Los Champalimaud, la dinastía portuguesa anfitriona de la jet española en Cascais
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UNA FAMILIA CON HISTORIA

Los Champalimaud, la dinastía portuguesa anfitriona de la jet española en Cascais

Este clan portugués es propietario del catalogado como mejor campo de golf de la península ibérica, al que acuden grandes empresarios y banqueros españoles para pasar desapercibidos

Foto: El Rey don Juan Carlos y el actor Jordi Rebellón en un fotomontaje realizado en 'Vanitatis'
El Rey don Juan Carlos y el actor Jordi Rebellón en un fotomontaje realizado en 'Vanitatis'

En el corazón del Parque Natural de Cascais-Sintra (Portugal) se encuentra uno de los refugios de la jet portuguesa y de numerosos empresarios, banqueros y rostros conocidos españoles que buscan el anonimato y la ausencia de fotógrafos indiscretos. Se trata del campo de golf Oitavo Dunes, calificado recientemente por la revista 'Golf Magazine' como el mejor de la península Ibérica, propiedad de la familia Champalimaud, una de las dinastías más importantes de Portugal.

A esta familia no les falta historia. Los Champalimaud de Oitavos Dunes son descendientes del magnate luso António Champalimaud, cuyo lema era: "Aparte del honor, todo se compra y todo se vende". Este banquero fue el dueño de la mayor fortuna portuguesa, la 153 persona más rica del mundo, y falleció hace ya una década dejando un inmenso legado. Aunque en 1999 vendió todo su grupo financiero al Banco Santander –seis bancos y una aseguradora valorados en 886 millones de euros– para, ojo, "evitar rivalidades entre los hijos tras su muerte”, según relata José Freire Antunes, historiador y biógrafo de Champalimaud.

Que el Oitavos Dune se haya convertido en un sitio de moda para la aristocracia y la jet portuguesa (y española) es en parte culpa de dos miembros de esta familia de origen francés, Pureza y Miguel Montez Champalimaud, dos biznietos del patriarca Carlos Montez Champalimaud que ahora se encargan del negocio. Su bisabuelo compró al Conde de Moser una zona que muchos creían un terreno desértico, plagado de dunas estériles e intransitables. Pero el empresario supo intuir sus posibilidades urbanísticas y comerciales e imaginó en lo que se convertiría 100 años después: una zona residencial privilegiada con equipamientos deportivos, setos, buganvillas y un hotel de lujo para esa jet que ya acudía a la rivera portuguesa, atraídos por el abolengo histórico de Estoril, que pillaba al lado. La prensa norteamericana conoce la zona como ‘la Berverly Hills Europea’.

Ilustres españoles

Muchos españoles pusimos cara a este campo portugués cuando nos enteramos que el ‘doctor Vilches’ (el actor Jordi Rebellón) iba a practicar su ‘swing’ allí para huir de los focos mediáticos. Pero él no es el único que acude a este campo de golf con impresionantes vistas al Atlántico. Un frente alargado que mira a Lisboa y Cascáis por una lado y al Cabo de Roca y Sintra por el otro, y que destaca por su mágica integración en la zona de pinares y dunas del propio de este campo nombrado santuario del golf’ por su privilegiado entorno.

Muchos son los empresarios, banqueros y nobles españoles que acuden a sus hoyos con vistas. A la hora de vuelo que hay entre Madrid y Lisboa, hay que sumar los 30 minutos minutos del trayecto en coche desde el aeropuerto lisboeta hasta este rincón portugués propiedad de los Champalimaud. “Entonces se tardaba tres horas en llegar a Lisboa por imposibles caminos de arena. Hoy en 20 minutos se llega al Golf y al hotel y hay un transfer desde el aeropuerto para nuestros clientes. Nuestro bisabuelo fue un visionario”, explica Miguel Montez Champalimaud, biznieto del fundador, y director de The Oitavos Hotel. Aunque en el campo y en el hotel The Oitavos, un precioso complejo de cristal de cinco estrellas, guardan discreción; los establecimientos de la zona están habituados a ver a nobles y a acaudalados españoles por la zona.

Para ponernos en situación basta una amigable charla con José Manuel Cima, propietario del mítico Cima English Bar, de Estoril, muy cercano al campo. Como si se tratara de viejos conocidos, Cima llama “Juanito” al Rey Juan Carlos y explica que el conde de Barcelona era un asiduo de la zona y que entre sus secretos confesables estaba que comía “cosas muy sencillas como lenguado a la plancha y le encantaba el dry martini y el whisky”.

Rey Don Juan Carlos
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