Dentro de la práctica del ejercicios físico, el yoga destaca como una disciplina que combina técnicas de respiración y estiramientos, promoviendo una mayor relajación del cuerpo y, por lo tanto, un descanso reparador.
Dentro del objetivo para reducir el estrés y la ansiedad, según la Universidad de Harvard, esta actividad abarca cuatro elementos fundamentales: posturas, técnicas de respiración, relajación profunda y meditación.
Concentrarnos en la respiración, una de las claves. (Pexels)
Un estudio de dicha universidad comprobó que la práctica de 30 minutos diarios de yoga durante ocho semanas ayudó a los participantes a dormir 36 minutos más por noche y a reducir los despertares nocturnos.
Esta disciplina es beneficiosa tanto al comienzo del día como en la noche. Por la mañana, ayuda a afrontar la jornada con una mayor sensación de calma, mientras que en la noche facilita la desconexión y el descanso profundo.
Desconectar y lograr así un descanso profundo. (Pexels)
Las 'asanas' o posturas de yogasuelen mantenerse durante20 segundos y se realizan con movimientos suaves, combinando una respiración consciente y un estado de concentración. Para favorecer el sueño, las mejores posiciones son aquellas en las que la cabeza queda por debajo del corazón, ya que ayudan a relajar el sistema nervioso y favorecen la secreción de melatonina.
Las mejores posturas para lograr nuestro cometido son varias, en primer lugar, sentándonos sobre las rodillas, debemos inclinar el cuerpo hacia adelante hasta apoyar la frente en el suelo. Esta postura promueve la sensación de seguridad y relaja la musculatura.
El yoga combina estiramientos con relajación. (Pexels)
La segunda es la de inclinar el cuerpo hacia adelante manteniendo las piernas estiradas, permitiendo que la cabeza descanse por debajo del corazón. La tercera consiste en tumbarnos y elevar las piernas apoyándolas en la pared. De este modo mejoramos la circulación y reducimos la tensión acumulada en el cuerpo. La rapidez con la que se experimentan mejoras en el sueño varía de una persona a otra pero, ante todo, la clave para relajarnos reside en el control de la respiración.
Una respiración pausada y cíclica en la que concentremos toda nuestra tensión ayudará a relajar nuestro cuerpo y nuestra mente. Y es que, a través de la respiración consciente y la práctica de posturas específicas, es posible alcanzar un estado de relajación que favorezca el descanso nocturno.
Dentro de la práctica del ejercicios físico, el yoga destaca como una disciplina que combina técnicas de respiración y estiramientos, promoviendo una mayor relajación del cuerpo y, por lo tanto, un descanso reparador.