Blanca Romero habla sobre el padre biológico de su hija Lucía
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un modelo muy cotizado al que conoció en París

Blanca Romero habla sobre el padre biológico de su hija Lucía

"Cuando decidimos tener a la niña, le dije: Por favor, si algún día lo nuestro no va bien, lo único que te pido -ni dinero ni nada y jamás te voy a molestar- es que nos dejes tranquilas y no me la quites"

Hasta hace poco, Blanca Romero era madre soltera de dos hijos. La mayor, Lucía, fue adoptada por Cayetano Rivera tras contraer matrimonio en el año 2001. Sin embargo, hace dos semanas, la modelo asturiana revolucionó medios y redes sociales al publicar en su perfil de Instagram una fotografía en la que pone cara al padre biológico de la joven. Ahora, la protagonista de Bajo Sospecha desvela su identidad y cuenta su historia de amor en una entrevista para la revista ¡Hola!

A finales de los 90, una joven Blanca Romero luchaba por hacerse un hueco en el mundo del modelaje en París. En el primer anuncio que hizo en la capital de la moda conoció al que poco más tarde sería el padre de su primera hija, un cotizado modelo. “Estuvimos juntos, después lo dejamos y yo me vine a Gijón cuando me quedé embarazada. Tiempo después volví a París y volvimos a estar juntos hasta que la niña tenía casi un año, que fue cuando nos separamos definitivamente”, narra la asturiana.

Desde el momento en el que decidieron tener el bebé, Blanca tuvo claro que nada ni nadie iba a separarle de él, por lo que hizo un pacto con su pareja: “Le dije: 'Por favor, si algún día lo nuestro no va bien, lo único que te pido – no te voy a pedir dinero y jamás te voy a molestar- es que nos dejes tranquilos y no me la quites, no la lleves nunca contigo a Londres”. Una petición que su pareja respetó rigurosamente hasta hace unos años, cuando el padre de la niña contactó con Blanca por Internet y le dijo que quería verla: “Lucía tenía entonces 11 años. No puse pega alguna. Le pregunté a la niña y Lucía me dijo que lo quería conocer. Y apareció. Pero fue una historia que tuvo su tensión, él se marchó y no volvió a molestar”.

El modelo sólo estuvo junto a su hija en los momentos posteriores al nacimiento, una etapa muy dura en la vida de Blanca. “Al nacer, aunque fue mediante cesárea, le rompieron las piernas y costó muchísimo sacarla adelante. En mi opinión fue algo inexplicable. La niña estuvo colgada de arneses, cojeaba, no gateaba… Cuando nació, él estaba tranajando en Estados Unidos. Después, al enterarse de todo lo que estaba pasando con la niña, volvió y fue cuando estuvimos en Londres y después en París hasta que Lucía tenía casi un año”. Pese a todas estas complicaciones en el parto, Lucía ha crecido como una niña sana. Ahora, a sus 17 años y sigue los pasos de su madre en el mundo del modelaje y desde que tuvo uso de razón, conoce toda la historia de sus padres: “Era muy pequeña cuando lo supo; por tanto, creció con ello, no fue una sorpresa, como si se lo hubiera contado siendo mayor. Si se lo hubiese escondido mucho tiempo, hubiera sido tal vez peor, por la sensación que le hubiera supuesto”.

Quien también es conocedor de todo es su ex marido, Cayetano Rivera Ordoñez, sobre quien Blanca no tiene más que buenas palabras: “Caye conoce perfectamente toda la historia que estoy contando aquí. Y tanto Lucía como yo le respetamos. Yo le respeto totalmente y le guardo muchísimo cariño, porque también es una persona muy buena y es el padre de una niña maravillosa. A fin de cuentas, esta es la historia de una niña y no hay más. Tampoco hay que esconderla”, concluye.

París
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