Conseguir un descanso reparador es, para muchas personas, una meta difícil de alcanzar. La exposición prolongada a pantallas, los cambios de rutina o el estrés acumulado son factores que pueden interferir directamente en la calidad del sueño, provocando interrupciones durante la noche o una sensación de fatiga al despertar, incluso tras haber dormido varias horas.
Ante esta problemática, el doctor Álvaro Campillo Soto, experto en sueño, ha detallado en el pódcast 'Tengo un plan' una estrategia sencilla para tener un descanso reparador: la regla de los 90 minutos. Un planteamiento que puede transformar nuestra forma de dormir, enfocando el descanso desde la lógica de los ciclos completos de sueño.
La forma correcta de planificar el sueño, según el experto, es comenzar por el final y establecer la hora a la que debemos levantarnos. A partir de ahí, indica Campillo que "la clave está en retroceder en bloques de 90 minutos, que es lo que dura, de media, un ciclo completo de sueño. Así, si debemos despertarnos a las 7:00 horas, lo ideal sería calcular hacia atrás ciclos completos: 5:30, 4:00, 2:30... para asegurar entre cuatro y seis ciclos completos".
Más allá de dormir ocho horas. (Pexels)
Y es que contrario a lo que muchos creen, dormir ocho horas no siempre garantiza un descanso eficaz. Lo verdaderamente relevante es que el sueño esté organizado por intervalos ininterrumpidos de 90 minutos ya que al despertar en la fase correcta del ciclo el cuerpo responde mejor, se reducen los niveles de somnolencia y se inicia el día con mayor claridad mental y energía.
Este planteamiento no requiere herramientas complejas ni tecnología específica, solo es necesario conocer la hora de levantarse y aplicar un cálculo hacia atrás en bloques de 90 minutos. Dormir de manera alineada con nuestros ritmos biológicos permite que el cuerpo complete correctamente sus fases de reparación y consolidación de la memoria, claves para la salud cognitiva y emocional.
Conseguir un descanso reparador es, para muchas personas, una meta difícil de alcanzar. La exposición prolongada a pantallas, los cambios de rutina o el estrés acumulado son factores que pueden interferir directamente en la calidad del sueño, provocando interrupciones durante la noche o una sensación de fatiga al despertar, incluso tras haber dormido varias horas.