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La Blava, el restaurante de moda en Calella de Palafrugell que fundó la familia Juanola

Uno de los herederos del creador de las míticas pastillas es propietario del local, muy apreciado por su situación y su carta. Está justo en la casa que la familia tiene en el pueblo

Foto: Ilustración por Bolívar Alcocer.
Ilustración por Bolívar Alcocer.

Siempre hay cola y sus mesas son de las más codiciadas de la ya de por sí codiciada zona. En pleno paseo de Les Voltes de Calella de Palafrugell, uno de los lugares más emblemáticos de la Costa Brava, un local pequeñito, azul y blanco al estilo Mikonos, se ha convertido en uno de los restaurantes de obligada visita en la zona.

Hablamos de La Blava, un local fundado en 2014 por miembros de la familia Juanola (de las conocidas pastillas, sí) justo en la casa familiar. Una casa encalada, de deslumbrante blanco y azul marinero ante la que se embelesan los paseantes y lo clientes del local, entre los que se cuentan también famosos como Vanesa Lorenzo y Judith Mascó, Pilar Eyre y la familia Puig.

Vistas de la playa desde una de las mesas de La Blava.
Vistas de la playa desde una de las mesas de La Blava.

La historia de este restaurante es corta. Con apenas cuatro años de vida es todo un fenómeno, aunque no tanto como lo fueron en su día las pastillas Juanola. En 1906, el farmacéutico Manuel Juanola Reixach empezó a vender en su establecimiento del popular barrio de Gracia unas pastillas, las Juanola, creadas para calmar la tos y suavizar la garganta.

La fórmula la había desarrollado él mismo y el precio de la caja, en aquellos tiempos, era de 2,5 los seis gramos. Manuel Juanola expandió la venta de pastillas y convirtió su pequeño laboratorio en una potente empresa que se vendió a Farma Lepori, del Grupo Angelini, en 1998.

Regatista amante del mar

Ninguna de las partes implicadas en la venta quiso revelar los números de la operación, pero todos los medios señalaban en aquellos días su importancia. La familia Juanola, una vez despojada del proyecto familiar, dio rienda a sus aficiones. Al menos una parte de la familia. Como José María Juanola, amante del mar, regatista como su padre, hijo del fundador de Juanola.

José María es también un aficionado al arte y pinta unos maravillosos cuadros que ya se han expuesto en varias salas tanto en Barcelona como en las galerías de la Costa Brava. Casado con Victoria Buxeres, disfrutan del restaurante que montó su hijo, Sergio, junto con su mujer, Ingrid. Victoria fue directora técnica de Laboratorios Juanola hasta su venta, en 1998. Y su hijo, Sergio, quien trabajó tambiçén en Juanola, es el responsable del exitoso restaurante.

El negocio funciona tan bien que están estudiando la posibilidad de ampliarlo y abrir en Ibiza o Formentera.

Encontrar mesa en una terraza mágica

El local es de carta esencialmente marinera. Y ahora que el verano llega a su fin y que algunos piensan en apurar los últimos rayos de sol potentes, pueden acercarse a Calella de Palafrugell, uno de los pueblos más bonitos de Cataluña (con perdón de Cadaqués) y probar suerte. Encontrar mesa en este local es difícil, sobre todo si se pretende cenar en una de las cuatro (cu-a-tro) mesas que tienen fuera, en el paseo, tocando la arena de la playa.

Si lo logran, no se vayan sin haber probado los arroces y el pulpo a la brasa, uno de sus platos estrella. Y pongan en marcha la visión de detective, porque puede que entre los comensales haya alguna cara famosa o algún apellido ilustre.

Les Voltes, de Calella, con la casa blanca y azul en la que está La Blava. (La Blava)
Les Voltes, de Calella, con la casa blanca y azul en la que está La Blava. (La Blava)

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