Logo El Confidencial
falleció el pasado 10 de septiembre

Gallardón, Preysler, Alcocer y Tapias, en el funeral de la madre Cari Lapique

En la misa hubo representación del mundo social, empresarial y hasta del flamenco. "Con ella se cierra un capítulo de la vida social de Madrid", dijeron algunos de los asistentes

Caritina Fernández de Liencres falleció el pasado 10 de septiembre en Marbella a los 84 años después de haber disfrutado de una vida intensa, tal y como señaló el Padre Garralda en el funeral celebrado este lunes por la tarde. Una misa a la que acudió lo que se denomina “todo Madrid”. Caritina era madre de Cari y Miriam Lapique, abuela de Caritina y Carla Goyanes y, como colateral, suegra de Alfonso Cortina, presidente de Repsol durante muchos años, que a su vez es hermano y primo de Los Albertos, Alcocer y Cortina, que tanto dieron que hablar por sus gabardinas y amoríos en los años noventa.

De ahí que en la misa hubiera la representación del mundo social, empresarial y hasta del flamenco, ya que que fue este arte una de las grandes aficiones de la dama. Entre los muchos asistentes que llenaban la iglesia del Espíritu Santo de Madrid se encontraban Ana Gamazo, Juan Abelló, Iñigo Oriol, Alberto Ruiz-Gallardón, que fue visto y no visto; Carmen Franco, Tomás Terry, Fernando Fernández Tapias, Nuria González, Juan Villalonga, el duque de Sevilla, Alfonso de Borbón, la viuda de Tomás Chávarri, Julio Ayesa, Margarita Hernández y Alberto Alcocer, Naty y Ana María Abascal, Marisa de Borbón, la familia Fraile, Fernando Martínez de Irujo, María Hohenlohe, Jaime de Marichalar recién aterrizado en Madrid e Isabel Preysler y su hija Tamara, que como llegaron tarde tuvieron que permanecer de pie durante toda la misa.

Isabel Preysler y Tamara Falcó (Gtres)
Isabel Preysler y Tamara Falcó (Gtres)

Una de las anécdotas de la noche fue precisamente el nuevo estado afectivo de la reina de corazones. Algunos de los presentes se dirigieron a ella felicitándola por su noviazgo. Este martes, de hecho, es muy posible que Isabel acompañe a Vargas Llosa hasta el Ateneo, donde tiene previsto dar una conferencia. Sería una manera de formalizar su relación en el mundo cultural, ya que ya lo ha hecho en el frívolo.

“Cari fue una mujer feliz”

Juan Peña y el grupo rociero Palosanto fueron los encargados de acompañar con su música y sus palmas la liturgia religiosa que ofició el padre Garralda, amigo de la familia desde hace muchos años. El sacerdote quiso resumir la vida de la BisCari (bisabuela como la llamaban sus nietos) repitiendo varias veces “Cari fue una mujer feliz en el gran sentido de la palabra”. Como era de esperar, el funeral acabó con la salve Rociera y el “olé, olé, olé al Rocío yo quiero volver” coreado por la mayoría de los asistentes que recordaban “el poderío de Cari Córdoba”. Cuando era joven se la conocía por ese apelativo, ya que era hija del marqués de Casa Real de Córdoba y es habitual sustituir el apellido por el título. Después se casó con Manuel Lapique y pasó a ser Cari Lapique, tuvo a sus cuatro hijos y dejó el escaparate mediático a las “niñas” Miriam y Cari y después a las nietas Carla y Cari. Los hijos de Miriam y Alfonso Cortina, Felipe y Carlos, han preferido pasar desapercibidos. Uno de ellos se dedica a diseñar calcetines.

Cari Lapique con sus hijas Carla y Caritina Goyanes en una imagen de archivo (Gtres)
Cari Lapique con sus hijas Carla y Caritina Goyanes en una imagen de archivo (Gtres)

Muchos de los presentes como Julio Ayesa recordaba la figura de la amiga: “Con la muerte de Cari y de Cayetana (Alba) desaparece un tipo de mujer que no se ha renovado. Ya no hay como ellas. Tenían mundo, viajaban, se divertían y compartían amistades internacionales”. En una ocasión la princesa Margarita de Inglaterra se alojó en casa de Pitita Ridruejo y cuando vio bailar a Cari lo único que sabía decir era: “Increíble, es increíble”.

Fernández de Liencres era muy amiga de La Polaca y de Lola Flores, que en aquellos años tenía Caripen, un tablao cerca del Palacio Real donde acababan muchas noches. A ese local Cari llevaba a sus amistades como hizo con Brigitte Bardot. Como era de esperar también se marcó una pseudorrumba gitana subida al escenario.

Ayesa la definió el día de su funeral como “una mujer alegre, físicamente muy llamativa, bulliciosa, bailaba la rumba como nadie, organizaba unas fiestas muy divertidas donde se mezclaba el mundo de la farándula con los títulos nobiliarios y con los gitanos de Sevilla. Como decían los asistentes más mayores, “con ella se cierra un capítulo de la vida social de Madrid”.  

Noticias

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios