Estamos rodeados de grandes besos. Ya sea en arte con el cuadro “El beso” de Gustav Klimt o de Edvard Munch, en películas como el mítico entre Tobey Maguire y Kirsten Dunst en "Spiderman", o en fotografías como la del beso apasionado entre un marinero y una enfermera una vez que se anunció el triunfo de Estados Unidos sobre Japón el 19 de agosto de 1945, realizada por el fotógrafo Alfred Eisenstaedt, y que fue portada de la revista "Time".
Besar hace que se despierte la hormona de la felicidad. (Pexels)
Uno de los efectos más interesantes es la liberación de hormonas de la felicidad, como la dopamina, la serotonina y la oxitocina, que ayudan a reducir el estrés y fomentar un estado de bienestar general. Este simple gesto desencadena una explosión de sensaciones positivas, haciéndonos sentir más relajadas y conectadas con la otra persona. Además, se estima que durante un beso apasionado se movilizan alrededor de 36 músculos faciales, lo que ayuda a tonificar la piel y podría contribuir a retrasar los signos del envejecimiento.
El sistema inmunológico también recibe un impulso al besar, ya que se intercambian bacterias que pueden fortalecer nuestras defensas. Este intercambio puede parecer poco atractivo a primera vista, pero los expertos aseguran que expone a nuestro organismo a nuevos microorganismos, lo que, a la larga, refuerza nuestras defensas. A su vez, los niveles de cortisol, la hormona del estrés, disminuyen, contribuyendo a la reducción de la ansiedad.
Besar disminuye la ansiedad. (Pexels)
Un dato curioso es que un beso apasionado puede llegar a quemar hasta 12 calorías por minuto, similar a un leve ejercicio cardiovascular. Este dato demuestra que los besos no solo mejoran el estado de ánimo, sino que también ayudan a mantenernos activas y a quemar algunas calorías extra.
Estamos rodeados de grandes besos. Ya sea en arte con el cuadro “El beso” de Gustav Klimt o de Edvard Munch, en películas como el mítico entre Tobey Maguire y Kirsten Dunst en "Spiderman", o en fotografías como la del beso apasionado entre un marinero y una enfermera una vez que se anunció el triunfo de Estados Unidos sobre Japón el 19 de agosto de 1945, realizada por el fotógrafo Alfred Eisenstaedt, y que fue portada de la revista "Time".