haberlo conseguido. Hasta cuando pintas a sus mascotas las exigencias son brutales. Yo me abstengo de este tipo de pintura. Por eso no pongo ninguna cara a las personas de mis obras para que todos puedan identificarse”.

Apuestan por cultivar el arte desde pequeños

Dalmau y su mujer explican también que colaboran activamente con varias ONG y que tienen varias acciones en marcha desde hace años para vincular a empresas con colectivos desfavorecidos por medio del arte. “Me gusta acercarme a dar charlas a los colegios. Es muy importante crear interés por la cultura visual desde niños y que conozcan a pintores vivos”, asegura este hijo de coleccionista que se familiarizó con el arte desde pequeño y que también apuesta porque los hijos de sus coleccionistas tengan objetos cotidianos con sus obras. Y muestra su serie limitada de camisetas, bañadores, vestidos (…). Todo sin dejar de lado su faceta social en la que participa activamente Akilla: “Colaboramos en varios hospitales de niños con cáncer. El artista puede ser artífice de grandes cambios, pero lógicamente necesitamos a las empresas”.

La charla termina y en unas horas estará montada la exposición. ¿Se enamorará Carmen Lomana o Antonio Banderas de sus obras? Por su parte, él solo revela que habrá más de un guiño andaluz.

Marbella
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