Sánchez Silva

Una costurera sin patrón

Redactor: Berto MolinaFotografía: Jose Gegundez para Limited PicturesMaquillaje y peluquería: UrvanDiseño: Pablo López LearteAgradecimientos: Sala Equis
S

in intenciones ni pretensiones. Sintiendo y acariciando el presente. Quedándose con el todo y negándose a elegir. Nos encontramos ante una Raquel Sánchez Silva que se deja llevar por el momento y se adapta a sus nuevas circunstancias con ilusión. No busca la perfección ni alzarse como ejemplo de nada. Tan solo vive y deja vivir con su familia y su éxito profesional.

Hay lugares que no están hechos para ser cómplices de la soledad. Espacios que cuesta imaginar como íntimos. Emplazamientos que son casi imposibles de recordar sin muchedumbre. O, bueno, más bien no están pensados para ser observados sin presencia humana. Un parque de atracciones, un restaurante, una biblioteca, un museo, un cine...

Hoy, en esta sala de cine no hay, sin embargo, casi nadie. Son las nueve de la mañana. Ella llega sola y dispuesta a llenar con su presencia un habitáculo diseñado para dejar volar la imaginación. Y lo hace. Vaya que si lo hace. Juega con su cuerpo entre flashazo y flashazo. Se involucra en cada uno de los estilismos, aportando, quizá de forma inconsciente, su personalidad. Domina el espacio y los tiempos sin borrar su característica sonrisa. Sin duda, una maestra de la costura (sic) y de la postura.

Hablamos de Raquel Sánchez Silva. 45. De profesión presentadora, periodista, escritora y guerrera. Se deleita en el aquí y ahora y deja la nostalgia para los más débiles, huye de las etiquetas y propone no controlar la situación. Su seguridad no es más que el resultado de conocerse bien. Pero ¿la conocemos nosotros?

Estamos en la sala de cine Equis de Madrid, ¿qué película te gustaría que se estuviera proyectando en este momento?

Por el lugar en el que estamos, porque aquí se ha celebrado el treinta aniversario de su estreno, me quedo con 'Mujeres al borde de un ataque de nervios'. Fue una película muy rompedora.

¿Eres muy de Almodóvar?

Me gusta mucho y vivo con su cine una relación pasional, como casi todo el mundo. A veces lo amo y otras no quiero ni verlo. Me llega tanto que cuando me enamora, me fascina hasta enloquecerme y cuando me disgusta, me disgusta mucho.

¿Cuál es esa película suya que te ha fascinado y la que te ha disgustado?

'Mujeres', '¿Qué he hecho yo para merecer esto?', 'Julieta'... me han encantado. 'Los amantes pasajeros' me gustó un poco menos porque me costó reconocer al Almodóvar que me llega más.

Raquel Sánchez Silva
Traje de chaqueta blanco y kimono rosa de Jorge Vázquez. Mules con tachuelas de Ana Locking.

Lo de echar de menos, como tal, esa cosa lánguida, nostálgica..., no va conmigo. Lo que va cambiando nunca es una renuncia ni un sacrificio

Camisa blanca, falda de volantes y cinturón de Juan Vidal. Sortijas de Apodemia. Sandalias negras de Mascaró.

¿Eres muy cinéfila?

Sí, me gusta mucho el séptimo arte. Durante un tiempo en Canal + hice programas de cine y en 'Likes' de #0 también he podido tratar mucho esta temática. Es curioso porque de mi profesión me gustan muchas cosas, pero adoro la sensación de ir al cine a las 10 de la mañana, a esos pases de prensa matinales que programan incluso tres meses antes del estreno de las películas. Levantarme, desayunar y meterme en una sala de cine es de las cosas que más feliz me hacen en el mundo. Sé que puede parecer una tontería, pero no lo es. Durante los años que presenté los Oscar me encantaba tener ese privilegio de ver esas obras maestras antes que los demás.

¿Eres muy de película y manta los domingos por la tarde?

He sido una soltera sin hijos o, bueno, con pareja y sin hijos, y como cualquiera tenía la libertad de hacer lo que quería en cada momento e improvisaba mucho. Era de las que cogía un sábado por la mañana el coche y se iba a pasar el día a cualquier lado. También de las que se quedaba en casa con una manta viendo una peli, aunque menos porque yo soy más de moverme y menos de quedarme. De aquellos momentos recuerdo cuando me quedaba en la cama hasta que me despertaba sola… Pero realmente todo esto tampoco es que lo haya perdido, he transformado la capacidad de improvisación. Cuando no tienes familia esa capacidad es total, pero cuando la tienes no existen los mismos elementos.

¿No echas de menos, por lo tanto, esos momentos? Como por ejemplo los de levantarte cuando te apetece

Muchas mujeres con hijos dicen que echan de menos dormir. Pues sí. Pero a mí lo de echar de menos, como tal, como expresión, no me gusta. Lo que va cambiando nunca es una renuncia ni un sacrificio ni un echar de menos ni un me falta... Un 'necesito dormir y descansar' me gusta más. Pero esa cosa lánguida, nostálgica... no va conmigo. Esos que dicen 'cuando yo podía', 'cuando yo salía'... no, perdona, es que lo has hecho y tienes la capacidad de recordarlo y rememorarlo. Celebra que lo has vivido y ahora celebra que haces otras cosas y ya está. Es la lógica de la vida. ¿Para qué vas a perder el tiempo en echar de menos cosas que por su propio peso, por la propia naturaleza, va a acabar desapareciendo de tu vida? A mí ahora me encanta madrugar. Ya no me quedaría en la cama un domingo hasta las doce. Mi familia me ayuda con los niños y, en ocasiones, tengo posibilidades de hacerlo y no lo hago. Mi costumbre ha cambiado. Hay cosas que se hacen en el momento en el que se tienen que hacer.

Imagen de Raquel Sánchez Silva en blanco y negro
Blazer azul marino de Ana Locking. Sortijas de Apodemia.

En ocasiones, cuando se le pregunta a una mujer si va a ser madre, hay un deseo oculto de presión, algo que me parece injustísimo. A mí me daría vergüenza preguntarlo

Y hablando de cambios, ¿cómo te cambió la vida cuando fuiste madre?

De eso, de lo que supuso para mí, nunca hago valoraciones. Escribí un libro sobre reproducción asistida, porque todo el mundo sabe que mis hijos son de reproducción asistida, y recuerdo que aquellos años en los que ser madre era importante para mí y no podía me dolía cuando veía a una famosa hablando de las bondades de la maternidad. Hay que ser un poquito prudente y precisamente por eso no hablo de mi maternidad. Pienso en las mujeres que están queriendo ser madres y les está costando un poco. No voy a hacer la fiesta de la madre por ser coherente con lo que yo viví. Hay frases muy recurrentes sobre este tema que se hacen sin mala intención pero que me parecen muy injustas. La maternidad es una circunstancia vital que se vive si se quiere, y si se puede, y que tiene todas las tonalidades.

A muchas mujeres, por el simple hecho de ser mujer y no ser madre a una cierta edad, se les pregunta en ocasiones de forma excesiva que cuándo van a serlo...

Eso es algo que pertenece a la intimidad de las personas. Me parece igual de molesto que se lo pregunten a una mujer que a un hombre. El problema es que a los hombres no se lo preguntan. Cuando se le pregunta a una mujer, en muchos casos está la curiosidad de saber si lo va a ser o no, pero en otros hay un deseo oculto de presión, algo que me parece injustísimo. Son preguntas que prejuzgan, que presionan, que no aportan nada bueno...

¿Cómo logras conciliar?

Yo no puedo ponerme como ejemplo de nada. Es cierto que tengo un trabajo que es muy exigente, pero tengo ayuda en casa. Puedo tener una logística muy a favor de mi profesión. Si hablamos de conciliación laboral, tenemos que hablar de casos reales en los que las madres no saben cómo sacar adelante a sus hijos cuando se les ponen malos, cuando les llaman de la guardería, a ver quién los cuida, dónde los llevan...

Según van pasando los minutos, lejos de apagarse, las ideas de Raquel cogen fuerza y su discurso cada vez es más potente. Prefiere dejar las lecciones a otros, no dar la imagen de vida perfecta y organizada, solamente describir su particular forma de entender la nada sencilla actividad personal y profesional. Y hablando justamente del aspecto profesional, gracias a su último proyecto en Televisión Española, ‘Maestros de la costura’, la comunicadora se ha convertido en una abanderada de la moda española. Cada semana, en horario de máxima audiencia, la cacereña ha vestido y lucido estilismos diseñados por artistas españoles.

Cada vez uso menos tacón por comodidad, quiero estar preparada para salir corriendo detrás de los niños. Voy “batallera” en el día a día para exprimir todo lo que puedo con ellos

¿Qué pensaste cuando llegó este programa a tus manos?

Pensé que parece que la tele, o los ejecutivos que se dedican a eso, me leyeron el pensamiento. He tenido la suerte de explorar en la televisión los mundos que me fascinan de forma personal. Cine, aventura, viajes, deporte... Solo me quedaba hacer algo de moda ya que representa mucho en mi vida. Tengo muchos amigos diseñadores españoles y cuando me llamaron pensé: “Tengo la oportunidad de ayudarles a que funcione esta industria en nuestro país”. Muy poquitos creadores viven de la moda.

¿Vistes mucha moda española?

Visto mucha moda española y cada vez más. Ahora es casi como una responsabilidad. Cada vez que acudo a un evento público intento llevar moda española. Ojalá este programa sea el que ponga los nombres de diseñadores españoles en las casas.

¿Tienes algún diseñador fetiche?

Tengo muchos. Me cuesta elegir a uno. Pero todo el mundo sabe que llevo años trabajando y queriendo a Ion Fiz, Juan Duyos, Ana Locking, Moisés Nieto, Juan Vidal... También hay otros que no conozco, como Pepa Salazar, que me encanta lo que hacen. Y luego están por supuesto mis jueces. Llevó vistiendo de María Escoté mil años. Que, por cierto, el otro día recordamos que me puse un vestido suyo en una final de 'Supervivientes'. Hubo mucha demanda de ese traje. A Lorenzo Caprile no lo conocía, y ahora soy muy fan de lo que está haciendo Palomo Spain. De todos estos no puedo y no quiero elegir. Eso es la moda, quedarte con todo, soñar con el exceso y divertirse. No hay que contenerse.

A mí me metes en una tienda vintage llena de ropa y me vuelvo loca. Y si al lado hay una de antigüedades de esas en las que está todo revuelto, ya ni te cuento

¿Cómo vistes en tu vida diaria?

Pues un poco según me venga el día. Es cierto que cada vez uso menos tacón por comodidad, quiero estar preparada para salir corriendo detrás de los niños. Voy “batallera" en el día a día para exprimir todo lo que puedo con ellos. En los eventos que tengo me gusta ser sofisticada, cada vez más relajada porque uso menos maquillaje, menos exageración, aunque en el programa me vea con todo encima y diga: 'Pues también me vale'. Pero no tengo un estilo, lo que puede decir que no tengo una personalidad definida [risas]. Hay gente que la veo envejecer y me da la sensación de que van hacia un punto más inflexible, más personal... Y yo creo que yo voy al revés. Cada vez soy más flexible, me río de mí misma y me creo menos mi mensaje. Nada es tan importante.

¿Eres también de comprar en mercadillos?

Mucho. Y de comprar ropa vintage. Mis objetos de culto son o muy buenas piezas contemporáneas, es decir, las compras que hacemos ahora, o prendas icónicas en mercadillos que de repente son una joya. A mí me metes en una tienda vintage llena de ropa y me vuelvo loca. Y si al lado hay una de antigüedades de esas en las que está todo revuelto, ya ni te cuento.

¿Sientes que marcas tendencia?

Yo no me siento así, pero es verdad que voy a un photocall y me preguntan hasta por los pendientes que llevo. Lo que pasa es que ahora me toca estar ahí y vestir con diseños españoles, es decir, involucrarme, algo que hago en todos mis proyectos. Esta es la única manera de disfrutar de verdad de mi trabajo, decisión propia tomada también por mi beneficio. Si tú no te lo crees, ¿cómo vas a pretender que la gente en casa se lo crea? Estoy segura de que 'Maestros de la costura' va a beneficiar a la industria española.

Y, por si fuera poco, el entusiasmo por la escritura sigue latente en ella. Evadiéndose del mundo y dejando volar su imaginación, esta particular terapia con las palabras supone su conciliación con aquellas cosas que no comprende del mundo. En un ejercicio de ponerse en supuestos alejados de su lógica, indaga y se involucra en diversos temas. Tras la publicación de ‘Cambio príncipe por lobo feroz’, ‘Mañana, a las seis’ y ‘Tengo los óvulos contados’, la periodista tiene casi terminada su nueva novela, escrito del que todavía no puede adelantar demasiados detalles.

Raquel Sánchez Silva
Vestido negro de The 2nd Skin Co. Sandalias de Mascaró.

Necesito soledad para escribir, aunque no estoy en un momento para que haya quietud o silencio en mi casa. A veces también escribo de noche, pero suelo hacerlo de día

Estás terminando tu nueva novela y vemos que no has perdido la pasión por escribir.

Escribir es algo terapéutico para mí. Intento a través de lo que escribo entender muchas de las cosas que pasan con el odio de las redes sociales o la contaminación en los medios de comunicación. A veces, cuando observo lo que pasa, pienso: '¿De verdad es la sociedad tan mala? ¿Realmente somos tan poco conscientes, impulsivos y osados?'. Esta reflexión la necesito hacer a través de la escritura. Escribo porque me gusta, pero también para analizar un poco el mundo. En todas mis novelas, en todas mis historias, hay una trama muy dura que tiene que ver con la crueldad, la maldad cotidiana...; todo aquello que me asusta mucho y con lo que convivimos con naturalidad. Pero también hay otra parte mucho más lírica, de lo bonito de la vida, lo hermosa, amable y suave que puede ser...

¿Qué momento del día eliges para escribir? ¿Cuándo estás más inspirada?

Intento escribir cuando estoy sola. Necesito soledad para escribir aunque no estoy en un momento para que haya quietud o silencio en mi casa. A veces también escribo de noche, pero suelo hacerlo de día. Me levanto recargada y descansada.

¿Cuáles son tus referentes?

Por la forma en la que escribe y por lo que comunica y cómo lo comunica me gusta mucho Anna Gavalda. Tiene mucho de lo que a mí me gustaría conseguir cuando yo escribo. Por supuesto, estoy a años luz de ella. Me gusta Murakami, pero yo no llegaría nunca a ese nudo interior. Ian McEwan, Philip Roth... me encantan, pero claro te estoy hablando de una estructura y un poder impresionante. Almudena Grandes me fascina. Cada vez que leo algo suyo pienso cómo puede tener esa capacidad. Pero en el mundo de la literatura vivo en el asombro porque yo soy una cosita muy chiquitita mirando a gente muy grande. Cuando escribo lo único que espero es que esa persona que me lea sea feliz ese ratito y se entretenga.