operación millonaria

El día que el 'rey del juego' quiso vender su finca por 75 millones

Es una de nuestras millonarias fortunas macerada en tragaperras, hoteles, aviones y otros... Su retiro en Ciudad Real, en el que Franco tenía una habitación, tuvo precio

Foto: Manuel Lao en su finca. (Fotomontaje de Vanitatis)
Manuel Lao en su finca. (Fotomontaje de Vanitatis)

Situada entre La Salceda, aquella finca en la que Mario Conde montaba cacerías para hacerla rentable y que le compró Villar Mir por 20 millones de euros, y Los Manantiales, propiedad del empresario ganadero Laurentino Carrascosa, hay una extensión de terreno llamado El Molinillo (como la población que ocupa) cuyo dueño es el millonario 'rey del juego', Manuel Lao. La propiedad es hoy un rentable negocio de producción de aceite dentro del imperio empresarial, pero hubo un día que su dueño (recientemente noticiable por la 'aparición' de su nombre en una nueva entrega de los papeles de Panamá) le puso precio 'multimillonario': 75 millones de euros.

A.S.A.S.

Dicen que llegar a Retuerta del Bullaque, esta zona situada entre Ciudad Real y Toledo, es un manjar para la vista. Permítanos una licencia literaria e histórica. Los libros cuentan cómo en la dehesa del Molinillo radicó la venta en la que se conocieron los granujas Pedro del Rincón y Diego Cortado de Cervantes. Y los de historia hablan de cómo estos territorios se cedieron por el Estado a grandes capitalistas como Gaviria, Remisa, Miraflores, Floridablanca y Burgos para ‘colonizarlos’ y crear poblaciones de provecho.

Lo cierto es que los años pasaron y sus propietarios han cambiado el paisaje, pero son tan millonarios como aquellos que las ocuparon en sus orígenes. En la zona tenían propiedad el fallecido Don Carlos de Borbón dos Sicilias, duque de Calabria, al mando de La Toledana; los Carrascosa, herederos del ganadero taurino, los Villar Mir (propietarios de La Salceda y La Dehesa del Carrizal) y Manuel Lao, dueño desde hace más de cuarenta años del imperio multinacional Nortia Corporación (por la diosa etrusca de la fortuna) bajo el que agrupa empresas de juego, hoteles y un negocio que llama 'agropecuario' y que parece resumirse en esta finca.

En El Molinillo Manuel Lao produce aceite.
En El Molinillo Manuel Lao produce aceite.

Dice la empresa que Molinillo es una finca de más de 4.000 hectáreas de extensión en los Montes de Toledo, que justifica su existencia por "la necesidad de toda gran Corporación de un espacio de encuentro y descanso. Por lealtad a esta tierra y a su gente y por el espíritu de la Corporación, la finca es también una productiva explotación agropecuaria, que ofrece la mejor calidad y servicio a la hostelería de la propia Corporación y al resto del sector". Además de olivares, en la finca existen zonas de dehesas, reservas fluviales de 'interés nacional' y una fauna cinegética manchega y anidamientos de especies protegidas en una singular sierra de montes mediterráneos que bien valen el precio que pedían por ella.

La finca en la que Franco tenía una habitación

Cuentan las crónicas que el general Franco se enamoró de esta finca en la época de berrea cuando los ciervos llegaban a la casa de los señores y podían casi tocarse desde las ventanas de la casona. Franco lo hacía desde el primer piso de la casa, donde tenía habitación propia y su hija, Carmen Franco, otra en la planta baja. Entonces su propietario era José Biosca, un empresario textil catalán emigrado a Madrid a quien años después se la compró Lao. Cuentan en la zona que las tierras fueron durante años centro de reunión de políticos y empresarios en los que se compartían tiros e influencias.

También de futbolistas, actores, empresarios y políticos llegados en coches lujosos o en uno de los aviones privados del empresario que no vende los puestos de caza, sino que los 'regala' a sus invitados.

El presidente de Cirsa, Manuel Lao.
El presidente de Cirsa, Manuel Lao.

El empresario, más que un aficionado a la caza de venados, es un aficionado confeso a cazar pájaros, un hobby que practicaba de pequeño junto a sus amigos en las tierras andaluzas que lo vieron crecer.

Dicen también que el rey de las máquinas tragaperras ha construido allí lo más parecido a un pueblo invirtiendo una parte importante de sus ganancias.

Pero hubo un día que quisieron deshacerse de ella y Lao la puso a la venta en la inmobiliaria del empresario Ricardo Martínez, de origen murciano e intereses en Almería. Desde la empresa nos aseguran que aquello fue hace ya diez años, pero el anuncio sigue colgado en la web de la empresa con fecha última en 2014. Ricardo también es un empresario, aunque no de la magnitud de Lao. Llegó al Murcia a los once años para jugar en el equipo infantil y acabó de gerente y secretario general. Algo escaldado cambió al equipo por el U.D. Almería, del que ha sido vicepresidente en la ejecutiva y, desde hace apenas un mes, figura como vicepresidente segundo. Además, tiene intereses inmobiliarios y ha logrado algún que otro premio empresarial.

Así se crea un imperio

La querencia de Manuel Lao por esta finca quizá le venga de sus primeros años en la localidad almeriense de Doña María, en la que nació en 1944. Allí pastoreaba las ovejas de Cándido, su padre, y ejercía de monaguillo eventual. Con solo doce años se trasladó a Tarrasa (Barcelona) con Don José, el médico del pueblo y amigo de la familia. Él mismo ha narrado en alguna entrevista cómo aquellos años, lejos de su familia, fueron los años más duros de su vida. Pero su padre y su hermano Juan no tardarían en mudarse junto a él. Y aquí empieza a gestarse su imperio.

A.S.A.S.

Cataluña lo vio crecer como emprendedor. Con trece años, lo hizo casi todo: repartidor de pasteles, ayudante en el bar de comidas andaluz que la familia montó antes de hacer sus pinitos en el negocio inmobiliario. "Buscaba ladrillos en los vertederos, les limpiaba el cemento y los vendía", dijo en una entrevista. Trabajador empedernido, cierto gracejo andaluz y una fortuna que roza los 2.400 millones según 'Forbes'. En su fortuna personal cuenta con Rosa Gorina, su mujer desde 1968, y sus tres hijos: Manuel, Esther e Ingrid. La sede de su empresa desde la que mueve un imperio está situada, junto al hotel Don Cándido, otra de las propiedades hoteleras, al lado del Terrasa Park y el complejo Monte Picayo (Valencia). Su casa se halla en el privilegiado pueblo Matadepera, un municipio de Barcelona. Lao tiene allí su mansión fortificada lindando con un inmenso bosque. El inmueble con sabor pirenaico -que fue construido en 1983- tiene 1500 metros cuadrados de parcela y 520 de vivienda.

Mansión fortificada de Manuel Lao Hernández en Matadepera, Barcelona.
Mansión fortificada de Manuel Lao Hernández en Matadepera, Barcelona.

Se metió en aquello del juego con la compraventa de boletos en su bar a un duro o cinco a cambio de premios en metálico. Y cuando la ley abrió la puerta al juego, adquirió las primeras máquinas tragaperras que llegaron a España. Después llegó la fábrica, con sus propios modelos, contratando ingenieros japoneses. Hoy su negocio incluye la aviación corporativa (una flota de jets privados), hoteles, inmobiliarias y hasta una empresa de comercialización de obras de arte. Tiene presencia en 11 países, 275 empresas, 18.000 empleados, pero no olvida su tierra. Dicen que no suele perderse las fiestas patronales de Santa Teresa de la que es devoto. Lo cierto es que ha puesto a la pequeña localidad de 206 habitantes en el mapa.

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