Este alimento tan típico de España es perfecto para perder peso y cuidar la piel
Sin parar de sumar adeptos en las redes sociales, los tradicionales huesos de carnicería se han convertido en un ingrediente estrella para un plato viral, el caldo de huesos
Descubre las claves de este plato tan económico y sencillo de preparar. (Unsplash/Bluebird Provisions)
Bueno, bonito (en su resultado) y barato, así se podría definir a este ingrediente tan típico de la gastronomía española. Un producto tradicional que se usa en multitud de guisos y recetas, aunque a lo largo de los últimos años ha sufrido un auténtico boom. Nos referimos a los huesos cárnicos, una categoría donde se pueden englobar desde las carcasas de pollo hasta el espinazo de cerdo, el hueso de caña y rodilla de vaca o el más conocido hueso de jamón.
Una amplia variedad de productos de origen humilde que no para de ganar fama en las redes sociales, especialmente por las recetas de caldos de hueso que triunfan en TikTok o Instagram. Un plato que de nuevo es bueno, bonito y barato, además de ser una gran fuente de nutrientes para la salud, especialmente de colágeno. Por ello, al igual que destacamos con esta infusión o con el orégano como especia clave.
Descubre los beneficios del caldo de huesos. (Unsplash)
Así, los huesos cárnicos son ideales para preparar un caldo altamente nutritivo porque contienen una riqueza de minerales esenciales que se liberan durante la cocción lenta. Entre estos minerales destacan el calcio, crucial para fortalecer los huesos y dientes; el fósforo, que ayuda en la reparación celular y el metabolismo energético; el magnesio, que promueve la relajación muscular y la salud del sistema nervioso; y el potasio, esencial para mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo y la función cardíaca.
A ellos se suman el zinc, el hierro y el manganeso, todos fundamentales para fortalecer el sistema inmunológico. Aunque, también cuenta con otro famoso componente clave como es la gelatina, que deriva del colágeno al cocinar los huesos. Una sustancia que beneficia la piel, gracias a su contenido en glicina, un aminoácido esencial que promueve la regeneración celular que también mejora la digestión al fortalecer la mucosa intestinal.
Unos beneficios que hacen del caldo de huesos una receta muy nutritiva, saciante, baja en calorías, pero alta en proteínas, perfecta dentro de una dieta equilibrada. Muy sencilla de hacer, existen numerosas variaciones para preparar un caldo de huesos, pero esta es una de las más clásicas.
Ingredientes:
1 kg de huesos (pueden ser de pollo, ternera o cerdo).
2 zanahorias.
1 puerro.
2 ramas de apio.
2 litros de agua.
Sal y especias al gusto (como laurel o pimienta).
Caldo de huesos, una receta ideal para el invierno. (Unsplash)
Respecto a la preparación, se deben colocar los huesos en una olla grande y cubrirlos con agua. Se añaden también las verduras troceadas y las especias, y se lleva a ebullición. Lo ideal es dejarlo cocinar a fuego lento entre 8 y 12 horas, mientras se va desespumando. Perfecto para tomarse solo, también sirve como base otros guisos y preparaciones. Además de que se puede congelar, si se ha hecho una gran cantidad. Una receta tradicional de aprovechamiento, ya que podrás ir variando los ingredientes según lo que tengas en la nevera, que es aún más apetecible en estos días de frío.
Bueno, bonito (en su resultado) y barato, así se podría definir a este ingrediente tan típico de la gastronomía española. Un producto tradicional que se usa en multitud de guisos y recetas, aunque a lo largo de los últimos años ha sufrido un auténtico boom. Nos referimos a los huesos cárnicos, una categoría donde se pueden englobar desde las carcasas de pollo hasta el espinazo de cerdo, el hueso de caña y rodilla de vaca o el más conocido hueso de jamón.