Sin embargo, un estudio reciente de FitRated, una empresa deportiva, ha revelado que hay un sitio que supera con creces los gérmenes que se pueden encontrar en la cocina o en el baño. Un espacio muy habitual en la rutina diaria de muchas personas, pero que quizás nunca han limpiado de forma individual: el equipamiento del gimnasio.
Los gimnasio públicos acumulan más bacterias que un baño público. (Pexels)
Al igual que ocurre con otros espacios públicos, estas superficies son tocadas por muchas personas, pero rara vez se piensa en lavarnos las manos antes y después de usarlos o en ser conscientes de que pueden estar llenos de bacterias. Así, según el estudio de FitRated, una mancuerna de un gimnasio tiene de media hasta 362 veces más gérmenes que una taza de baño pública.
Una llamativa cantidad de microorganismos donde destacan bacterias como la Staphylococcus aureus (asociadas con infecciones en la piel), E. coli (que puede causar problemas gastrointestinales) y el rinovirus, responsable del resfriado común. Una pequeña comunidad de gérmenes que se mantiene en su pleno esplendor gracias a una combinación de sudor, calor y contacto constante hace que estos objetos sean el caldo de cultivo perfecto para los patógenos.
La limpieza del equipamiento deportivo es fundamental. (Pexels)
Aunque los gimnasios y espacios deportivos deben tener protocolos de limpieza, no se realizan tras cada uso. A lo que sumar que en el caso de equipamiento público al aire libre, no se suele realizar ninguna limpieza, según revelan los expertos. Aunque no solo se trata de los espacios compartidos, quienes tienen un gimnasio en casa podrían pensar que están a salvo de esta contaminación, pero la realidad es que estos equipos también pueden acumular bacterias peligrosas.
De las pesas a las bandas elásticas y las máquinas de ejercicio, sea en casa o en el gimnasio, hay que limpiar estas áreas. Por ejemplo, desde el mencionado estudio insisten en la importancia de aplicar toallitas desinfectantes antes y después de usarlas. Además del poder de lavarse las manos antes y después del entrenamiento para prevenir contagios, evitar tocarse la cara durante la rutina de ejercicios y usar una toalla personal en los bancos y máquinas. Una buena higiene en el gimnasio, ya sea público o privado, que no solo reduce la exposición a enfermedades, sino que también garantiza un entorno más saludable para el ejercicio.