Alrededor del 15% de los españoles adultos se muerden las uñas, según la Sociedad Española de Medicina Interna. Un hábito vinculado a diferentes causas que puede llegar a ser muy peligroso para la salud, incluso provocando la muerte, pero que está muy unido al estrés.
Así, al hablar onicofagia, como se denomina el hábito de morderse las uñas, es fundamental saber que una de sus causas está relacionada con la tensión nerviosa. Por ello, al igual que ocurre con gestos como tocarse el pelo, analizamos las causas psicológicas de este comportamiento.
El estrés puede provocar que la gente se muerda las uñas. (Pexels)
En momentos de estrés, ansiedad o una fuerte carga emocional, el cerebro necesita eliminar esa tensión, aunque sea de manera inconsciente. Por ello, morderse las uñas se considera como un hábito similar a mover la pierna en una situación de nervios. Se trata de conductas asociadas con disfunciones en los circuitos neuronales que regulan el control de los impulsos y la gestión del estrés.
Los expertos ven en este comportamiento, conocido como una conducta de autoestimulación o hábito nervioso, un gesto para generar una sensación de confort temporal al activar el sistema de recompensa del cerebro.
Al activarse el sistema límbico, especialmente la amígdala, que procesa las emociones de estrés y ansiedad, el cerebro busca autorregularse y aliviar la tensión, y morderse las uñas se convierte en un comportamiento repetitivo que activa el sistema de recompensa, liberando dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la relajación.
Además, la corteza prefrontal cerebral, encargada de la toma de decisiones y el autocontrol, juega un papel crucial en este contexto. Así, cuando una persona enfrenta situaciones estresantes, la actividad en la corteza prefrontal puede verse alterada, disminuyendo su capacidad para controlar estos comportamientos impulsivos.
El hábito de morderse las uñas es muy peligroso para la salud física y mental. (Pexels)
A ello hay que sumar otros factores, ya que se convierte en una distracción temporal de pensamientos o sentimientos negativos. Sin embargo, aunque puede ofrecer un alivio momentáneo, la onicofagia no aborda las causas subyacentes del estrés y, a largo plazo, puede generar sentimientos de vergüenza o culpa, especialmente si se producen daños visibles en las uñas o infecciones.
Respecto a cómo abordar este hábito de manera integral, las intervenciones terapéuticas suelen centrarse en técnicas cognitivo-conductuales que buscan identificar y modificar los desencadenantes del comportamiento. Además, estrategias de manejo del estrés, como la atención plena (mindfulness) y técnicas de relajación. Sin olvidar trucos como mantener las uñas cortas y aplicar esmaltes con sabor amargo, lo que dificulta el acto de morderlas para evitar la conducta.
Alrededor del 15% de los españoles adultos se muerden las uñas, según la Sociedad Española de Medicina Interna. Un hábito vinculado a diferentes causas que puede llegar a ser muy peligroso para la salud, incluso provocando la muerte, pero que está muy unido al estrés.