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Tiffany Trump, la hija 'bon vivant' de Donald Trump

La benjamina del magnate acude a sus actos para hacerle promoción entre sus (ricos) amigos. Y saca tajada: lleva un ritmo de vida más propio de una rica heredera que de una estudiante universitaria

Foto: Tiffany Trump, durante el desfile de una firma de ropa el pasado septiembre de 2014 (Gtres)
Tiffany Trump, durante el desfile de una firma de ropa el pasado septiembre de 2014 (Gtres)

En la vida del magnate inmobiliario y precandidato a las elecciones en Estados Unidos (EEUU), Donald Trump (69 años), hay varias rubias. Sus dos primeras esposas y dos de sus hijas. La mayor de ellas, Ivanka Trump, es una de sus fieles escuderas. Tiene cargos de responsabilidad en algunas de sus empresas, pero ha sido Tiffany la que estos días se ha convertido en una pieza clave en su agenda de campaña. 

Tiffany tiene 21 años y nació fruto de su segundo matrimonio con Marla Maples. Esta llamativa rubia, estudiante de Economía en la Escuela Wharton (perteneciente a la Universidad de Pensilvania), se crió en California. Lejos del Nueva York donde vive su progenitor. Tal y como quiso su madre. Hasta ahora. Es habitual verla en los mítines y charlas de su padre. Unos eventos que aprovecha para compartirlos a través de las redes sociales y así hacerle a su padre una publicidad (casi) subliminal que beneficia en gran medida a la 'maltrecha', xenófoba y deslenguada imagen del magnate. ¿Cómo?

La agenda de contactos de Tiffany no tiene nada que envidiar a la de la mismísima Anna Wintour, con quien, por cierto, trabajó el verano pasado en la revista Vogue. Acude a fiestas exclusivas y veranea con lo más granado de la alta sociedad estadounidense. Ha hecho de los Hamptons un lugar donde extender sus tentáculos y ya, de paso, hacerle promoción a su padre. Pero detrás de toda intención electoralista, la joven ha sido más lista que su progenitor: ha aprovechado su filón mediático para hacerse autopromoción y engordar su red de amigos.

Megayates y 'pool parties'

Su nivel de bonvivantismo –hace años quiso ser cantante y grabó su primer sencillo– ha crecido exponencialmente en las últimas semanas. Y para proyectar su imagen de jetsetter, ha utilizado su perfil en la red social Instagram. Adicta a firmas de moda como Valentino o Chanel, Tiffany aprovecha la presencia en los medios de su padre para, entre otras cosas, seguir viviendo del arte de no hacer nada: amigos con yates, pool parties hasta el amanecer o lugares paradisíacos confirman que es ella la que de verdad se está aprovechando de la candidatura electoral paterna.  

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