Su fundación organiza un homenaje

Sergio Scariolo (seleccionador nacional de baloncesto) desnuda su vida por Pablo Ráez

Sergio Scariolo revela en exclusiva a Vanitatis los aspectos más íntimos de su vida con motivo del comienzo de la temporada de actividades benéficas de su Fundación Cesare Scariolo

Foto: Sergio Scariolo y la actriz Eva Longoria en Marbella en una imagen de archivo. (Gtres)
Sergio Scariolo y la actriz Eva Longoria en Marbella en una imagen de archivo. (Gtres)

El seleccionador de baloncesto, Sergio Scariolo, dio el pistoletazo de salida de las galas benéficas de Marbella este pasado jueves con una cena de la Fundación Cesare Scariolo en Finca Besaya. El objetivo de este acto solidario es el de recaudar fondos para el proyecto de las consultas de hematología del Hospital Materno Infantil de Málaga, donde niños con enfermedades oncológicas reciben ayuda de parte de esta fundación.

El deportista vive a caballo entre EE.UU. y Marbella y está preparándose para volver a traer el oro europeo a España este verano en el campeonato que se celebra en Turquía. Su vida transcurre a ritmo de vértigo. Hace poco que cambió su villa de Sierra Blanca para alojarse en las faldas de la montaña de la Concha, un lugar donde sus hijos crecen bajo la atenta mirada de su progenitor.


En el momento de hacer esta entrevista para Vanitatis, lleva a su hija al club de tenis de Nueva Andalucía: “Carlota, ponte los zapatos... Todo el el día así, también me toca hacer de padre. Estos niños”. A su lado, Blanca Ares, periodista, baloncestista y la mujer que apoya cada paso que da al maestro más laureado de la selección de basket española.

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Pregunta: Su padre, Cesare Scariolo, murió de leucemia y fue para usted uno de los tragos más duros de su vida...

Respuesta: Sí, cuando enfermaba mi padre me di cuenta de que llorarlo iba a servir de poco por mi forma de ser y que había que hacer algo para recordarlo. Esto fue en el año 98. Tras su fallecimiento, me quedó la inquietud de poder centrar el esfuerzo de ayudar a los menos afortunados en una única dirección, pues hasta el momento si habían solicitado mi apoyo para diferentes causas, lo habían tenido.

Unos cuantos años después, me entró el gusanillo de hacer algo más y concretamente en el año 2008 me animé a dar el paso junto a algunos amigos y colaboradores para crear una asociación cuyo principios fueran ayudar a los niños con enfermedades oncológicas y a sus familias.

A mí no me gustaba aparecer públicamente, pero me convencieron de que cuando tú bajas a la cancha personalmente consigues un efecto superior. Y desde hace nueve años ahí estamos: los niños te dan tanto que es un regalo lo que haces por ellos.

P: Ahora, la muerte de Pablo Ráez nos ha tocado a todos. Usted iba a participar con él en Encuentros Culturales en un homenaje que finalmente no se pudo hacer...

R: Efectivamente, lo teníamos todo preparado y finalmente hubo que suspenderlo porque entró en su fase final. Ahora, vendrán todos los homenajes en bloque cuando la familia esté más repuesta. En el Hospital Materno se le recordará con una placa conmemorativa que hemos propuesto para que su lucha ayude a sensibilizar sobre el trasplante de médula y sirva de inspiración y de ejemplo para todos.

También el Clinic Internacional de Baloncesto, que anualmente celebra nuestra fundación en Marbella, que este año tendrá lugar los días 24 y 25 de junio, pasará a denominarse asimismo Pablo Ráez en memoria de este campeón de la vida.


P: ¿Qué tenía Pablo que no tienen otros enfermos para haberse convertido en casi un héroe?

R: Lo que diferencia a Pablo de otros enfermos es que el 99% solo piden ser receptores de ayuda y él, sin embargo, ha sido un proveedor de ayuda, un gran dador. Su mensaje era el típico del deportista y lo ha demostrado en su forma de competir con la enfermedad y con él mismo.

En el deporte no se gana siempre y en la lucha contra el cáncer tampoco. Eso hay que enseñárselo a la gente. Si luchas, te ganas a ti mismo, que es la partida de la otra partida: ir al límite de tus posibilidades.

P: Marbella no es tan frívola como intentan mostrar los colorines. El ejemplo que han dado sus ciudadanos esta semana cuando se negaron las donaciones en el hospital ha sido ejemplar....

R: Los humanos hay cosas que no las llegamos a entender. La burocracia es un freno que nos limita. Ha sido un caso reciente pero que gracias a todos se ha solventado. El excesivo respeto por las normas no debe evitar una buena sacudida en las sillas. Es necesario moverlas. Ellos mismos agradecen que se sacudan. Hay veces que me han dicho: “No te lo puedo hacer, pero no me preocupa que me critiques porque me vendrá muy bien para convencer al que tengo que convencer para moverlo”.

P: Usted, de todas maneras, a no ser por sus apariciones en sus galas, vive muy al margen de la 'vie en rose' de Marbella...

R: No me gusta mucho salir. Somos muy familiares. Soy un padrazo de familia que hace sus deberes domésticos y lo que me queda de ocio lo dedico a mi fundación. Vivir en Marbella es espectacular, pero sin dejarse contagiar del oropel que la envuelve.

P: ¿Sus hijos Alessandro y Carlota se involucran también en su proyecto solidario?

R: Sí, son niños muy concienciados, que no van presumiendo de nada. Son deportistas y muy normales. No les gusta ser diferentes al resto de los compañeros y siempre que pueden me ayudan con la fundación. Se dan cuenta de la gran suerte que tienen con su vida cuando están con los demás niños y eso lo valoran. Deben estar muy atentos al desarrollo de sus hijos en una ciudad como Marbella en la que es complicada la educación.

Sergio Scariolo junto a su mujer y sus hijos, Alessandro y Carlota, en una imagen de archivo. (Gtres)
Sergio Scariolo junto a su mujer y sus hijos, Alessandro y Carlota, en una imagen de archivo. (Gtres)


P: ¿Alguna receta para educar a los hijos sin que les intoxique el ego?

R: Nos rodeamos de gente en Marbella que son como nosotros. No nos juntamos con quien no nos aporta. Sin embargo, en el caso de los niños me preocupo más. Para los adolescente es peligroso desarrollarse aquí, porque hay un entorno que les condiciona y tienes que hacer cosas que aunque no quieres, te obligan para pertenecer al grupo.

Marbella es preciosa, pero tiene componentes poco reales. Tiene trampa. Y queremos protegerlos de esos valores.

P: Algunos le definen como un obseso del trabajo, el entrenador más laureado de la historia de la selección española de baloncesto. ¿Cómo controla sus tiempos?

R: Tengo bastante equilibrio personal y coloco al éxito y al fracaso cada uno donde tienen que estar. Cada campeonato es un desafío importante y complicado.

P: ¿Su hijo Alessandro ha heredado la afición al baloncesto de usted y de Blanca Ares?

R: Sí, cada vez que puedo y el niño juega intento verlo, aunque me dé más sufrimiento que cualquier otro partido (risas). No ejerzo con él de padre-entrenador, solo intervengo si me lo pide, si me pregunta algún consejo.

P: Marbella da para mucho. ¿Qué suele hacer en un día normal?

R: Como te digo, no somos de salir, ni Blanca ni yo, después de cenar. Somos de pasear por el centro, disfrutar del casco histórico. Vamos al puerto cuando no hay mucha gente, porque me gusta el mar y el contacto visual me nutre. Cuando tengo tiempo, oigo música que va desde el reguetón, que mi hijo me mete por los oídos, hasta Rocío Jurado, cosa de mi mujer. Pero yo me pirro por la música italiana y por Sabina.

P: Dicen que desde que el histórico Antonio Díaz Miguel dejó el entrenamiento nacional no ha habido nadie como usted en la selección

R: Él fue quien abrió los ojos a España para EE.UU. Ha hecho muchísimo por el baloncesto español. Es uno de los padres de este deporte en nuestro país. Algunos entrenadores que conozco han tenido que ponerse una máscara en mi profesión. Lo que rodea al deporte de élite es tan agresivo que invita a poner coraza. Yo no he tenido necesidad de ponerme esa máscara, no hago mi trabajo para gustar, sino para ganar.

Sergio Scariolo recibe de manos de la Reina Letizia, la Copa Barón de Güell. (EFE)
Sergio Scariolo recibe de manos de la Reina Letizia, la Copa Barón de Güell. (EFE)


P: ¿Nos traerá de nuevo el oro a España en el nuevo EuroBasket de Turquía?

R: (Risas) Eso intentaremos. Dentro de nada nos concentramos (la selección española de baloncesto) para traer de nuevo alegría al deporte español en el Campeonato de Europa. Queda poco de la generación mágica de los nacidos en la década de los 80, pero de verdad que lo intentaremos. En el deporte empatas si lo has dado todo. Tu obligación es siempre la de llegar al límite de tus posibilidades.

Darío Ojeda. VitoriaDarío Ojeda. Vitoria

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