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de los goles al emporio familiar

Andrés Iniesta y sus pasiones (con pérdidas) fuera del fútbol: el vino, el aceite y los quesos

Su centro de negocios está en Fuentealbilla, el pueblo manchego del que salió con doce años para jugar al fútbol. Con 32 años apuesta por Bodegas Iniesta, pero el éxito no le acompaña

Foto: Andrés Iniesta en un montaje elaborado por Vanitatis.
Andrés Iniesta en un montaje elaborado por Vanitatis.

Imaginen a un niño que con 12 años se mudó a Barcelona para convertirse en un futbolista. Lejos de su familia, su reto era no fallar. Y no lo hizo. Andrés Iniesta bajó a su padre del andamio con 40 años, compró una casa a su madre con su primer contrato profesional y a los 27 años logró el título de campeón del mundo. Fuera del terreno de juego, el azulgrana, que ha rechazado en dos ocasiones los 35 millones que un equipo japonés ha puesto sobre la mesa (según revelaciones del diario 'As') ‘empeña’ sus ingresos futboleros en una aventura vinícola que lleva el apellido familiar y el sabor de su tierra. Porque si de algo es Iniesta es de su tierra, Albacete, y de su familia.

Imagen de la bodega del jugador.
Imagen de la bodega del jugador.

En Fuentealbilla, su localidad natal, se levanta Bodegas Iniesta, su apuesta personal (y quizás de futuro). Situénse en el 11 de julio de 2010. Andrés lograba en una prórroga traerse el Mundial a casa. Ese mismo año comenzaba la construcción de una bodega en la finca en la que su padre producía vino. Bodega y viñedos se encuentran ubicados en el corazón de La Manchuela, entre la Meseta y el Mediterráneo. Allí en los años 90 su padre, José Antonio Iniesta, inició este proyecto con una plantación de 10 hectáreas de viñedo que en la actualidad alcanzan las 120 y que, además, ha sacado al mercado aceite y quesos. El negocio familiar lo definen en la web: "Bodegas Iniesta es el reflejo del esfuerzo de una familia por llevar a cabo un proyecto de la tierra, de pura tradición y dedicación".

Pasión sí, pero con pérdidas

Esta empresa le reporta pasión, pero no las ganancias que desearían. La bodega nació con un capital social de 3.100, ahora lo es de 7.490.000 tras cuatro ampliaciones de capital (la última en 2014) que ha inyectado el jugador desde su sociedad principal, Maresyterey SL. Es esta empresa la accionista al 100% de las bodegas. En ese año también hay cambios en su estructura. Su padre y alma de sus negocios, José Antonio Iniesta, cesa como administrador único y pasa a serlo la empresa. El cambio es un movimiento de silla ya que en los negocios del mediocampista azulgrana todo pasa por la familia. Su padre figura como presidente y su madre, María Francisca Luján, es consejera como él. Las últimas cuentas de las bodegas presentadas, las de 2015, hablan de unas pérdidas de 384.880 euros, un poquito menos a las registradas en 2014, que ascendían a 393.071, aunque cuenta con un activo de 8.365.473. El negocio cuenta también con ayudas públicas que en 2015 ascendieron a 1.296.975,18 millones de euros y el año anterior a 1.181.243,85.

Andrés Iniesta, con uno de sus vinos.
Andrés Iniesta, con uno de sus vinos.

Maresyterey SL es también el centro de su vida empresarial; la que gestiona sus derechos de imagen por las campañas de publicidad de marcas tan variadas como Nike, BBVA, Estrella Damm, Nissan, Kalise, Arcos, Sony, GolT, Powerade y Honda y la que registra el sueldo de cinco millones del jugador en el Fútbol Club Barcelona. En 2015 su balance fue de 4.508.434 con un activo total de 26.821.156. El importe neto de la cifra de negocios ha ascendido a 4.508.434,36 € y cuenta con un patrimonio de 25.408.121,02, a pesar de que soporta las pérdidas de las bodegas. La empresa tiene los ojos de Hacienda vigilando sus movimientos por el Impuesto sobre Sociedades de los ejercicios 2010 a 2012. La inspección finalizó el 30 de marzo de 2016 con la notificación por parte de la Dependencia Regional de Inspección de la Delegación Especial de Cataluña del correspondiente acuerdo de liquidación con la disconformidad de 'La Familia'.

Sus aventuras inmobiliarias

Además de producir los vinos que ya se saborean en los lugares más cool de Barcelona y que cosechan cierto éxito en Europa, Suramérica y Asia, la empresa familiar invierte en la explotación agrícola, forestal y ganadera de terrenos y es el mayor accionista del equipo de fútbol de su tierra, el Albacete Balompié, del que salió con 12 años haca el Barça, pero que es un saco sin fondo para ellos. Presidido por José Miguel Garrido Cristo, empresario y sobrino de Angel Nieto, lo han intentado todo. Lo salvaron de la quiebra en 2011 con 400.000 euros, en 2013 pusieron sobre la mesa 800.000 y el jugador se prestó a todo tipo de acciones publicitarias para empujar la imagen del club al que Hacienda parece dar ya el ultimátum.

El jugador en la finca de su propiedad.
El jugador en la finca de su propiedad.

Si en algo coinciden los jugadores de fútbol es en sus aventuras inmobiliarias. Y si, como en el caso de Iniesta, la familia tiene experiencia en el andamio, el dinero pasa a convertirse en ladrillo, aunque no siempre con buena suerte. Y parece ser el caso de Promociones Osuna y Dani, S.L., extinguida en 2013, en la que invirtió la empresa matriz. El jugador hizo sus pinitos con su primo Marco Antonio Iniesta en Albiniesta, fundada en 2006 y que tuvo su muerte oficial en 2011 (el año en el que rescató a su equipo de fútbol) debido a las fuertes pérdidas y cada vez menor actividad. Y la tercera, que no la mejor, creada también en 2011 fue Iniesta Construcciones SL, con objeto de edificar edificios residenciales. Esta aventura, de la que es socio y administrador único, duró solo un año. La empresa duerme el sueño de los justos a juzgar por los datos del registro mercantil.Tiene posible cierre de hoja registral desde enero de 2016, aunque las últimas cuentas depositadas son de 2012, fecha en la que arrastra un balance de menos 110 euros, aún con un activo de algo más de 14.000 euros.

La estilista madre de sus dos hijos

Nos quedamos en 2012 para rubricar un año de pérdidas financieras pero de ganancias personales. Ese 2012 Iniesta y su novia Anna Ortiz se casaban en una boda de ensueño en el castillo de Tamarit en Tarragona acompañados de Piqué, Casillas o Puyol y sus correspondientes y mediáticas esposas. Se habían conocido cinco años antes una noche de Sant Joan de 2007. Iniesta había terminado la temporada mal y un amigo le arrastró de fiesta. Tuvo suerte. “Ana me dio vida. 2007 fue un año duro. Personalmente estaba pasando un mal momento y ella me resucitó. Como persona es un 10. Yo poco puedo ofrecerle a cambio de lo que recibo. A veces las personas se equivocan y ella se equivocó conmigo”, ha reconocido en alguna ocasión. Con ella ha tenido dos hijos, Valeria y Paolo Andrea, a mediados del pasado 2015 y un año después de que la pareja perdiera su segundo hijo.

A diferencia de otros jugadores de élite, la pareja no lleva una vida ostentosa. Ella trabaja de interiorista en una empresa de decoración y es tan discreta como su marido. Contaba su representante en una ocasión que en el año 2000 su padre, que es quien le llevaba las cuentas, hizo números y dijo que no había más que para comprar una casa en un adosado en Sant Just, el cinturón obrero de Barcelona. Así es como el jugador se convirtió en vecino de los hermanos Muñoz, del grupo Estopa. Después de ser padre de Valeria, se mudó a Esplugues de Llobregat, como Gerard Piqué o Dani Alves, y tiene otro piso en Sant Feliu.

Imagen de la casa 'albaceteña' del jugador.
Imagen de la casa 'albaceteña' del jugador.

Su casita rural

Iniesta también es propietario de una casa grande pero sencilla en su pueblo, en la calle Andres Iniesta nº1, (y no es broma) con una fachada en la que cuelgan escudos del FC Barcelona y el de la selección española. También cuenta con un casita rural dentro de los dominios de la bodega, que alquila en la plataforma Airbnb a los amantes del vino.

A sus 32 años, Andrés Iniesta ya ha puesto su vida por escrito en una dura biografía, 'La jugada de mi vida', en la que expone ese lado desconocido que, asegura, esconde ese rostro amable. En el libro recoge el difícil episodio de mudarse a La Masía, la residencia azulgrana para jugadores, con tan solo doce años. Fue su padre, con quien comparte confidencias, quien le animó a aprovechar aquella oportunidad. “Te arrancan de tus raíces y con 12 años, mucho más. Ese día que vinimos los cuatro, mis padres, mi abuelo y yo, el viaje fue tremendo. El reto era no fallar, no fallar a mi familia, a mí. Yo siempre he dicho que mi sueño de niño era ser futbolista, no tenía otra aspiración”, destacó el jugador. Ese sueño se cumplió. Su futuro próximamente quizás pase por entrenar en el equipo que le hizo despuntar y colocar las bodegas en primera.

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