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Esta es la frecuencia con la que deberías lavar tu ropa de cama, según los expertos en limpieza
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Esta es la frecuencia con la que deberías lavar tu ropa de cama, según los expertos en limpieza

Limpia, fresca y sin ácaros: así debería estar tu cama si quieres dormir mejor. Una experta en orden e higiene del hogar explica cuándo lavar cada pieza

Foto: Dormir bien empieza por una cama bien cuidada. (Freepik)
Dormir bien empieza por una cama bien cuidada. (Freepik)

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, pero muchas veces no prestamos la debida atención al lugar donde lo hacemos. Más allá del confort, la limpieza de la ropa de cama es clave para un descanso saludable y libre de agentes invisibles como los ácaros, el polvo o las bacterias.

Con el objetivo de facilitar una rutina higiénica eficaz, la experta en limpieza Veruska Gómez, conocida en redes como @vekalife, ha compartido un cronograma detallado sobre la frecuencia con la que deberíamos lavar cada pieza del entorno de descanso. Su propuesta se basa en recomendaciones derivadas de estudios sobre higiene del hogar.

Según explica, las sábanas deben lavarse cada siete días. “Tu piel elimina millones de células muertas y sudor cada noche”, señala Gómez. Esa acumulación, si no se elimina con regularidad, puede convertirse en caldo de cultivo para microorganismos. Las fundas de almohada, en contacto directo con la piel del rostro y el cabello, requieren aún más atención: una o dos veces por semana.

En el caso de edredones, cobijas y protectores de colchón, la recomendación es lavarlos una vez al mes, siempre teniendo en cuenta factores como la sudoración o la temperatura del dormitorio. Las almohadas de uso diario deberían someterse a un lavado profundo cada tres a seis meses, y ser reemplazadas cada uno o dos años. Las decorativas, aunque más superficiales, también acumulan polvo y residuos del ambiente, por lo que Gómez aconseja lavarlas cada uno o dos meses para evitar alergias y malos olores.

placeholder Debemos prestar atención a cojines y almohadas. (Freepik)
Debemos prestar atención a cojines y almohadas. (Freepik)

El colchón, que suele quedar fuera de las rutinas de limpieza habituales, también requiere cuidados específicos. Gómez recomienda aspirarlo cada dos semanas para eliminar polvo, ácaros y restos invisibles, y aplicar una desinfección mensual utilizando una mezcla casera a base de agua oxigenada, alcohol y aceites esenciales. Esta rutina ayuda a mantenerlo fresco, libre de humedad y en mejores condiciones por más tiempo.

“Escucha tu cuerpo, observa tu entorno… y limpia con intención”, concluye Gómez, recordando que este cronograma es una guía adaptable. Las condiciones personales, como enfermedades, sudoración excesiva o vivir en climas cálidos, pueden requerir aumentar la frecuencia. Al final, mantener limpio el espacio donde descansamos es también una forma de cuidar nuestra salud diaria.

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, pero muchas veces no prestamos la debida atención al lugar donde lo hacemos. Más allá del confort, la limpieza de la ropa de cama es clave para un descanso saludable y libre de agentes invisibles como los ácaros, el polvo o las bacterias.

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