María Chavarri se queda muda
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EL CHASCARRILLO

María Chavarri se queda muda

María Chavarri, apareció en la fiesta de inauguración de la Clínica Planas en Madrid, y pasó como una exhalación por delante de los fotógrafos que le pedían que posara para ellos. Llegó

María Chavarri, apareció en la fiesta de inauguración de la Clínica Planas en Madrid, y pasó como una exhalación por delante de los fotógrafos que le pedían que posara para ellos. Llegó acompañada de un amigo al que en su círculo íntimo bautizaron “el conejo”, por su similitud con Bugs Buny. Este tipo de personajes suelen ir adosado habitualmente a las seudocelebrities, en este caso concreto se erigió como guardaespaldas protector de la joven, recomendándola que hiciera caso omiso a los ruegos de los redactores gráficos y que se introdujera rápidamente en el local.

No hubo manera de que cambiara de opinión, y no quiso pasar por el photocall por mucho que le insistieron. A su lado, el amigo fiel y entrometido le instaba continuamente a que evitara a los fotógrafos. E incluso se enfrentó a uno de ellos cuando pretendió tomar unas instantáneas media hora después, en un momento en el que el individuo en cuestión y su amiga volvieron a la calle a fumarse un cigarrillo.

De hecho, en este tipo de fiestas publicitarias el posado es un gesto de educación tanto con la firma que les invita como con los organizadores. Hay famosos de primera categoría que declinan estas invitaciones precisamente por no hacer feos ni a la prensa ni a los convocantes. En el caso de María, sorprende también el rechazo cuando participa regularmente en reportajes exclusivos muy bien pagados. Uno de ellos fue su boda con Javier Soto.

La actitud de la Chavarri contrastó totalmente con la amabilidad de otros invitados al evento, como fueron Helen Lindes, Mónica Hoyos, Fran Murcia y su novia, Carla Goyanes, Marisa Jara, Carla Royo Vilanova, Ana García Siñeriz y Arancha de Benito.