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El álbum de la gran boda de Paula en un pazo de Galicia: una obra de arte hecha vestido, un enclave decadente y una deco vintage
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El álbum de la gran boda de Paula en un pazo de Galicia: una obra de arte hecha vestido, un enclave decadente y una deco vintage

Paula y Alberto, arquitectos, organizaron un enlace en un pazo de Vigo que fue fiel reflejo de su manera de entender la vida y la profesión

Foto: La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)
La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)

Paula y Alberto son el mejor ejemplo de que la boda tiene que ser una extensión del estilo, de la forma de vivir y de pensar, de los novios. Los dos arquitectos, de 37 y 38 años respectivamente, ella de Vigo y él de Madrid, tuvieron claro desde el principio que se encargarían de organizar su enlace. "El proceso creativo y la elección de proveedores los llevamos Alberto y yo. Queríamos que nuestra boda fuese un fiel reflejo de nuestra manera de entender la vida y la profesión", dice Paula.

Una idea que tomó forma el pasado 30 de agosto en la ciudad natal de la novia. Debemos retroceder en el tiempo para descubrir cuándo y dónde se conocieron. "Aunque estudiamos en Madrid en la misma universidad, no coincidimos hasta cinco años más tarde, en la boda de unos grandes amigos en común. Desde ese día no nos separamos. Durante nuestro noviazgo, Alberto estuvo trabajando en Doha, Dubai, Turquía e India, pero jamás nos distanciamos".

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placeholder La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)
La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)

La petición de mano llegó hace dos años. "Alberto empezó un EMBA en el IESE, que también le llevaría por varias partes del mundo: Shanghái, Múnich y Nueva York. En ese último destino, tuve la suerte de poder acompañarle y fue ahí donde me pidió que nos casásemos. Guardamos un recuerdo muy especial de ese día y de ese viaje".

Una vez que hicieron público su compromiso matrimonial, la pareja de arquitectos se puso manos a la obra. "La boda se celebró el 30 de agosto de 2025 en la iglesia de Santiago de Vigo. Después nos dirigimos al Pazo Pegullal para continuar con la celebración y recibir a nuestros invitados en sus preciosos jardines, rediseñados por el reconocido paisajista Jacobo Caruncho", detalla la novia.

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placeholder La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)
La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)

Para vestir el día más importante de su vida, Paula sabía que no quería un traje más, quería una obra de arte. En manos de Helena Mareque logró darle forma. "Confié en ella sin dudarlo. Sus confecciones tan delicadas y el uso de tejidos únicos me cautivaron. Su universo creativo, lleno de referencias a la moda, el arte y la arquitectura, convirtió cada prueba en una experiencia tremendamente enriquecedora. Conocerla ha sido una preciosa revolución personal".

La gallega admite que a falta de ideas, "el look terminó por ser fue fruto de la genialidad de Helena y de nuestras apasionantes charlas sobre arte y arquitectura". Precisamente sus profesiones, diseñadora y arquitecta, fueron el punto de partida. "Dimos mucha importancia al proceso artesanal, como paralelismo con nuestra profesión, en la que cada vez se pierden más oficios que nos resulta apasionante recuperar", señala Paula.

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La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)

Así lo describe la propia diseñadora de novias. "Inspirado en la visión de Paula como arquitecta y su pasión por los tejidos artesanales, este diseño combina estructura y sensibilidad. La silueta lápiz encarna precisión y verticalidad, mientras la parte superior en nido de abeja evoca relieves arquitectónicos trabajados con detalle y paciencia. El conjunto se completa con una gran pamela en el encaje exclusivo de nuestro atelier, que actúa como gesto escultórico y poético, transformando la pieza en una declaración de identidad y estilo".

Un vestido de escote halter con nido de abeja, "elaborado íntegramente a mano", y detalle de lazo negro, que combinaba varias texturas, como base del look. Para la ceremonia, una chaqueta corta y velo, y para después, el vestido con la pamela, no necesitaba nada más para causar sensación.

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placeholder La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)
La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)

"Me gustó mucho el uso de distintas texturas, ya que en ellas se crean interesantes juegos de luces y sombras. El tweed o el nido de abeja, confeccionado en un exquisito lino belga, generaba un asombroso juego visual. En el proceso creativo, creo que se buscó en todo momento que las líneas fuesen muy limpias a nivel formal y depurar el diseño hasta quedarse con lo esencial, huyendo de caer en añadir por añadir elementos", recuerda Paula al echar la vista atrás.

En el joyero de la arquitecta gallega le aguardan dos piezas muy especiales. Unos pendientes largos rematados con perla de Paulet, "regalo de mis mejores amigas", y una pulsera torques vintage en malla de platino rematada con brillantes de su madre. De la mano de su madre, caminaría aquel día hacia el altar.

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La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)

"El día de la boda me preparé en casa junto a mis hermanas y mi madre. Del maquillaje y el peinado se encargó Moi Freire", resalta la novia. El ramo fue otro guiño a su madre. "Llevé un ramo de nardos, las mismas flores que ella escogió en su boda. Ella siempre tiene flores en casa y cada semana prepara ramos con las flores de temporada. Que me acompañase el olor de los nardos ese día me devolvió recuerdos de los veranos de mi infancia".

En el altar aguardaba Alberto perfectamente vestido con un look clásico. "Lució un chaqué diseñado a medida en Lander Urquijo, donde la calidad de las telas y el cuidado en la confección fueron protagonistas. La corbata era una auténtica joya: seda natural con un estampado geométrico de estética retro".

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La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)

Convertidos en marido y mujer, y acompañados de sus 190 invitados, cambiaron de ubicación, de la iglesia de Santiago, en el centro de Vigo, al Pazo Pegullal. Situado en el corazón de las Rías Baixas, en Salceda de Caselas, a su llegada, "los invitados recorrieron los jardines del Pazo escoltados por una banda de Gaitas. Fue un momento precioso para ellos que no pararon de inmortalizar".

Allí, entre el sonido de las gaitas y el encuentro con sus íntimos, se produjo uno de los instantes más emotivos de la boda. La familia de la novia, de tradición bodeguera, dirige Dominio de Razamonde. "Fue un sueño poder servir el vino que creamos en honor a mi padre, Pepe Pousa, fundador de la bodega familiar Dominio de Razamonde. Mis hermanas y yo elaboramos esa botella, con su nombre, tras su fallecimiento, y poder disfrutarla en nuestra boda nos permitió tenerlo muy presente durante toda la celebración y brindar con nuestros invitados por su legado".

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La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)

Con una estética decadente y unos jardines exuberantes, El Pazo marcó mucho la decoración de la boda. "Salta a la vista que está impregnado de nostalgia y ecos de tiempos pasados, así que para potenciar su imagen, utilizamos cartelería vintage y bodegones de flores y frutas de temporada en los tonos del lugar. Como contrapunto, buscamos elementos modernos que conviviesen con la tradición del lugar. Mezclamos flores autóctonas como la hortensia con otras más rompedoras y modernas. Y lo mismo con la iluminación, donde juntamos grupos de velas con lámparas más minimalistas de acero inoxidable que daban un aire de bistró moderno".

Otro de los puntos que cobró vital importancia en esta boda fue la luz, ya que, "influye muchísimo en cómo nos vemos y en cómo nos sentimos. Buscábamos que en todo momento que dominase la penumbra y las luces muy cálidas. Queríamos representar el atardecer tiñendo el ambiente de tonos muy naranjas, colores que hacen sentirnos más relajados y atractivos", explica la arquitecta.

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La gran boda de Paula y Alberto. (Fotos Más Que Momentos)

Ya en las mesas, la gastronomía gallega fue el hilo conductor del menú. "Apostamos por excelentes productos del mar en el cóctel, con la seguridad de que tendrían la máxima calidad gracias al sello de Pepe Solla, reconocido chef con estrella Michelin y responsable del catering. En las mesas incorporamos unas pequeñas botellitas de licor café artesanal, seña de identidad de la cultura gallega".

Finalizado el banquete, los recién casados dieron paso a la fiesta. "Para el momento disco, nos inspiramos en Christo, artista búlgaro del Land Art, cuya capacidad de transformar espacios a través del plástico nos llevó a diseñar un ambiente para el baile que transportase a los invitados a un universo distinto, en el que evadirse y disfrutar de la música". 'Step' de Vampire Weekend, "tema que marcó a Alberto en su año en Chicago y a mí en muchas noches de entrega", puso la banda sonora a su primer baile.

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"Para ser sincera, nunca me había imaginado como podría ser nuestra boda. Escuchaba a menudo a parejas que ya se habían casado, contando lo increíble que es ese día, y aunque era algo escéptica, lo comprobé en primera persona. Es un día tan especial que apetece repetir una y mil veces", rememora.

Y ahora, después de organizar y protagonizar su boda, ella le da consejos a las futuras novias. "Que tengan siempre presente qué es lo esencial y qué es accesorio. Eso les ayudará a no perder de vista lo verdaderamente importante. Alberto y yo organizamos la boda en tiempo exprés, y eso nos permitió jerarquizar prioridades de una manera muy natural. Menos siempre es más, sobre todo cuando hay mucho amor detrás".

Paula y Alberto son el mejor ejemplo de que la boda tiene que ser una extensión del estilo, de la forma de vivir y de pensar, de los novios. Los dos arquitectos, de 37 y 38 años respectivamente, ella de Vigo y él de Madrid, tuvieron claro desde el principio que se encargarían de organizar su enlace. "El proceso creativo y la elección de proveedores los llevamos Alberto y yo. Queríamos que nuestra boda fuese un fiel reflejo de nuestra manera de entender la vida y la profesión", dice Paula.

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