Están por todas partes cuando menos lo esperas: zumban en el momento justo en que sirves la comida, se cuelan por cualquier rendija y parecen tener un radar infalible para convertirse en inoportunas. Las moscas, protagonistas involuntarias de cada verano, conviven con nosotros como si fueran parte del decorado doméstico. Pero lo que muchos no saben es que tienen un enemigo inesperado, sutil y muy aromático: la albahaca.
Colocar una maceta de albahaca en el alféizar de la ventana o en la encimera de la cocina no solo aporta un aire mediterráneo al hogar. También actúa como una barrera aromática eficaz. Las moscas detectan su presencia a distancia y, sencillamente, cambian de rumbo. En un mundo lleno de aerosoles y químicos, esta solución vegetal ofrece una forma mucho más estética y sostenible de mantener a raya a los visitantes no deseados.
La albahaca sirve para más cosas que para aderezar platos y hacer pesto. (Pexels/ Mikhail Nilov)
Y lo mejor es que la albahaca no exige grandes sacrificios: un poco de luz, algo de agua y crecerá sin queja. No necesita fertilizantes sofisticados ni cuidados de invernadero. Es una planta agradecida, funcional y, además, deliciosa. Su presencia en la cocina no solo decora, sino que eleva cualquier receta —desde una ensalada caprese hasta el clásico pesto— con un toque de frescura que pocas hierbas pueden igualar.
La albahaca forma parte de un escuadrón verde que también integran otras plantas como la lavanda, la menta o la citronela, todas conocidas por sus propiedades repelentes. Pero pocas combinan como ella utilidad, belleza y valor culinario. Es la aliada perfecta para quienes buscan soluciones naturales sin renunciar al estilo ni al buen gusto.
Están por todas partes cuando menos lo esperas: zumban en el momento justo en que sirves la comida, se cuelan por cualquier rendija y parecen tener un radar infalible para convertirse en inoportunas. Las moscas, protagonistas involuntarias de cada verano, conviven con nosotros como si fueran parte del decorado doméstico. Pero lo que muchos no saben es que tienen un enemigo inesperado, sutil y muy aromático: la albahaca.