El día que Marta y Alberto, los novios protagonistas del día, fijaron la fecha de su boda, ella ya sabía cómo quería que fuese su traje. "Tenía una idea clarísima desde el principio. Quería un vestido muy elegante y sabía que el cuello Pertegaz debía ser protagonista", nos cuenta la experta en marketing. Ese cuello hace referencia al vestido de novia que la reina Letizia llevó en su enlace.
Empecemos por el principio. "Llevábamos cuatro años y medio juntos cuando decidimos casarnos. La pedida de mano fue inolvidable: ocurrió durante el puente de diciembre de 2024 en Orlando, dentro del parque de Walt Disney World, un escenario mágico que siempre recordaremos". Al volver, Marta y Alberto escogerían fecha y lugar.
Marta el día de su boda. (Fotos El día de nuestra boda)
"Nos casamos el 15 de noviembre de 2025 en Salamanca. La ceremonia religiosa tuvo lugar en la impresionante Catedral Vieja, un lugar lleno de historia y significado. La celebración posterior se realizó en la Finca Las Ahijaderas, un enclave rodeado de naturaleza", detalla la novia.
La pareja decidió organizar su enlace solos, sin la ayuda de ningún 'wedding planner'. "Queríamos una gran fiesta rodeados de los nuestros, y lo conseguimos. La boda fue espectacular, exactamente como siempre la habíamos imaginado. Aunque llovió, ese día nada nos importó. Lo esencial para nosotros era que estuviera toda la gente a la que queremos, y así fue".
Entre familiares y amigos, unos 250 invitados fueron testigos de su promesa de amor. "El ambiente fue increíble: el 90 % de los invitados eran jóvenes y lo dieron absolutamente todo, creando una energía y un buen rollo que hicieron que la celebración fuese aún más inolvidable".
El vestido de novia firmado por Lucía del Bao. (Fotos El día de nuestra boda)
Durante la ceremonia religiosa. (Fotos El día de nuestra boda)
Volviendo al inicio de este artículo, la diseñadora Lucía del Bao, de delBao Atelier, sería la encargada de convertir en realidad el sueño nupcial de Marta. "Aunque el diseño era totalmente personalizado, había una pequeña inspiración en el estilo de la reina Letizia, especialmente en el característico cuello estructurado que lució en su boda. Siempre me ha gustado su manera de combinar modernidad y clasicismo, esa elegancia limpia y rotunda que transmite en cada aparición pública. Quería reflejar ese mismo espíritu en mi vestido: una silueta sofisticada, con un punto regio, pero muy actual".
La novia pone el foco de atención en el trabajo de la diseñadora. "Lucía supo captarlo a la perfección y reinterpretarlo de forma sutil, logrando un equilibrio impecable que encajaba maravillosamente con la solemnidad de la Catedral Vieja y con la esencia del día".
Pero no solo el estilo Letizia estaba impreso en el vestido de novia de Marta, ella nos lo cuenta. "Al casarme en Salamanca, quería hacer un guiño a la ciudad incorporando botones charros. Finalmente, los incluimos en la cintura, las mangas y en los pendientes. Era un detalle identitario que me hacía mucha ilusión".
Los recién casados. (Fotos El día de nuestra boda)
Marta y Alberto el día de su boda. (Fotos El día de nuestra boda)
Echando la mirada atrás, Marta reconoce que el diseño de su vestido de novia, "fue uno de los procesos más especiales de toda la preparación de la boda. Siempre fui acompañada por mi madre y en cada prueba añadíamos o ajustábamos detalles. Lucía, la diseñadora, estaba siempre dispuesta a escuchar, proponer y modificar todo lo necesario. Hizo que todo fuera fácil y muy emocionante".
En cuanto a los accesorios, tal y como ella nos ha adelantado, escogió unos pendientes charros, "que completaban ese guiño a Salamanca". A sus pies, "unos zapatos a medida por Larrañaga, elegantes y comodísimos". El ramo puso el broche de oro al atuendo nupcial de la experta en marketing. "Quería un ramo en tonos granates y blancos, elegante, pero con un toque campestre y navideño. Algo con color, pero sin perder la delicadeza", detalla.
Alberto, el novio, cumplió con el 'dress code' con un chaqué azul oscuro de la sastrería Sartorial Gallery combinado con una corbata en tono burdeos.
El vestido de novia firmado por Lucía del Bao. (Fotos El día de nuestra boda)
Marta y su ramo. (Fotos El día de nuestra boda)
Antes de encontrarse frente a frente en el altar, Marta nos apunta que "me arreglé acompañada de mi familia y mis amigas; fue un momento muy emotivo. Me maquilló y peinó Andrea Mengs, y quedé encantada: no necesité retocarme en toda la boda". Cuando estaba lista, la novia y su padre llegaron a la Catedral Vieja en un coche antiguo de MB Clásicos.
Convertidos en marido y mujer, cambiaron de ubicación para comenzar los festejos en Finca Las Ahijaderas. "Era ya preciosa por sí misma, con los ciervos paseando, y queríamos respetar ese ambiente rural tan especial. Elegimos manteles verdes y margaritas granates para dar un toque de color sin perder la esencia natural del lugar".
Brindando por su amor. (Fotos El día de nuestra boda)
La novia con sus amigas. (Fotos El día de nuestra boda)
Allí la música jugó un papel importante. "El grupo Francachela Band animó el cóctel de tal manera que la gente no quería sentarse: todos querían bailar desde el primer minuto". Alberto sorprendió a Marta con un concierto de Henry Méndez, "convirtió la fiesta en un auténtico espectáculo, todo el mundo cantó y bailó sin parar".
La banda sonora de la pareja estaba repleta de temas que los habían acompañado durante su noviazgo. "Entramos al banquete con '1+1 son 7' de Fran Perea, en la versión de Quique AV. Para el baile nupcial elegimos 'La promesa', de Melendi. Nos importaba que fueran canciones que todo el mundo conociera y pudiera cantar, para que desde el primer momento se creara un ambiente cercano, emotivo y muy nuestro".
Henry Méndez con los novios. (Fotos El día de nuestra boda)
El primer baile. (Fotos El día de nuestra boda)
Cerramos al álbum de boda de Marta y Alberto con tres consejos para futuras novias. "Que recuerden que es el único día en el que tendrán a toda la gente que quieren junta por y para ellas. Que no se agobien por nada: va a ser el mejor día de sus vidas. Que lo disfruten, que se dejen llevar y lo den todo, porque una oportunidad así no se repite".
El día que Marta y Alberto, los novios protagonistas del día, fijaron la fecha de su boda, ella ya sabía cómo quería que fuese su traje. "Tenía una idea clarísima desde el principio. Quería un vestido muy elegante y sabía que el cuello Pertegaz debía ser protagonista", nos cuenta la experta en marketing. Ese cuello hace referencia al vestido de novia que la reina Letizia llevó en su enlace.