Por un San Valentín diverso

Devermut, la sexualidad sin complejos: “Los hombres creen que un beso entre dos mujeres está hecho por y para ellos”

Por un San Valentín diverso

Este año Vanitatis se tiñe de rosa. Pero no es un 14 de febrero más. Aquí, nuestra apuesta por un San Valentín en el que todos celebremos el amor en cualquiera de sus formas

Texto: Marita AlonsoFotografías: Abel Bueno y Pablo EscuderoMaquillaje: Andrea López y Tesa Pérez para MACAgradecimientos: Bellavista del Jardín del Norte, Barcelona

Dicen que en Tinder es imposible encontrar el amor, pero Marta y Sara, la pareja sentimental de youtubers conocida como Devermut, se conocieron a través de esta aplicación. También dicen que no existen las casualidades, pero cuando las citamos en el restaurante barcelonés Bellavista del Jardín del Norte, se dan cuenta en el instante en el que toman asiento de que fue precisamente ahí donde celebraron San Valentín el año pasado. Dispuestos a derrumbar más mitos, hablamos con ellas acerca de los prejuicios y estereotipos que rodean al colectivo lésbico. Y de amor, por supuesto. De amor -y de sexo- también hablamos.

Las lesbianas también existen

Son pocas las firmas que apuestan por parejas homosexuales cuando llega el momento de promocionar San Valentín. El Corte Inglés lo hizo hace tres años y Tiffany & Co se convirtió en el primer anuncio que apostó por una pareja gay para promocionar sus joyas. Sin embargo, la visibilidad lésbica sigue empañada en el universo publicitario.

“Creo que hay que tener mucho cuidado con la publicidad y con sexualizar un spot, porque cuando hay dos mujeres mínimamente atractivas besándose, el anuncio se sexualiza con mucha facilidad”, opina Sara, la morena de la pareja. “Una mujer puede ver a dos chicos besarse y puede pensar que es sexy, pero jamás se plantearía molestar ni asumiría que tal beso es un reclamo para ella. En cambio, los hombres creen que un beso entre dos mujeres está hecho por y para ellos”, matiza Marta.

Precisamente el comentario más repetido en sus vidas es, tal y como asegura Sara, “necesitáis un rabo”. Dicen no tener 'haters', aunque de vez en cuando se topan con comentarios homófobos que no se dirigen en concreto hacia ellas, sino hacia el colectivo LGTBI+ en general.

“Hay mujeres que dicen ‘a mí me gustan las mujeres’ y te dan ganas de decirles: ‘Chica, tú lo que eres es lesbiana’, y ya está”

¿Por qué les cuesta tanto a muchos hombres entender que dos mujeres pueden disfrutar del sexo sin un pene de por medio? “Precisamente pensaba esta mañana que a los hombres, en general, les cuesta entender que una lesbiana exista, porque en esta sociedad falocéntrica, su existencia les resulta incomprensible. Si una mujer es lesbiana, piensan tres opciones: que han abusado de ella y por ello tiene un trauma, que está pasando por una fase y que terminará con un hombre, o que es tan fea que ha tenido que cambiarse de acera”, asegura Sara.

Por un San Valentín diverso

Youtube es la red social en la que los 'haters' despliegan sus armas y su odio de forma más incisiva. ¿Se encuentran con comentarios despectivos también por la calle o únicamente cuando una pantalla les brinda la seguridad y la valentía tóxica y artificial que necesitan para atacar? “Hay varias reacciones. Hay hombres que te miran alucinados cuando te besas con tu novia…”. Sara interrumpe a su pareja. “Pero si van en grupo, te sueltan de todo, a saco”.

Abiertas en (su) canal

Precisamente fue su vocación de frenar los comentarios homófobos o incómodos los que empujaron a esta pareja a abrirse un canal de Youtube, tras comprobar que dar charlas en los colegios requería demasiados trámites. Al ver en los informativos la noticia del suicidio de un joven que sufría bullying por parte de sus compañeros de colegio por ser homosexual, se dieron cuenta de que había un problema en la educación. Su canal cuenta ahora con cien vídeos y tiene casi 180.000 suscriptores.

Gracias a uno de sus vídeos, nos enteramos de que en las parejas lésbicas hay roles. “Hay mujeres que prefieren tomar las riendas, lo que asumimos que suele hacer el hombre en una relación hetero, y que tienen una actitud sexualmente más activa. Las pasivas son las que asumimos que toman el papel que supuestamente tiene una mujer en una relación hetero. Una da y otra recibe, en resumidas cuentas, como ocurre entre los gais”, explica Marta, consciente de que en realidad esta división responde a un tic heteropatriarcal. “En realidad, con las jóvenes esta situación está cambiando a saco, porque ahora son muy versátiles y estos perfiles ya no existen…”, puntualiza Sara. “Siempre habrá gente a la que le pongan los roles y siempre hay a quien le gusta someter y al que le gusta que lo sometan, simplemente”, asegura Marta.

Hablamos de otro de sus vídeos, ‘Cómo ligarse a una lesbiana’. ¿Por qué creen los hombres que pueden, efectivamente, ligarse a una lesbiana? ¿Acaso no es un oxímoron? “Por el androcentrismo. No comprenden que dos mujeres practiquen sexo sin un hombre ni que puedan enamorarse entre ellas”, se apresura a responder Marta. “El problema de todo es del porno. Los hombres empiezan a ver porno a los diez años y en el porno la función de la mujer es satisfacer al hombre. De hecho, si hay una escena entre dos mujeres, al final suele aparecer un tío y se montan un trío”, dice Sara.

“La realidad es que las lesbianas tenemos más orgasmos, seguidas de las bisexuales. El otro día leí que la gente tenía más sexo en solitario que en pareja”, comenta Marta, que explica con estupor un reportaje en el que diversos hombres heterosexuales afirmaban creer que sus parejas fingen y que alcanzan el orgasmo “de vez en cuando”. “Así que no me extraña lo de que la gente practica más sexo en solitario, porque si no aciertan….”, dice bajando la voz.

La insoportable (falta de) levedad DE SER

El objetivo de las chicas de Devermut y es visibilizar el colectivo LGTBI+, pero ¿por qué creen que en la televisión es todavía difícil que una mujer se declare sin miedo lesbiana? “Todavía cuesta decir la palabra. Hay mujeres que dicen ‘a mí me gustan las mujeres’ y te dan ganas de decirles: ‘Chica, tú lo que eres es lesbiana’, y ya está”, dice Marta. Ambas coinciden en que la palabra 'lesbiana' todavía avergüenza y que está envuelta por un halo peyorativo. Aplauden cómo 'First Dates' ha tratado las cuestiones de género y creen que el cine 'mainstream' sigue utilizando a las lesbianas como reclamo para el público heterosexual.

En San Valentín no irán al cine, aunque no necesariamente por esta razón. Tampoco irán a una discoteca lésbica de marcha. “Si algo está claro, es que las discotecas de bolleras no funcionan”, asegura Sara. “Las bolleras van a la discoteca para encontrar a su media naranja y vuelven cuando lo han dejado para encontrar a la siguiente. Los gais, en cambio, van siempre”, sentencia.

“El cine 'mainstream' sigue utilizando a las lesbianas como reclamo para el público heterosexual”

Puesto que ellas ya han hecho de la otra su media naranja, el 14 de febrero no habrá discotecas de por medio. Disfrutarán de una copa de vino mientras cenan y charlan. “La clave para llevar tres años juntas es precisamente hablar de todo. Nos peleamos mucho, pero lo arreglamos al momento”, asegura Sara.

Por un San Valentín diverso

“Somos pareja, pero también las mejores amigas del mundo. Nos lo contamos absolutamente todo y no tenemos secretos”, dice Marta. Repiten constantemente la palabra 'bollera' en un ejercicio de reapropiación del término que se utilizaba -y todavía hoy se usa- para humillar al colectivo. “Hay que apropiarse de los insultos”, asegura Sara. “Mis padres dicen ‘bollera’ constantemente ahora”, dice con orgullo Marta.

Y así es como estas 'bolleras de cuna' luchan por la visibilidad del colectivo LGTBI+ desde Youtube: con valentía, humor y mucho rollo -y orgullo- bollo.