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El álbum de boda de Desiré en un cortijo andaluz: del vestido rústico con pendientes art déco a la colorida decoración
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El álbum de boda de Desiré en un cortijo andaluz: del vestido rústico con pendientes art déco a la colorida decoración

Desiré y Julio se dieron el 'sí, quiero' entre Sevilla y Córdoba en un enlace celebrado en Estepa, el pueblo natal de la novia, y Puente Genial, donde está ubicada la hacienda que acogió los festejos

Foto: La boda de Desiré y Julio. (Dos más en la mesa)
La boda de Desiré y Julio. (Dos más en la mesa)

La pandemia y una app de citas propició el primer encuentro de Desiré y Julio. "Nos conocimos por Tinder. En aquel entonces, a mí me tocó hacer una guardia en un pueblecito rural cerca de donde vivía Julio, así que quedamos. A la semana siguiente, volví a trabajar a ese pueblo. Creo que sin el destino haciendo de las suyas… Nunca nos habríamos visto", dice la médico.

Cuatro años más tarde, Julio pidió su mano. "Fue durante un viaje a Maldivas, y ahí, en medio de una playa en la que solo estábamos los dos, con una cena en la arena, se arrodilló y me dijo, '¿Quieres pasar el resto de tu vida conmigo?'. Yo no pude parar de llorar, y vi el anillo más precioso que podría imaginar", rememora Desiré.

placeholder Desiré el día de su boda. (Fotos Dos más en la mesa)
Desiré el día de su boda. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder La novia vistiéndose. (Fotos Dos más en la mesa)
La novia vistiéndose. (Fotos Dos más en la mesa)

La boda fue en Andalucía, entre Sevilla y Córdoba. "La ceremonia religiosa tuvo lugar en la iglesia de Santa María la Mayor en Estepa (Sevilla), el pueblo donde crecí". Para la fiesta cambiaron de ciudad, hasta Puente Genil (Córdoba), donde está ubicada la Hacienda Molino Blanco.

La pareja decidió organizar cada detalle de su boda. "No tuvimos wedding planner exactamente, pero Mattía, el dueño de la finca, estuvo presente en todo: desde los meses antes, los caóticos días previos y cada segundo del enlace", cuenta Desiré.

El día de la boda, la doctora se arregló en casa de su madre, "dónde había vivido siempre". Bárbara, de Corporalia, se encargó del maquillaje, y Miguel Velasco, del peinado, que "aguantó intacto después del viaje en descapotable, el velo, el viento, el baile… ¡Increíble!", señala la novia. "En Estepa, existe una tradición, en las que las amigas de la novia y su familia acuden a su casa para ayudarla a vestirse, por lo que poco a poco mi casa se fue llenando".

placeholder Desiré con su vestido de Inuñez. (Fotos Dos más en la mesa)
Desiré con su vestido de Inuñez. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder Los momentos previos a la boda. (Fotos Dos más en la mesa)
Los momentos previos a la boda. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder La novia y su abuela. (Fotos Dos más en la mesa)
La novia y su abuela. (Fotos Dos más en la mesa)

Para crear el traje más importante de su vida, el de novia, Desiré llamó a las puertas del taller de Inuñez. Dirigido por Isabel Núñez, de ahí salen los vestidos de novia virales de la temporada. "Llevaba muchas ideas, algunas de la propia diseñadora y otras de Pinterest. En mi cabeza volaban millones de estilos diferentes y no podía decidirme porque todo me encantaba. De las 50 imágenes que probablemente le mostré a Isabel, hubo una, con un top en tejido rústico que había visto en una invitada de boda, le gustó y me dijo que podría encajar".

Después de ese primer encuentro en el atelier de Inuñez, la doctora volvió para ver los bocetos que había creado la diseñadora y entre ellos había uno con aquel top rústico, "me pareció perfecto".

Prueba a prueba, el look fue cogiendo forma. "Tengo que confesar que tenía miedo al proceso de creación, porque conocía a otras novias que no habían pasado una buena experiencia, por las expectativas, las dudas, la incertidumbre de lo que saldrá… Sin embargo, en mi caso, el proceso fue precioso".

placeholder Desiré llegando a la iglesia. (Fotos Dos más en la mesa)
Desiré llegando a la iglesia. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder Del brazo de su padre. (Fotos Dos más en la mesa)
Del brazo de su padre. (Fotos Dos más en la mesa)

Desiré nos habla de las joyas que cerraron su outfit. "Llevé el anillo de pedida que me regaló Julio, un solitario de diamantes de Mumit. Y los pendientes eran un diseño de estilo art déco con una aguamarina muy clarita que me hicieron en Romu Joyeros". Como calzado, unas sandalias de Aquazurra, "sencillas, elegantes y cómodas. Todo un acierto".

El ramo cerró el estilismo de la novia. "No quería una flor concreta, no me sentía identificada y pensaba que al vestido le iba algo más sencillo, así que opté por un ramo silvestre, asimétrico y con movimiento y en tonos verdes".

Por su parte, Julio, el novio, vistió un esmoquin realizado a medida por Félix Ramiro. "Como complementos llevaba unos gemelos de plata y ónix negros de Suarez, el reloj de pedida de Tag Heuer y zapatos de Lottusse".

placeholder Desiré y Julio durante la ceremonia religiosa. (Fotos Dos más en la mesa)
Desiré y Julio durante la ceremonia religiosa. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder Los novios en la iglesia. (Fotos Dos más en la mesa)
Los novios en la iglesia. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder Desiré y Julio, recién casados. (Fotos Dos más en la mesa)
Desiré y Julio, recién casados. (Fotos Dos más en la mesa)

"Si cierro los ojos, hay momentos que recuerdo cada segundo. Como la cara de Julio cuando entré en el altar y me apretaba la mano durante la ceremonia. Lo guapísima que estaba Marta, la madre de Julio. También lo bien que baila mi padre, hacía años que no bailábamos juntos y me dejó sin palabras. Ojalá pueda recordarlo toda la vida", confiesa la novia.

"Nunca imaginamos que sería así de increíble. La verdad es que no sé cómo la soñábamos antes, pero tengo claro que lo que vivimos superó cualquier expectativa. Bailamos, reímos y nos sentimos profundamente queridos. Un día que nos recordó lo afortunados que somos por la gente que tenemos cerca", dice feliz Desiré. 240 invitados, entre familia y amigos, acompañaron a la pareja.

placeholder La pareja en su sesión de fotos. (Fotos Dos más en la mesa)
La pareja en su sesión de fotos. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder Julio y Desiré. (Fotos Dos más en la mesa)
Julio y Desiré. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder Muy románticos y divertidos. (Fotos Dos más en la mesa)
Muy románticos y divertidos. (Fotos Dos más en la mesa)

"La decoración de la boda fue surgiendo desde que diseñamos las invitaciones con María, de Mepeinture. Hicimos una viñeta 'tipo cuento' con nuestra historia. No faltaron otros detalles: un fondo de una noche de verano, la luna, las estrellas, flores y guirnaldas de colores, típicas de la cultura peruana de donde es la familia materna de Julio", comenta la novia. Más adelante Mari Carmen, de MC Proyectos decorativos, "fue superando todas mis expectativas. Cuando llegué y vi la decoración, Julio y yo no dejábamos de mirarnos alucinando. Había velas de colores, frutas como mangos, melocotones y flores naranjas, rosas y rojas… Y una mesa de chuches tan bonita que daba pena tocarla".

Muy original, el seating plan, "fue colocado en un antiguo pozo de la hacienda, lleno de velas, flores y frutas… ¡Quedó increíble!".

placeholder El salón de la boda. (Fotos Dos más en la mesa)
El salón de la boda. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder Los meseros. (Fotos Dos más en la mesa)
Los meseros. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder El menú de la boda. (Fotos Dos más en la mesa)
El menú de la boda. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder La mesa de dulces. (Fotos Dos más en la mesa)
La mesa de dulces. (Fotos Dos más en la mesa)

El catering de Delfín Delicatessen sirvió el cóctel y la cena. "Decidimos poner algún guiño a la cultura peruana y que mejor que una barra de Pisco Sour. A la gente le encantó. Además, hubo un showcooking de atún rojo, barra de ostras, varios cortadores de jamón, y un lomito de Aracena, increíble. Los aperitivos estaban exquisitos: granizado de piparras con sardinas, Bloody Mary amontillado con apio, cortadillo de foie y membrillo…", detalla. Después, en la mesa, optaron por un plato principal, bondiola de cerdo y lubina al parmesano, y un postre, tarta árabe.

"Abrimos el baile con mi padre y Julia con su madre, al son de 'Robarle tiempo al tiempo'. Todo el mundo dijo que fue muy emotivo y yo no sabía que mi padre bailaba tan bien. Después, Julio y yo habíamos decidido bailar un poco de salsa y de bachata, con una canción romántica y otra más divertida. Yo me moría de la vergüenza y de los nervios y cuando empezamos, ¡se fue la luz! Todo el mundo pensó que íbamos a hacer algo, ¡pero no! Aunque ese momento sirvió para relajarnos".

placeholder La novia durante la fiesta. (Fotos Dos más en la mesa)
La novia durante la fiesta. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder Abriendo el baile. (Fotos Dos más en la mesa)
Abriendo el baile. (Fotos Dos más en la mesa)
placeholder Los recién casados bailando. (Fotos Dos más en la mesa)
Los recién casados bailando. (Fotos Dos más en la mesa)

Cerramos al álbum de boda de la pareja con sus consejos para futuros novios. "Entre listas, decisiones y nervios, es fácil olvidar que lo importante es celebrar el amor que os une y la vida que habéis decidido compartir. Ese día todo se resume en: caminar hacia tu persona, sorprenderte, sonreírle con los ojos. En las lágrimas de felicidad, en los abrazos sinceros, en la familia, en los amigos que cruzan el mundo para estar ahí y en quienes no pueden estar, pero se sienten más que nunca. Todo lo demás, se queda en segundo plano cuando lo verdaderamente esencial ocupa su lugar".

La pandemia y una app de citas propició el primer encuentro de Desiré y Julio. "Nos conocimos por Tinder. En aquel entonces, a mí me tocó hacer una guardia en un pueblecito rural cerca de donde vivía Julio, así que quedamos. A la semana siguiente, volví a trabajar a ese pueblo. Creo que sin el destino haciendo de las suyas… Nunca nos habríamos visto", dice la médico.

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