El álbum de boda de María Plaza, la novia que se casó con un vestido comprado en una subasta: "Era una pieza única, así que me lancé a por él"
Abrimos el álbum de boda de María Plaza, una novia con personalidad a raudales que llevó un look de dos piezas conformado por un vestido que encontró en una subasta y un abrigo de Javier Delafuente
Antes de saber que su boda se iba a producir, María Plaza ya tenía vestido de novia. María construyó su look de novia a partir de una pieza muy especial que encontró un poco antes antes de su enlace. "No estaba prometida aunque ya habíamos hablado de casarnos, pero al verlo supe que era único", cuenta la especialista en banca al hablar sobre su look, un atuendo protagonizado por un vestido que compró en una subasta que, el día de su enlace, llevó con un abrigo de Javier Delafuente.Esta es la historia de su traje y su boda.
"Eduardo y yo nos conocimos en octubre de 2024 en un plan de campo con amigos de él. Ninguno de los dos iba a ir seguro y al final no solo fuimos sino que de casualidad nos sentamos en la misma mesa para comer y la conexión fue inmediata", recuerda María. "Yo creo que tras un viaje que hicimos a Portugal fue cuando nos dimos cuenta de que queríamos construir una familia juntos", sentencia.
María preparándose el día de su boda. (Fotos Plataforma)
El verano pasado, Eduardo López-Espejo, director financiero y también socio fundador junto a sus hermanas de la firma Mannit, le hizo la gran pregunta. "Me pidió matrimonio en Llanes, Asturias, donde veraneo. Es un sitio muy especial para mí y me lo pidió justo en las fiestas regionales de la Magdalena que se celebran el 21 y 22 de julio, en las que nos vestimos toda mi familia con el traje regional, es una tradición que viene desde mi bisabuelo. Además, 2025 fue un año muy especial porque era el primero sin mi abuela Carmen, que fue quien nos inculcó el amor por Llanes y por Santa María Magdalena".
Poco después, la pareja fijó la fecha de su boda: sería el 14 de febrero de 2026, San Valentín, el día más romántico del año. Dividido en dos actos, primero ceremonia religiosa y después, celebración, el enlace se desarrolló en Madrid, entre la Iglesia Catedral Castrense y la Finca Saudade, un espacio ubicado en Galapagar parte del portfolio del grupo Mentidero.
María antes de salir a la ceremonia religiosa. (Fotos Plataforma)
260 invitados estaban convocados. "Los dos queríamos una boda pequeña, íntima con nuestros familiares y amigos más cercanos para disfrutar de todos ese día y la verdad que lo conseguimos". Para organizarlo todo, María y Eduardo no contrataron a ninguna wedding planner, aunque la novia reconoce que su madre ejerció como tal, "ella fue quien nos ayudó a seguir una coherencia total en la boda, desde las invitaciones, trajes de arras de los niños que iban con conjuntos de La Bubé, las mariposas y las velas de los regalos".
En el fondo de armario de María Plaza aguardaba su vestido de novia. "El vestido lo encontró mi amiga Casilda en una venta organizada por Paloma Richi de Pujar con Arte. Cuando lo vio me dijo que tenía que ir a probármelo, que estaba hecho para mí", comienza el relato sobre el vestido. "Aunque en ese momento no estaba prometida pensé que no iba a encontrar algo igual, que era una pieza única, así que me lancé y me presenté en la venta al día siguiente. ¡Me quedaba como un guante! Todas alucinamos".
Eduardo, su madre y sus hermanas. (Fotos Plataforma)
María estaba en lo cierto, su vestido era una pieza singular. Un diseño joya bordado con un motivo botánico a base de hilos plata y pedrería y dotado de un patrón clásico (tirantes finos, escote cuadrado, corte ceñido en la cintura y falda midi evasé) que era fiel a su personalidad.
Para rematar el outfit, la novia llamó a las puertas del diseñador Javier Delafuente. "Como decidimos casarnos en febrero, fui a ver a Javier para que me ayudase a diseñar un abrigo que acompañase al vestido". Ese vestido, como reconoce María, "marcaría la elección tanto del abrigo como del resto de accesorios".
"Javier Delafuente me supo guiar súper bien para elegir el diseño de abrigo que mejor pegaba no solo al vestido sino a mi personalidad. Diseñó un cuello súper especial, estilo Balenciaga, que permitía que se viese parte del vestido. Lo adornamos con detalles de pedrería que iban acorde con los del vestido, toda una obra de arte. No fue tan sencillo encontrar la tela porque el vestido es color champagne y ninguna tela de abrigo nos encantaba ni por textura ni por color. Finalmente dimos con una tela brocada con flores que encajaba a la perfección", detalla la novia.
Los recién casados. (Fotos Plataforma)
Turno para descubrir los accesorios que remataron su look. "Llevaba unos zapatos de Jimmy Choo. Desde que los vi, supe que serían los ideales para el vestido. Los encontré en Vestiaire Collective porque estaban descatalogados", apunta.
"No tenía claro que quería llevar en el pelo y Javier me propuso ir a ver a Mariana Barturen, fue un acierto. Me diseñó unas flores hechas a mano con una tela muy vaporosa que le daban un toque muy etéreo, hacían el look mucho más moderno". Por último, las joyas. "El anillo que me regaló Eduardo cuando me pidió matrimonio, unos pendientes de mi madre y además llevaba en el ramo unas cintas bordadas por mi amiga Mar Romero con la fecha de nuestra boda y la frase de la canción con la que entramos en el banquete 'My first, my last, my everything'. En esas cintas, colgada, estaba la medalla de hijas de María Herencia de mi abuela".
Hablando del ramo, la novia nos cuenta que fue una creación de Alfabia, "decidimos confeccionarlo utilizando exclusivamente las mismas flores que llevaba en el tocado de Mariana Barturen".
Eduardo iba con un chaqué a medida de Knack Men, "una firma de alta sastrería de su amigo Bruno". Las hermanas de Eduardo, fundadoras de Mannit, "diseñaron sus propios looks para la boda y también el de la madrina. Fueron piezas creadas en exclusiva para ese día".
"Durante el mes anterior a la boda estuve participando en un 'challenge' de 30 días con productos de belleza koreanos organizado por Seroum skin, me hicieron un análisis de la piel y me diseñaron una rutina personalizada de día y noche con productos que me encantaron y consiguieron que tuviese la piel perfecta". El día de la boda había llegado. "Me maquilló y peinóSol Donaire, y la verdad que me encantó. Yo nunca llevo coleta e hizo que me quedara genial, porque con el tocado y el vestido para darle modernidad pensamos en coleta y me hizo un maquillaje muy sutil, muy yo. Me vestí en casa de mis padres y me acompañó hasta el altar mi padre. A la iglesia llegamos en un Rolls-Royce antiguo de un amigo de mis padres".
María recuerda que la entrada a la iglesia fue un instante muy emotivo. "No pensaba ponerme a llorar y se lo contagié tanto a Eduardo como a su madre. Además, el momento de la velación con una mantilla que me prestó mi tía fue muy especial".
Detalles de la mesa. (Fotos Plataforma)
Convertidos en marido y mujer, y en compañía de sus invitados, se desplazaron hasta la finca. "Como Eduardo es director Financiero de MG, quiso hacer un guiño a la marca y a la salida fuimos a la finca en un MG antiguo descapotable". Allí, el color azul marcó la decoración. "Fue el elemento conductor de toda la boda, pusimos manteles de distintos estampados de azul, flores y mariposas con tonos azules y los detalles del cuarto de baño también seguían los colores de la boda. Como detalle, para todas las invitadas regalamos unas pulseras de mariposas de hilo hechas a mano en Llanes y unas velas aromáticas".
El primer baile. (Fotos Plataforma)
El cóctel lo montaron al aire libre. "Fue en el jardín bajo unos tipis. Contamos con la actuación del dúo Espíritus del Sol que interpretaron versiones brutales de grandes éxitos de toda la vida y consiguieron generar un ambiente muy ameno".
Después, pasaron al banquete. Los recién casados entraron al son de un remix que combinaba la canción 'Love is in the air' con 'My first, my last, my everything' de Barry White. "Para el momento de la fiesta contamos con el DJ Alex Manprestto, que consiguió que la gente no parase de bailar en toda la noche".
María destaca dos grandes sorpresas. "Mis hermanas dieron un discurso superemotivo y además, junto a mis amigas, primas y tías, prepararon una coreografía con la canción de 'Dancing queen' de Abba, ¡fue un momento inolvidable!".
La novia y sus invitados. (Fotos Plataforma)
El catering lo sirvió el Mentidero de la Villa. "De primero, crema de espárragos blancos con trufa y langostinos; de segundo, solomillo, y de postre, flan de queso".
"El primer baile lo abrimos con la canción de 'Dancing in the moonlight', la canción que escuchamos Eduardo y yo en el coche juntos la primera vez que nos conocimos. Practicamos con una profesora para hacer un baile que no fuese un desastre y la verdad es que lo pasamos bomba las dos familias practicando el día antes".
Cerramos el álbum de boda de María y Eduardo con sus recomendaciones para futuras novias. "Que disfruten del proceso, si no tienen wedding planner, que sean organizadas con todo lo que hay que tener en cuenta a la hora de montar una boda que eso quita luego muchos quebraderos de cabeza. Y que si el día de la boda algo no sale como esperaban, que no se preocupen, que solo ellas saben cómo tenía que haber sido".
Antes de saber que su boda se iba a producir, María Plaza ya tenía vestido de novia. María construyó su look de novia a partir de una pieza muy especial que encontró un poco antes antes de su enlace. "No estaba prometida aunque ya habíamos hablado de casarnos, pero al verlo supe que era único", cuenta la especialista en banca al hablar sobre su look, un atuendo protagonizado por un vestido que compró en una subasta que, el día de su enlace, llevó con un abrigo de Javier Delafuente.Esta es la historia de su traje y su boda.