El álbum de la boda más 'fashion' de 2025: del vestido de pasarela con pendientes art déco a los enclaves más solicitados de Madrid
Carlota, compradora en Loewe, y Alberto, consultor especializado en Real Estate, son los protagonistas del enlace más moda de la temporada
El día que Carlota y Alberto comenzaron a pensar en su boda, la idea de unir sus dos pasiones, la moda y el deporte, surgió de manera natural. Ella, compradora de Loewe, la firma de lujo de origen español, y él, consultor especializado en Real Estate en Savills, hicieron de sus propios wedding planners. "Alberto es el mejor organizador que existe", apunta la novia. Así construyeron la boda más 'fashion' de 2025.
Su historia comenzó años atrás. "Aunque nos conocimos el 2 de octubre de 2021, en realidad, llevábamos toda la vida cruzándonos sin saberlo". Carlota y Alberto fueron al mismo colegio y la misma universidad, y compartían amigos. "Incluso cuando yo vivía en Milán, su hermana también estudiaba allí. Todo cambió después del coronavirus. Decidí volver a Madrid y poco después, abrieron los bares tras el toque de queda. Coincidimos en una discoteca y de ahí, para siempre".
La petición de mano llegó tres años después. "Alberto me pidió matrimonio el 28 de febrero de 2024 en el espigón del Pantano de San Juan, un lugar muy especial para nuestra familia". Cuando se hizo público el compromiso, la pareja fijó la fecha de la boda. Otro día 28, pero del mes de junio de 2025, en Madrid y en dos de los enclaves más solicitados: ceremonia religiosa en la parroquia de San Jerónimo del Real y celebración en La Casa de Mónico.
Carlota, indecisa por naturaleza, no tenía una idea definida y clara de su look de novia. "Me imaginaba de diferentes maneras", recuerda. "Menos mal que mi madre me ayudó a aterrizar mis ideas. Quería algo bohemio y poco estructurado, con tejido de encaje".
El vestido de novia que llevó partiría de un flechazo. "Fue amor a primera vista. Lo vi por primera vez en un resumen de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid de septiembre de 2024. A la mañana siguiente me desperté con un mensaje de mi tía Pepa, justo me había reenviado ese modelo, decía 'es tu vestido'". El modelo del que habla Carlota formaba parte de la colección Perséphone de Claro Couture para la primavera-verano 2025.
Bea Claro, directora creativa de la marca e hija de Fernando Claro, fundador y diseñador de la misma, guiaría a la novia durante todo el proceso. "No puedo estar más contenta de haber confiado en ellos".
Un vestido de pasarela que, con algunos cambios, se transformaría en el outfit nupcial para la experta en compras de Loewe. "El diseño original era muy transparente y tuvimos que modificarlo. Le añadimos tres capas de seda en la parte de la falda. Arriba, en el cuerpo, sumamos solo una capa de tejido para mantener esa imagen de prenda de desfile y que se viera bien el contraste de los encajes. Además, abrimos la espalda y pusimos un poco de hombrera", detalla Carlota.
Claro Couture personalizó el vestido para que fuera fiel al estilo de la novia. "Tuve muchas dudas con la cola y al final pusimos una de gazar de seda que se abotonaba al vestido a la altura de la cadera, medía unos 2,5 metros de largo", explica. Por último, del taller de la marca preferida de las influencers salió el velo de tul que remató el look.
Un vestido de novia así solo se podía aderezar con unos complementos a la altura. "Los zapatos me los regalaron mi hermano Mario y su novia Natalia, son unos Jimmy Choo en color champán. Además, mis compañeros de Loewe me regalaron los míticos tacones Toy que me puse durante la fiesta".
De las joyas, destacaron los pendientes, "de estilo art déco de Ansorena, fueron regalo de los padres de Alberto de la petición de mano". Además, Carlota llevó dos pulseras, "una que era de mi abuela y otra de brillantes que me prestó mi suegra". Por último, el anillo de pedida y una diadema vintage encima del velo, regalo de la madre de la novia.
El ramo, de El Taller de Lucía, "era de rosas de jardín muy cerradas en blanco y en diferentes alturas". Una cinta con dos medallas de plata, una de San Judas Tadeo y otra que ponía 'te quiero mucho como la trucha al trucho', cerraron el bouquet floral.
Por su parte, Alberto, el novio, llevó un chaqué a medida de Lander Urquijo. "De color gris marengo a conjunto con el chaleco, una corbata verde, tirantes con detalles azules y zapatos de Crockett & Jones. Yo no participé en el proceso y no quise verlo hasta el día de la boda, pero le conozco mucho y sabía como iba a ir", recuerda entre risas la novia. "Los gemelos de plata estaban hechos medida por su tía, Marta Salinas Joyas, y el reloj que fue el regalo de pedida de parte de mis padres".
El día del enlace, Carlota se arregló en casa de sus padres. Gabriel Llano y Ángeles Cáceres fueron los artífices de su look de belleza. "Tenía claro que quería llevar el pelo semi recogido porque siempre lo llevo suelto y quería sentirme yo misma al máximo".
Puntual, Carlota, acompañada de su padre, llegó a la ceremonia religiosa. "Mis primos nos regalaron un coche clásico, un Rolls-Royce Corniche de color blanco descapotable". Allí les esperaban sus 340 invitados y al final del templo, Alberto y la madrina, vestida por Javier de la Fuente. "Tuvimos la suerte de contar con Miguel, cura amigo de la familia, que nos conoce a los dos, por lo que fue una homilía muy cercana y más especial para nosotros".
"Ambos recordamos con mucha emoción la ceremonia, fue muy especial. Bajar las escaleras, con todos los invitados esperándonos… Cada vez que lo recordamos se nos pone la piel de gallina".
Cuando ya eran marido y mujer, cambiaron de ubicación para comenzar los festejos en La Casa de Mónico. Situada en Aravaca, a tan solo unos minutos de Madrid capital, su construcción solariega, de estilo herreriano, fue diseñada en 1946 por uno de los grandes arquitectos del siglo XX, Secundino Zuazo, autor entre otras grandes obras de Los Nuevos Ministerios de Madrid. Rodeando la finca, más de 30.000 m² de jardines de inspiración inglesa, en los que conviven varios tipos de árboles centenarios. Allí tuvo lugar el banquete y la fiesta.
Con la moda y el deporte como hilo conductor, crearon una decoración única. Por ejemplo, "con Diana Pink hicimos las ilustraciones de los meseros y el seating plan, y cada mesa era un deporte con una ilustración de figurines de moda". Los adornos florales eran de El Taller de Lucía. "Los centros de mesa consistían en una base de espejo con un conjunto de botecitos de cristal con verdes variados y flor blanca. El bodegón lo componían varios violeteros de cristal con flores silvestres en tonalidades blancas y pastel. Y para el seating, se crearon diferentes alturas con una variedad de botecitos de cristal labrado con verdes y hortensias", explica.
Earnest Band puso la banda sonora al cóctel, "además, mi padre y su grupo de amigos nos dedicaron dos canciones antes de entrar a cenar, fue increíble".
Después del coctel, novios e invitados se sentaron en las mesas para disfrutar del banquete. "Pusimos solomillo a la parrilla con alcachofa, parmentier de patata y cebollita francesa caramelizada. De postre, cremoso de chocolate y tarta árabe".
"Nuestra boda fue infinitamente mejor de lo que imaginamos. Todo salió perfecto y los invitados lo dieron todo. La verdad es que es abrumador ver a las familias y amigos de ambas partes celebrar y disfrutar juntos en un día tan especial… Seguimos en una nube", confiesa Carlota.
Para abrir el baile escogieron 'Perfect Symphony' de Ed Sheeran y Andrea Bocelli. "Empezamos bailando Alberto con su madre y yo con mi padre. Después bailamos Alberto y yo, y al final de la canción se unieron nuestras familias. Fue perfecto", rememora. "Después del baile, Eloy Bustos se encargó de animar el pedazo fiestón"
Cerramos el álbum de boda de Carlota y Alberto, la más 'fashion' de la temporada, con los consejos de la novia. "Ser conscientes de todo lo que pasa ese día, porque a pesar de que pase volando, hay que intentar quedarse con cada recuerdo. Ojalá pudiera volver a vivirlo todo".
El día que Carlota y Alberto comenzaron a pensar en su boda, la idea de unir sus dos pasiones, la moda y el deporte, surgió de manera natural. Ella, compradora de Loewe, la firma de lujo de origen español, y él, consultor especializado en Real Estate en Savills, hicieron de sus propios wedding planners. "Alberto es el mejor organizador que existe", apunta la novia. Así construyeron la boda más 'fashion' de 2025.