La boda aristócrata de Lucía y Felipe en Sevilla: vestido de novia romántico con capa, enclave al aire libre y decoración campestre
Lucía y Felipe se casaron el pasado 13 de junio en una hacienda ubicada en plena sierra sevillana. Hoy abrimos su álbum de fotos
Lucía, de 28 años y maestra de profesión, y Felipe, de 35 años y experto en marketing, se conocieron hace cinco años. "Nuestros caminos se cruzaron unas Navidades después de una cena, nos presentó una amiga", cuenta la pareja para Vanitatis.
Tras un sólido noviazgo, el bisnieto del Barón de Algar del Campo, dio el paso y le pidió matrimonio a Lucía. Fijaron la fecha de su boda para el mes de junio de 2025, en concreto, el viernes día 13. El Cortijo La Caprichosa, situado en la población de Gerena, en Sevilla, acogería este enlace aristocrático.
Unos días antes, en la localidad de La Puebla del Río, Lucía y Felipe contrajeron matrimonio civil. Con la hermana de la novia, Marta, como maestra de ceremonias, el Ayuntamiento de dicho lugar fue testigo de este primer 'sí, quiero' el 10 de junio.
El día del enlace, que reunió a todos sus amigos y familiares, "unos 230 invitados, de los cuales 170 eran jóvenes, por lo que fue una boda muy divertida y bailona", llegaría tres días después. La novia confió su look nupcial en Franc Sarabia. "Quería algo tipo romántico, nada convencional, cuando me probé el traje me enamoré de él", explica Lucía.
De escote cuadrado, con mangas abullonadas semitransparentes, cuerpo fruncido y falda vaporosa, el vestido de novia se completó con una capa muy ligera. "No hubo ninguna duda de que era el mío, le han hecho alguna modificación para que se adaptara a mi cuerpo y a mi forma de llevarlo", detalla.
"Encima del traje llevaba una capa larga de 4 metros que después de la cena tipo cóctel me quité. En cuanto a las joyas, llevé unos pendientes de brillantes. En el pelo, unas florecillas blancas naturales de paniculata. Como zapatos, unas sandalias de Mas34, y por último, el ramo de peonías en tonos rosas de la Floristería Los Remedios", cuenta la novia. El complemento más especial, "el anillo de oro de mi madre que volvimos a grabar con nuestra fecha para que nos dé suerte".
El novio, por su parte, cumplió con el protocolo gracias a un chaqué clásico de Bon Vivant, corbata de Hermès y unos gemelos regalo de su madre.
"Desde por la mañana fuimos a El Cortijo La Caprichosa las dos familias y los amigos del novio más allegados. Comimos en el pueblo y después nos vestimos en la misma hacienda, nos dejaron habitaciones separadas para arreglarnos por separado", recuerdan Felipe y Lucía. Del maquillaje y el peinado de la novia se encargo Álvaro Torres.
"La ceremonia de la boda empezó en una zona del jardín. Allí se colocaron sillas de Bambú adornadas con flores campestres naturales", detalla. "Nuestros amigos y familiares hicieron que la ceremonia fuera muy emotiva y con muchas lágrimas de alegría. Al terminar, repartimos cuatro ramos de flores, uno para Marta, la hermana de Lucía, otro para Santi, hermano de la novia y los otros dos para nuestras madres. De fondo sonaba la canción 'My Way' de Frank Sinatra".
En la cena, tipo coctel, los manteles eran lilas para las mesas bajas y de color albero con estampado mallorquín para las mesas altas, las sillas de bambú y los arreglos florales en tonos vivos como lilas y buganvilla.
Si hablamos del menú, servido por El Candil, fue tipo coctel con varias estaciones temáticas de comida: ibéricos, quesos, mexicano, arroces, 'pescaíto' frito y frutos del mar. "Cuando empezó la cena, ya caía la tarde y se veía una puesta de sol espectacular, en ese momento, el jardín se empezó a iluminar con un techo de centenares de luces, estaba todo precioso. Todavía no había terminado la cena cuando un grupo en vivo arrancó su actuación de más de dos horas. Acto seguido, pasamos a la zona de la piscina con un escenario donde estaba el DJ", recuerdan los novios.
El novio se ocupó de que estuviera todo perfecto en cuanto a la iluminación, y la novia, junto con su madre, de todos los detalles de la ceremonia. "Cantó una amiga de la novia, Fátima Sierra, quien ofició la boda dando a dos amigos del novio, Marcos y Jaime Soto. Así mismo, el padre de la novia les reescribió un cuento indio de amor que fue leído por Santi, el hermano de la novia".
Para abrir el baile, Lucía y su padre escogieron la canción de la banda sonora de la película de 'El Guardaespaldas', y Felipe, con su madre y madrina, 'What a Wonderful World' de Louis Armstrong. Acto seguido, los amigos de los novios invadieron la pista y con ellos la noche se alargó hasta el amanecer.
Lucía, de 28 años y maestra de profesión, y Felipe, de 35 años y experto en marketing, se conocieron hace cinco años. "Nuestros caminos se cruzaron unas Navidades después de una cena, nos presentó una amiga", cuenta la pareja para Vanitatis.