Las damas de honor de Philippos de Grecia y Nina Flohr rompen las tendencias de bodas
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DISEÑOS ORIGINALES

Las damas de honor de Philippos de Grecia y Nina Flohr rompen las tendencias de bodas

Desmarcándose de las tendencias que imperan en el sector en lo que al cortejo nupcial se refiere, Philippos de Grecia y Nina Flohr apostaron por la originalidad

Foto: Nina Flohr antes de la ceremonia, del brazo de su padre y con sus damas de honor. (Gtres)
Nina Flohr antes de la ceremonia, del brazo de su padre y con sus damas de honor. (Gtres)

Este fin de semana tuvo lugar la segunda boda de Philippos de Grecia y Nina Flohr, en la catedral ortodoxa de Santa María de la Anunciación de Atenas ante la presencia de numerosos miembros de las casas reales europeas. Lo hacían por segunda vez porque ya se dieron el "sí, quiero" en una ceremonia íntima, el pasado mes de diciembre en Saint Moritz, pero este era el evento más esperado por, además de la relevancia de los invitados, el despliegue estilístico del que fuimos testigos.

No defraudó. La elección de la novia para su atuendo nupcial fue un espectacular diseño de Chanel en blanco nieve, con cuello barco en uve y un adorno XL bajo el pecho, drapeado simulando una flor. Un patrón inspirado en un vestido de la maison de la colección 2020, que la novia adaptó para la ocasión, así como se adaptaron los vestidos de sus damas de honor. Si para su vestido de novia, Nina se decantó por la moda francesa, para sus damas de honor optó por una firma inglesa.

placeholder Nina Flohr, junto a su padre y su séquito nupcial a su entrada a la catedral. (EFE)
Nina Flohr, junto a su padre y su séquito nupcial a su entrada a la catedral. (EFE)

Emilia Wickstead, una de las marcas preferidas de Kate Middleton, se escondía bajo los diseños que llevaron las damas de honor y con los que rompieron tendencias. No solo porque los novios optaron por desmarcarse de tradiciones tales como que el grupo de damas de honor sea más numeroso y esté formado por mujer de edades similares a las de la novia (generalmente amigas, hermanas, primas etc.), sino también, por el minimalismo de sus vestidos, a juego con el resto del cortejo nupcial.

Ana María, de 18 años y Amelia, de 14 años, hijas pequeñas de Alexia de Grecia, hermana de Philippos de Grecia, y Carlos Morales Quintana fueron las encargas de acompañar a la novia en su entrada en la catedral e ir, a medida que caminaba, colocando la cola de su vestido y el velo. Una labor que desempeñaron a la perfección enfundadas en el vestido Teira de Emilia Wickstead; eso sí, modificado en el escote, mucho más cerrado, y las mangas, más abullonadas que las de la pieza original.

placeholder Vestido de las damas de honor de Emilia Wickstead. (Cortesía)
Vestido de las damas de honor de Emilia Wickstead. (Cortesía)

El vestido original se puede encontrar en la página web de la firma por 1.510 euros aproximadamente y se caracteriza por haber sido confeccionado con una tela semiestructurada de tafetán de faille, siguiendo un patrón favorecedor y femenino que se ciñe a la cintura para acentuar la voluminosa falda. A diferencia de los vestidos monocolores y lisos que suelen lucir las damas de honor este se compone de un delicado, pero llamativo motivo de rosas en un discreto tono ocre.

El mismo color, precisamente, que definía los atuendos de los pequeños pajes que completaban el séquito nupcial. Por un lado, dos niños, hermanos e hijos de unos amigos de la pareja protagonista, llevaban pantalones blancos, calcetines largos y camisa a tono, con cuello 'baby doll', adornado con un bordado y doble botonadura frontal en tono mostaza, similar al del estampado de las damas de honor y a juego con el fajín que lucían en la cadera.

placeholder Los novios junto a sus padres, las damas de honor y el cortejo. (Nikolas Kominis / Studio Kominis)
Los novios junto a sus padres, las damas de honor y el cortejo. (Nikolas Kominis / Studio Kominis)

Además, dos pequeñas damitas que se ganaron el favor de los presentes derrochando naturalidad y simpatía. Se trataban de dos niñas, hijas de dos íntimas amigas de la novia (una de la bloguera y escritora Alice Naylor-Leyland y otra de la editora de la revista 'Tatler' Sabine Getty), que hicieron gala de dos vestidos blancos de manga corta abullonada, falda con volumen y cuello también, 'baby doll', cuya nota de contraste era el fajín a juego con el de los pajes y el estampado de las damas de honor.

En definitiva, un cortejo nupcial marcado por la sencillez y el minimalismo, lo que no suele ser habitual, tratándose de una boda real y que además, rompía con las corrientes estilísticas que imperan actualmente en el sector y que se sitúan en los tonos pastel como los azules o los violetas. Eso sí, a lo que Nina Flohr no quiso renunciar es a entrar a la catedral ortodoxa de Santa María de la Anunciación junto a todos ellos, tal y como suele hacerse en las bodas de la realeza.

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