La digestión pesada, la inflamación abdominal o la sensación de pesadez tras las comidas son molestias frecuentes que, aunque muchas veces se atribuyen únicamente a lo que se ha ingerido, también tienen relación directa con cómo procesa el cuerpo los alimentos que ingerimos. Para acabar con estas molestias una alimentación más consciente y adecuadapuede ser clave.
Una de las recomendaciones fundamentales para mejorar la digestión es priorizar aquellos alimentos que estimulan el sistema digestivo y favorecen el tránsito intestinal. Según explican especialistas en nutrición, mantener ciertos alimentos en el estómago durante más tiempo del necesario puede dar lugar a fermentaciones y acumulación de gases, lo que agrava las molestias digestivas.
Priorizar el consumo de pescado blanco y evitar verduras como el brócoli. (Pexels)
Para evitar sobrecargar el estómago, lo más recomendable es optar por las proteínas ligeras. Entre las más recomendadas se encuentran las carnes magras como el pollo, el pavo o el conejo. En cuanto a los pescados, lo ideal será ingerir aquellos como la merluza, el bacalao o el lenguado. Las claras de huevo y alternativas vegetales como el tofu también serán buenas opciones.
En el grupo de los hidratos de carbono de fácil digestióndestacan la quinoa, el cuscús, la patata y el boniato cocidos, preferiblemente sin piel. También pueden ser útiles alimentos como el pan tostado o las tortitas de arroz.
La quinoa facilita la digestión. (Pexels)
En cuanto a las verduras, lo ideal es cocinarlas y retirar la piel. Algunas de las opciones mejor toleradas son el calabacín, la calabaza o las espinacas. Por el contrario, es mejor moderar el consumo de col y brócoli, ya que pueden generar gases.
En cuanto a las frutas, aquellas maduras como el plátano, la pera, la manzana cocida, el melón o la sandía son las más preferibles. Las grasas saludables, en pequeñas dosis, también resultan beneficiosas, destacan el aceite de oliva virgen extra y el aguacate.
El calabacín, una de las verduras mejor toleradas. (Pexels)
Existen también otros alimentos con efectos positivos sobre la digestión gracias a sus propiedades prebióticas y probióticas. Es el caso del ajo, la cebolla, la alcachofa y los espárragos, que estimulan la producción de bilis. Los lácteos fermentados como el kéfir o el yogur aportan probióticos beneficiosos para mantener el equilibrio de la microbiota intestinal.
Elegir aquellos alimentos que favorezcan el funcionamiento del aparato digestivo no solo reduce molestias como la hinchazón o los gases, sino que también mejora la sensación de ligereza de nuestro cuerpo y ayudan en el bienestar general.
La digestión pesada, la inflamación abdominal o la sensación de pesadez tras las comidas son molestias frecuentes que, aunque muchas veces se atribuyen únicamente a lo que se ha ingerido, también tienen relación directa con cómo procesa el cuerpo los alimentos que ingerimos. Para acabar con estas molestias una alimentación más consciente y adecuadapuede ser clave.