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ha declarado estos días ante la audiencia nacional

Ramoncín y el lado más privado del antiguo 'rey del pollo frito'

Durante esa “persecución” que siempre ha denunciado por parte de los medios, Ramoncín ha logrado lo imposible: mantener su vida privada a buen recaudo

Foto: Ramoncín durante una rueda de prensa en 2011 (Gtres)
Ramoncín durante una rueda de prensa en 2011 (Gtres)

“Persecución real”. Así definía Ramoncín este miércoles, durante su declaración ante la Audiencia Nacional, los motivos de su retirada de los escenarios en 2006, la misma que, en plena sequía profesional, le llevó a vender proyectos “de extraordinario valor” a la SGAE y la misma que parece haberlo sentado en el banquillo, ya que se enfrenta a cuatro años y diez meses por cargar servicios inexistentes a la entidad cultural por un importe de 57.402 euros entre septiembre de 2008 y marzo de 2011. Durante esa “persecución”, Ramoncín ha logrado lo imposible: “mantener su vida privada a buen recaudo”, según comenta a Vanitatis una persona cercana a la Sociedad General de Autores que conoce al cantante.

Si él mismo ha asegurado en más de una ocasión que los medios no han tenido ningún tipo de piedad con él, está claro que sí ha logrado imponer la ley del silencio en torno a una vida que se desarrolla tranquilamente en su domicilio de la calle Bordadores de Madrid; una vida que en los inicios de su carrera podía interesar más a la prensa que ahora.

Ramoncín y su hija, Ainhoa Martínez (Gtres)
Ramoncín y su hija, Ainhoa Martínez (Gtres)

Se sabe, por ejemplo, que “ahora mismo está sin pareja y hasta hace poco tiempo salía con una periodista con la que la cosa no acabó de ir bien”. Se sabe también que es Ainhoa Martínez, su hija mayor de 36 años, la que “más hace por estar a su lado en los momentos complicados”. De hecho, la joven, que trabaja en la marca textil Do Rego & Novoa, ha acompañado a su padre en eventos siempre que ha podido, haciéndose el favor mutuo de la promoción. Por ejemplo, cuando ella tuvo que poner sobre la palestra la colección 2014 de la firma para la que trabaja, Ramoncín, “poco dado a este tipo de actividades de cara a la galería”, la acompañó del brazo en el 'photocall' para multiplicar los flashes. No obstante, la propia Ainhoa, para sorpresa de muchos periodistas, permitía que la empresa pusiese 'la hija de Ramoncín' en las notas de prensa. 

Años antes, en 2011, ocurrió justo lo contrario. Ainhoa colaboró con su progenitor a la hora de hacer los coros para algunas de las canciones del álbum 'Cuando el diablo canta'. “Ese fue un proyecto especial para él”, aseguran, “ya que se trataba de volver a la palestra tras unos años en los que su imagen, asociada a sus sobredimensionadas reivindicaciones por los derechos de autor, estaba tirada por los suelos”. La buena relación entre padre e hija (ella es la mayor de cuatro hijos) siempre dio sus frutos. Cuando Ramoncín tuvo que apoyarla, siendo tan solo una niña, en su incursión musical por la vía de aquel grupo infantil llamado Los Punkitos (los que cantaban aquello de 'Caca, culo, pedo, pis'), “también lo hizo, aunque en la sombra, siempre en la sombra, pese a que nunca ha sido lo que se podría llamar discreto en sus opiniones”.

Yvonne Reyes, una fotógrafa y varias relaciones fugaces

Pese a la ausencia de pareja actual, no hay que olvidar que al polémico José Ramón Julio Márquez Martínez no le han faltado mujeres en su periplo sentimental. “Cuando empezó, siendo una revolución en el punk español, tenía un rollo seductor con el cual se llevó a la cama a muchas, algunas con nombres bastante conocidos”. Sin embargo, la única que consiguió llevar al altar a aquel chico que en el 75 se había presentado a una convocatoria en el barrio de Vallecas que solicitaba cantante para un grupo fue la fotógrafa Diana Polakov. Artista revolucionaria, “algo que ambos tenían en común”, se casó con Ramón antes de que este fuese famoso. Pero el amor se les acabó a principios de los 80, cuando, tras el éxito del grupo Ramoncín y WC, ya era el 'rey del pollo frito'. El carácter contestatario de Ramoncín, al que ya empezaba a darle igual hablar de música que de política o literatura, se hizo notar cuando le costó conseguir el divorcio de ella y, en plena promulgación de la ley que lo autorizaba, dijo que la ley había llegado “muy tarde a España”.

Ramoncín durante sus años de juventud (Gtres)
Ramoncín durante sus años de juventud (Gtres)

En los 90, Ramoncín cambió de tercio y esa es la década en la que se iniciaría su transformación de músico incendiario a personaje televisivo con la lengua larga. Tuvieron mucho que ver el 'Crónicas marcianas' de Javier Sardá. Fue en el plató de aquel programa donde polemizó acerca de casi cualquier tema y también donde conoció a Yvonne Reyes, que acabaría convirtiéndose en su romance más sonado. Tan sonado fue que, en marzo de 2001, a Ramoncín se le cruzaron los cables y acabó golpeando a un 'paparazzi', Enric Bayón, que los perseguía a Yvonne y a él en el aeropuerto de Barcelona. El resultado fue una demanda por la que él tuvo que desembolsar más de 200.000 de las antiguas pesetas.

Los años parecen haberle templado el carácter y ahora “su presencia en los medios es prácticamente nula”. Sin embargo, el cantante parece estar preparando nuevo disco y continúa con ese aspecto adolescente fruto de una operación de nariz y de unos cuidados estéticos (criticados por muchos) que le hacen aparentar menos años de los 60 que acaba de cumplir hace unos días. Como dejan claro aquellos que lo han conocido, si Peter Pan hubiese vivido en la era punk, se llamaría Ramoncín.  

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