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ENFRENTADA CON SU FAMILIA

La madre de Arantxa Sánchez Vicario no sabe nada de su hija desde el funeral del padre

En poco más de un año, Marisa Vicario deberá abandonar la casa en la que vive desde siempre. La última vez que vio a su hija fue en el tanatorio, donde sufrió un desmayo

Foto: Arantxa Sánchez vicario y su madre, Marisa. (Gtres)
Arantxa Sánchez vicario y su madre, Marisa. (Gtres)

La muerte del padre podría haber acercado a Arantxa Sánchez Vicario a su madre. Pero ha sido todo lo contrario. Marisa Vicario no ve a su hija desde hace más de un año, cuando la pequeña acudió al funeral de su padre y salió peleada con toda su familia. Parece que para siempre.

“La madre lo está pasando muy mal, no sabe nada de su hija desde hace mucho tiempo, perdió a su marido y Arantxa no ha dado señales de vida”, comentan desde el círculo cercano a la madre. Suerte tiene, dicen, del resto de hijos.

Arantxa Sánchez Vicario, el pasado mes de marzo en el Abierto de tenis de Miami. (EFE / Gastón De Cardenas)
Arantxa Sánchez Vicario, el pasado mes de marzo en el Abierto de tenis de Miami. (EFE / Gastón De Cardenas)

Su madre está mal de salud

Hace unas semanas, en el Torneo Conde de Godó, sentada en primera fila, en uno de los palcos, tras unas gafas de sol, Marisa Vicario presenciaba la final que jugaron Rafa Nadal y Dominic Thiem. Al otro lado de la cancha, cerca del palco que ocupaba la familia de Nadal, Javier Sánchez Vicario disfrutaba de la victoria del manacorí. “Es de las pocas veces que ha salido últimamente”, dice una amiga de la familia, “Marisa prefiere estar en casa, está mal de salud, flojita, y no tiene ganas de nada”.

Las perspectivas de la madre de la mejor tenista española de todos los tiempos son complicadas. Arantxa decidió retirar la demanda contra sus padres, a quienes acusaba de haberse apropiado de su fortuna, tras llegar a un acuerdo por el que debían abandonar los inmuebles de los que habían disfrutado toda su vida. Ni la casa de la Costa Brava ni el piso de la avenida Diagonal.

Marisa Vicario, madre de Arantxa Sánchez Vicario.
Marisa Vicario, madre de Arantxa Sánchez Vicario.

Año y medio para encontrar casa

La condición fue clara: cuando uno de los dos progenitores muriera, el otro disponía de tres años para encontrar otro lugar donde vivir. A Marisa le queda poco más de año y medio. “No busca... ¡qué va a buscar, si es muy mayor! Lo que tendrá que hacer al final es depender de sus otros hijos, sobre todo de Javier, que es quien está más pendiente”, señalan las mismas fuentes.

Arantxa Sánchez Vicario con sus padres, una vida en fotos.
Arantxa Sánchez Vicario con sus padres, una vida en fotos.

En 2012, la extenista publicó un libro que iba a cambiar su vida y la de su familia. En 'Arantxa, ¡vamos! Memorias de una lucha, una vida y una mujer' (La Esfera), Sánchez Vicario cargaba contra sus padres, a quienes acusaba de haber pensado solo en ellos mismos. Según calculó, su fortuna era de 45 millones de euros, una cantidad de la que nunca pudo disfrutar, dijo.

“Mi madre decidía sobre mi pelo, mi ropa... Cuando me compraba algo por mi cuenta, rara vez le gustaba. Mi madre, mi sombra fiel en todos los torneos hasta que cumplí veinte años, es una mujer de carácter fuerte y para ella la disciplina y la victoria pasaban por delante de cualquier otra consideración, cuando tal vez lo que yo hubiera precisado eran unas palabras de cariño”, afirmó la extenista.

Ante la dureza de sus palabras, sus padres emitieron un comunicado para dar su versión de los hechos: "Leer cosas como las que ha publicado Arantxa es una de las peores noticias que unos padres pueden recibir. Con enorme sorpresa y gran dolor constaté que nuestra hija había dado un paso más en su voluntad de herirnos y humillarnos. Mi marido está delicado del corazón. En todo este tiempo no hemos recibido una sola visita de nuestra hija Arantxa. Ni un mínimo atisbo de preocupación, ni un ¿cómo estáis? Nosotros vivimos veinte años por y para ella. Lo dejamos todo de lado e hipotecamos nuestra vida y nuestro matrimonio".

Josep Santaca, el marido de la discordia

Arantxa y su marido. (Gtres)
Arantxa y su marido. (Gtres)

Han pasado los años y la situación no ha hecho más que empeorar. La muerte de Emilio supuso, acaso, el punto final de la relación. Porque después de meses de distancia, Arantxa se presentó en el funeral acompañada de su marido, Josep Santacana, a quien sus padres consideraban responsable de la actitud de la extenista. Tras un brusco encuentro en el tanatorio, en el que casi llegan a las manos y Marisa tuvo que ser atendida por una ambulancia por un desmayo, no han vuelto a cruzar sus caminos.

Todos estos años, además, han servido a Sánchez Vicario para descapitalizarse. Durante algunos años no tributó en España al aducir que su residencia estaba en Andorra, algo que la justicia se encargó de desmentir. Así que en 2009, el Tribunal Supremo confirmó una sentencia de la Audiencia Nacional por la que pagar una multa de 3,5 millones más intereses por evasión fiscal. Hacienda cobró su dinero a través de un aval del Banco Sabadell, que lo recuperó de un contraaval suscrito con el Banco de Luxemburgo. Cuando esta entidad decidió reclamar la deuda, la extenista se declaró en quiebra.

No le queda nada en España

Su patrimonio inmobiliario era importante, pero se deshizo de todo: un ático en Sant Cugat, un adosado en Andorra, dos apartamentos en Port Ginesta, dos apartamentos y un solar en S’Agaró, un apartamento y plazas de aparcamiento en Sant Just Desvern, tres locales comerciales en Premià de Mar, una casa en Puigcerdà, un chalé con terreno en Formentera, el piso de Diagonal donde todavía vive su madre y una soberbia mansión de tres plantas y 750 metros cuadrados en Ciudad Diagonal.

En la actualidad vive en Miami con su familia en un apartamento de lujo que en principio se compró, aunque ella siempre lo ha negado. Se trata de un 'condo' (es como se llaman en EEUU los apartamentos de lujo) en el complejo Paraiso Bay de Edgewater, una de las zonas más caras de la ciudad. Allí trabaja en Metropolitan International School of Miami como directora deportiva.

Arantxa Sánchez Vicario y su marido, Josep Santacana, en unas vacaciones en Ibiza en 2014.
Arantxa Sánchez Vicario y su marido, Josep Santacana, en unas vacaciones en Ibiza en 2014.

Allí, a miles de kilómetros, es donde la excampeona intenta encontrar su paz. Aunque la distancia con la familia no le permite vivir tranquila.

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