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Vive en mónaco con la baronesa alemana

Un desconocido Juan Villalonga celebra siete años de amor con la fotógrafa de Corinna

Vanessa von Zitzewitz ha llenado con acierto el corazón del exdirectivo de Telefónica, con el que vive en Mónaco y con el que tiene un hijo en común, el séptimo del empresario

Foto: Juan Villalonga y su esposa, la aristócrata Vanessa Von Zitzewitz, en un fotomontaje realizado por Vanitatis con fotos de IG.
Juan Villalonga y su esposa, la aristócrata Vanessa Von Zitzewitz, en un fotomontaje realizado por Vanitatis con fotos de IG.

No estamos habituados a ver a Juan Villalonga con este semblante de 'dandy' (aunque no lo dudábamos), pero así es Instagram, una fuente de alegrías para el 'cuore'. En la cuenta de la reputada fotógrafa y aristócrata de origen prusiano Vanessa von Zitzewitz, aparece sonriente, feliz y con el pelo algo más canoso (pero con su corte característico) el que fue amigo íntimo de José María Aznar y exmarido de la mexicana Adriana Abascal, madre de sus hijos pequeños, Paulina, Diego y Jimena. Están radiantes, felices y con ramo de 15 rosas blancas y rojas para conmemorar su séptimo aniversario de boda.

La pareja se dio el 'sí, quiero' en 2010. Era un 15 de septiembre y fue en el principado de Mónaco, que es la actual residencia de la pareja y donde ha nacido su hijo, Rodrigo, que tiene pasaporte español. El exempresario celebró su tercera boda (solo tres meses después de firmar el divorcio con Adriana Abascal) con esta baronesa alemana y reputada fotógrafa de la 'jet'. "Esta noche de aniversario. Enamorada como el primer día del número uno. Muchas gracias, mi amor", reza la aristócrata en su cuenta de Instagram.

Villalonga y su mujer Vanessa, radiantes
Villalonga y su mujer Vanessa, radiantes

Pero sobre todo Vannessa von Zitzewitz es la fotógrafa de cabecera de dos famosas princesas, Charlène de Mónaco y nuestra querida Corinna Sayn-Wittgenstein, la eterna amiga entrañable de don Juan Carlos. Ella ha firmado los grandes reportajes de las dos damas que ha publicado la revista '¡Hola!', donde Adriana Abascal suele aparecer luciendo palmito.

Retratista de la realeza catarí

Vanessa tiene una dilatada carrera como retratista. Ella misma contó que la vida de Von Zitzewitz dio un vuelco en 2009. Ese año presentó el trabajo más importante de su carrera: un libro y una exposición sobre Al-Shaqab, los establos de purasangres del emir de Qatar. "La familia real me llamó para realizar los retratos de la boda de su primer hijo. Fue una llamada increíble porque entonces Qatar era un misterio. Viajé a Doha, entablé una gran relación con el emir y terminé siendo la fotógrafa de la boda de cinco de sus siete hijos. Así descubrí sus establos", declaró a 'ABC'.

Otra imagen de la pareja formada por Juan Villalonga y Vanessa.
Otra imagen de la pareja formada por Juan Villalonga y Vanessa.

En su página web podemos ver cómo Vanessa es una enamorada del mundo de los caballos y también ha hecho una producción en el gaditano Santa María Polo Club, de la familia Mora-Figueroa, con la modelo Nieves Álvarez, que acude cada año a Sotogrande.

Amor y negocios viento en popa

Villalonga, que se lanzó de cabeza al 'cuore' con Adriana Abascal, mantiene desde entonces un perfil más alejado de la prensa, aunque de nuevo la fama de su esposa le obliga a estar en numerosos actos sociales y en un país de reducidas dimensiones como es Mónaco. Por cierto, Villalonga sigue activo como hombre de negocios aunnque ya no le veamos en fotos oficiales codo con codo con ningún presidente de Gobierno. En España, mantiene cinco empresas activas. Sin duda, tener el domicilio fiscal en Mónaco abre un mundo de posibilidades para un hombre de negocios que triunfa en lo profesional y lo personal.

Quizás se deba a la felicidad que Villalonga tiene con Vanessa que eso le permite tener una relación más fluida con la madre de sus otros hijos pequeños, con la que tuvo un tormentoso divorcio. No hablamos aquí de Concha Tallada, íntima de Ana Botella y madre de los mayores (Juan, Jaime y Andrea), con la que es más difícil tomar un café amigablemente, algo que hizo con Adriana Abascal, la mujer de la que se enamoró en un ascensor del Distrito C de Telefónica, y a la que los paparazzi siguieron a un japonés de París, el Orient Extrême Montaigne.

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