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5 hábitos comunes entre los españoles que podemos evitar para no consumir microplásticos
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5 hábitos comunes entre los españoles que podemos evitar para no consumir microplásticos

Podemos optar por alternativas más ecológicas que no solo reducen el impacto de los microplásticos en el medio ambiente

Foto: Los microplásticos se integran en el organismo de diferentes maneras. (Stevica Mrdja / Getty)
Los microplásticos se integran en el organismo de diferentes maneras. (Stevica Mrdja / Getty)

El problema de los microplásticos ha tomado cada vez más relevancia en los últimos años, y no es para menos. Estos diminutos fragmentos de plástico, que pueden tener menos de 5 milímetros, están presentes en el aire, el agua, los alimentos e incluso en el cuerpo humano. En España, a pesar de las iniciativas medioambientales, seguimos manteniendo hábitos cotidianos que contribuyen al incremento de la contaminación por microplásticos. A continuación, analizamos cinco prácticas comunes que podemos evitar para reducir nuestro impacto ambiental.

1. Beber agua embotellada

Uno de los hábitos más arraigados entre los españoles es el consumo de agua embotellada. Aunque a menudo se percibe como más segura o de mejor calidad, los envases plásticos no solo contribuyen a la contaminación visual y ambiental, sino que, al ser reutilizados o expuestos a la luz y al calor, liberan microplásticos en el agua que consumimos. En lugar de optar por agua embotellada, es recomendable invertir en una botella reutilizable de acero inoxidable o vidrio y filtrar el agua del grifo si es necesario. De esta forma, evitamos tanto el consumo de plástico como la ingestión de pequeñas partículas de plástico presentes en las botellas.

placeholder Beber agua embotellada tiene su peligro por los microplásticos. (Pixabay)
Beber agua embotellada tiene su peligro por los microplásticos. (Pixabay)

2. Usar tuppers de plástico

El uso de tuppers de plástico para almacenar alimentos es otro hábito común, especialmente en las oficinas y hogares españoles. Sin embargo, los plásticos, especialmente aquellos de baja calidad, tienden a descomponerse con el tiempo, liberando partículas de microplásticos que acaban en nuestros alimentos. Una alternativa más sostenible y saludable son los tuppers de vidrio o acero inoxidable, materiales que no liberan partículas tóxicas ni microplásticos y, además, tienen una vida útil mucho más larga.

3. Usar vasos de papel recubiertos

Muchos españoles, al igual que personas de otros países, usan vasos de papel en cafés para llevar, sin saber que estos vasos están recubiertos con una capa de plástico para evitar que el líquido se filtre. Este recubrimiento hace que los vasos de papel sean una fuente de microplásticos cuando se descomponen. Optar por llevar tu propio vaso reutilizable, ya sea de acero o bambú, no solo ayudará a reducir la contaminación por plásticos, sino que también contribuirá a la economía circular, un modelo que promueve el uso responsable de los recursos.

placeholder Los vasos de papel van recubiertos de plástico por dentro para hacerlos impermeables. (Freepik)
Los vasos de papel van recubiertos de plástico por dentro para hacerlos impermeables. (Freepik)

4. Usar bolsitas de té

En los últimos años, las bolsitas de té, que a menudo parecen inofensivas, han causado controversia debido a la cantidad de microplásticos que contienen. Muchas de estas bolsitas, especialmente las de té de marca conocida, están fabricadas con plásticos como el polipropileno o el nylon, que al ser expuestos al calor del agua, liberan microplásticos en la infusión. La mejor opción es comprar té a granel y utilizar infusores de metal o de vidrio, que evitan no solo la contaminación por microplásticos, sino también el desperdicio innecesario de empaques.

5. Usar prendas con poliéster

Las prendas de poliéster son comunes en los armarios de los españoles debido a su bajo coste y su durabilidad. Sin embargo, al ser lavadas, estas fibras sintéticas liberan microplásticos que terminan en los ríos y océanos, afectando la fauna marina y entrando potencialmente en la cadena alimentaria. Afortunadamente, hay alternativas como el algodón orgánico, el lino, o la lana, que no solo son más amigables con el medio ambiente, sino que también contribuyen a un estilo de vida más sostenible. Además, el uso de bolsas de lavado especiales puede ayudar a reducir la cantidad de microplásticos que se liberan en el proceso.

El problema de los microplásticos ha tomado cada vez más relevancia en los últimos años, y no es para menos. Estos diminutos fragmentos de plástico, que pueden tener menos de 5 milímetros, están presentes en el aire, el agua, los alimentos e incluso en el cuerpo humano. En España, a pesar de las iniciativas medioambientales, seguimos manteniendo hábitos cotidianos que contribuyen al incremento de la contaminación por microplásticos. A continuación, analizamos cinco prácticas comunes que podemos evitar para reducir nuestro impacto ambiental.

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