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Bea y Ale, especialistas en neurodesarrollo infantil: "El castigo físico tiene efectos a corto y largo plazo en los niños. Aumenta la agresividad, les enseña que la violencia resuelve problemas"
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Bea y Ale, especialistas en neurodesarrollo infantil: "El castigo físico tiene efectos a corto y largo plazo en los niños. Aumenta la agresividad, les enseña que la violencia resuelve problemas"

Cambiar la mirada sobre la disciplina no solo mejora la convivencia familiar, sino que contribuye al desarrollo sano y equilibrado de los niños

Foto: Beatriz y Alejandra (Tiktok @sdsapiens_business)
Beatriz y Alejandra (Tiktok @sdsapiens_business)

A pesar de que durante mucho tiempo se consideró una herramienta legítima para educar, el castigo físico ha demostrado tener consecuencias profundamente negativas en el desarrollo infantil. Así lo aseguran Bea y Ale, expertas en neurodesarrollo, quienes subrayan que este tipo de prácticas disciplinarias no solo son ineficaces, sino perjudiciales. “El castigo físico no es una forma válida ni recomendada de disciplina”, afirman con contundencia.

Según explican, sus efectos se manifiestan tanto a corto como a largo plazo: incrementa la agresividad en los niños, ya que aprenden por imitación que la violencia es una vía válida para resolver conflictos. Pero no solo se trata de un problema de conducta. Este tipo de castigo afecta directamente al vínculo afectivo entre los niños y sus figuras de referencia, socavando la confianza y la seguridad emocional.

Además, el castigo físico no cumple con su supuesto objetivo educativo. No enseña al niño qué puede hacer para corregir su comportamiento ni le proporciona herramientas para manejar sus emociones o tomar mejores decisiones.

En cambio, sí deja secuelas emocionales. Las especialistas advierten que los niños expuestos al castigo físico pueden desarrollar una baja autoestima, sentirse humillados, inseguros o incluso pensar que no son queridos.

placeholder Los niños no deben ser educados con violencia. (Pexels/ Alexander Mass)
Los niños no deben ser educados con violencia. (Pexels/ Alexander Mass)

A nivel psicológico, se ha observado también que el castigo físico puede estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar ansiedad, depresión y trastornos de conducta en etapas posteriores de la vida. Por ello, Bea y Ale insisten en que la disciplina debe alejarse de los métodos punitivos y enfocarse en enseñar, guiar y acompañar a los niños desde el respeto y la empatía.

En este sentido, las especialistas hacen hincapié en la necesidad de promover modelos de crianza respetuosos, que fomenten la comunicación, el entendimiento de las emociones y el aprendizaje a través del ejemplo.

A pesar de que durante mucho tiempo se consideró una herramienta legítima para educar, el castigo físico ha demostrado tener consecuencias profundamente negativas en el desarrollo infantil. Así lo aseguran Bea y Ale, expertas en neurodesarrollo, quienes subrayan que este tipo de prácticas disciplinarias no solo son ineficaces, sino perjudiciales. “El castigo físico no es una forma válida ni recomendada de disciplina”, afirman con contundencia.

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