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El álbum de boda de María Castro: 3 días de fiesta, guiños a Galicia y una coreografía sorpresa a lo 'Dirty dancing'
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El álbum de boda de María Castro: 3 días de fiesta, guiños a Galicia y una coreografía sorpresa a lo 'Dirty dancing'

Con espectaculares vistas a las Islas Cíes, entre decenas de hortensias gallegas y un ambiente cien por cien cinematográfico. Recordamos la boda con sabor atlántico de la actriz María Castro

Foto: María Castro y su marido, José Manuel Villalba, el día de su boda. (Cortesía)
María Castro y su marido, José Manuel Villalba, el día de su boda. (Cortesía)

La historia de amor de María Castro, la actriz conocida por sus papeles en series como 'La promesa', el actor y bailarín valenciano José Manuel Villalba, comenzó durante el rodaje de la serie 'Vivo cantando'. Sin embargo, no fue hasta el año 2017 cuando él le pidió matrimonio, en pleno directo, en el programa 'El Hormiguero' de Antena 3. José Manuel sorprendió a María con unas palabras que se convirtieron en momentazo televisivo. "Me gustaría que dentro de muchos años, cuando seamos viejitos, nos miremos y digamos: 'Ha merecido la pena, esto era la vida'. Por eso quiero preguntarte ¿Quieres casarte conmigo?". María le respondió 'SÍ' y, tras cinco años de noviazgo, fijaron la fecha de su enlace: 15 de septiembre de 2018.

El lugar escogido para pronunciar el 'sí, quiero' fue el Parador de Baiona, en Pontevedra, una histórica fortaleza mitad palacio, mitad casa señorial gallega, ubicada al sur de las Rías Baixas con las Islas Cíes de fondo. Los festejos duraron todo el fin de semana y arrancaron el viernes con una reforestación de los bosques pontevedreses de Carballo. Para María, aquel día fue la culminación de muchas cosas. "Me hacía mucha ilusión casarme en Baiona, donde he veraneado desde niña y atesoro mil recuerdos maravillosos de mi infancia", apunta.

placeholder María Castro y su marido, José Manuel Villalba, el día de su boda. (Cortesía)
María Castro y su marido, José Manuel Villalba, el día de su boda. (Cortesía)

La ceremonia religiosa, a la que la novia llegó del brazo de su padre y padrino, fue en la preciosa capilla de la Virgen del Carmen del Parador, adornada con flores autóctonas, ficus y olivos, como un guiño a Vigo, tierra natal de nuestra protagonista. "No estuve nada nerviosa, al revés, disfruté cada momento tranquila, convencida y feliz". La Coral Casablanca de Vigo se encargó de poner una banda sonora inolvidable con ese marcado acento gallego que acompañó cada paso de la liturgia. Tal y como encabezaba María en su post de Instagram el mismo día de la boda, se avecinaba una jornada llena de momentos memorables. "En ese instante pensé: ¡Ahora sí que sí! Sí, quiero. Ni en mis mejores sueños hubiera imaginado una boda con tanto amor a mi alrededor".

A la salida de la iglesia les esperaban, como no podía ser menos, los acordes de una muñeira de Chantada y una frondosa lluvia de pétalos de flores que rubricó el aire distendido, cercano y cien por cien norteño de aquel día de verano. Tras la ceremonia, María y José Manuel se reunieron con sus 170 invitados, entre los que apenas hubo rostros famosos, solo la actriz Miren Ibarguren, y su pareja, Alberto Caballero, que les recibieron con aplausos en pleno aperitivo, a las puertas de la majestuosa escalera de piedra del recibidor y su inmenso jardín.

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María Castro y su marido, José Manuel Villalba, el día de su boda. (Cortesía)

Para cuidar hasta el mínimo detalle de organización, contaron con la ayuda de las wedding planner de Frida Kiwi que, a petición de los novios, recrearon el espacio con un aire cien por cien cinematográfico y artístico. Eso se tradujo en detalles como la cartelería tipo Broadway que anunciaba la entrada a la boda, un telón a modo de photocall, el puesto de palomitas o la enorme caja de luz simulando una claqueta de cine en el 'seating plan'. "Además, cada una de las 17 mesas vestidas con manteles de hilo en tonos claros, vajillas clásicas y centros de astrantias, verónicas, hortensias gallegas, orquídeas y lisianthus, llevaban el nombre de una película famosa. La nuestra era 'Dirty Dancing'. De la decoración floral se encargaron Floron Flora Bello y Adriá Florería", apunta nuestra protagonista.

En el aperitivo, que se celebró en los inmensos jardines del Parador, se situaron varios 'foodtrucks' de Lacon Lover y La Chata en las que no faltaron productos típicos de la deliciosa gastronomía gallega: marisco, empanadas, pulpo, vinos de la zona, filloas con queso de Arzúa y ¡hasta la tradicional queimada! Para alegría de los invitados valencianos, tampoco faltó la triunfante paella valenciana.

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María Castro y su marido, José Manuel Villalba, el día de su boda. (Cortesía)

"Otro de los momentos más especiales del día fue nuestra entrada al banquete bajo los acordes de las gaitas, un sonido que me emociona siempre", subraya la actriz. En el menú, servido por el catering del Parador, percebes, camarones, vieiras, sorbete de limón con jengibre, solomillo de ternera al horno con pastel de foie y melocotón con salsa Perigord, y tarta de queso con coulis de arándanos y cañita de aldea. El toque dulce lo puso la tarta nupcial, creada por la firma viguesa Con Emotion, con las tradicionales figuritas de los novios y otra más pequeña en honor a su hija de dos años "que le regalé a mi amiga Ana". Ya de noche, los invitados disfrutaron de un gran castillo de fuegos artificiales y, como un guiño al novio, que es valenciano, aparecieron por sorpresa tres ninots con las figuras de los novios y la pequeña Maia. "Las nuestras se quemaron como en una 'Nit del Foc' y la de nuestra hija fue indultada", cuenta María.

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María Castro y su marido, José Manuel Villalba, el día de su boda. (Cortesía)

Como primer baile de casados, los novios sorprendieron a sus invitados recreando la famosa coreografía de la película 'Dirty dancing', "una banda sonora muy importante en nuestras vidas", con portés incluido. Un DJ de R Música se encargó de animar la fiesta hasta altas horas de la madrugada con pop de los 80 y los 90, bandas sonoras, éxitos de Queen… "A las invitadas les regalamos bailarinas para que aguantaran la fiesta hasta el final", recuerda María. La celebración continuó con un tercer día de excursión a las idílicas Islas Cíes. "Como viaje de novios elegimos Maldivas, aunque en realidad lo hicimos antes de la boda".

"Aquel vestido de novia me hizo feliz"

¿La inspiración y el vestido? María nos cuenta que, en aquella época, "no tenía demasiado tiempo para ir de showroom en showroom buscando el vestido perfecto; ni siquiera sabía como quería que fuese, solo que me hiciera sentir cómoda y resaltara lo que soy, sin artificios", nos cuenta la novia. Finalmente, María eligió un modelo veraniego de la firma Aire Barcelona, de estilo línea A realizado en tarmís, con cuerpo entallado, escote halter con abertura central, falda con volumen ajustada a la cintura con un delicado lazo y escote en la espalda. "Aquel día fui muy feliz con mi vestido, hasta llegué a anudar hasta la cola, y lo mejor es que he vuelto a usarlo hasta en dos ocasiones más. Me recuerda lo feliz que fui aquel día. ¿Quién ha dicho que los vestidos de novia son para esa ocasión y ya está?".

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María Castro y su marido, José Manuel Villalba, el día de su boda. (Cortesía)

¿Otros detalles de su look nupcial? Un velo de tul, unos zapatos de Úrsula Mascaró y un original tocado en forma de broche de flores de Nácar Tocados. Como únicas joyas, María lució unos pendientes de brillantes y su alianza de casada, una pieza única y personalizada inspirada en el mundo del teatro creada por Navas Joyeros. "Mi ramo, de flores silvestres, lo dividí entre mi madre y mi entrenadora Nuria", recuerda María.

"Para peinarme opté por un moño bajo de acabado messy con el que recogió su característica melena pelirroja y el maquillaje, muy suave, corrió a cargo de Oui Novias y La Prairie", nos sigue contando.

Siete años después y con tres hijas en común, Maia, Olivia y Emma, nuestra pareja protagonista presume de amor y complicidad como aquel día de verano. Así lo recordaba María no hace mucho tiempo en sus redes sociales. "Repetiría hoy mismo, sin pensarlo, sin vestido blanco y sin fiestón incluso. Tal cual, los dos, o más bien los cinco, todos los días de nuestras vidas. TE AMO. Más que nunca. Más que siempre". Romanticismo en estado puro.

La historia de amor de María Castro, la actriz conocida por sus papeles en series como 'La promesa', el actor y bailarín valenciano José Manuel Villalba, comenzó durante el rodaje de la serie 'Vivo cantando'. Sin embargo, no fue hasta el año 2017 cuando él le pidió matrimonio, en pleno directo, en el programa 'El Hormiguero' de Antena 3. José Manuel sorprendió a María con unas palabras que se convirtieron en momentazo televisivo. "Me gustaría que dentro de muchos años, cuando seamos viejitos, nos miremos y digamos: 'Ha merecido la pena, esto era la vida'. Por eso quiero preguntarte ¿Quieres casarte conmigo?". María le respondió 'SÍ' y, tras cinco años de noviazgo, fijaron la fecha de su enlace: 15 de septiembre de 2018.

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