El pollo es un imprescindible de la cocina española: económico, versátil, rico en proteínas y fácil de preparar. Sin embargo, a pesar de su popularidad, todavía existen muchos mitos en torno a su consumo. Uno de los más extendidos tiene que ver con el color de la carne: ¿es más saludable el pollo amarillo que el blanco? Según el nutricionista Pablo Ojeda, la respuesta es clara: no necesariamente.
Durante su intervención en el programa Las Mañanas de Kiss FM, Ojeda desmontó este falso mito. Explicó que el color amarillento que presentan algunos pollos no tiene nada que ver con su valor nutricional, sino con la alimentación que han recibido, principalmente a base de maíz u otros ingredientes ricos en pigmentos naturales. Aunque ese tono puede dar la impresión de mayor calidad o naturalidad, no implica que el producto sea mejor ni más saludable. Eso sí, puede hacer que su precio se eleve sin justificación nutricional.
El especialista insistió en que tanto el pollo blanco como el amarillo suelen proceder de las mismas líneas genéticas y criarse en condiciones similares. Lo que cambia es el pigmento de la dieta, no los nutrientes que aporta la carne. Por tanto, elegir un pollo u otro debería basarse más en el sabor o la textura que cada persona prefiera, no en una supuesta superioridad nutricional.
El pollo a la miel y mostaza es fácil de preparar y será una grata sorpresa. (Pexels/ Rafał Nawrocki)
El nutricionista explicó que, aunque la piel contiene algo más de grasa, también aporta proteínas y no supone un aporte calórico excesivo si se consume de forma moderada y dentro de una dieta equilibrada. Es decir, no es un “pecado” dietético, como a veces se cree. Otro error común que abordó es el lavado del pollo crudo antes de cocinarlo.
Aunque pueda parecer una medida higiénica, Ojeda fue tajante: es una práctica contraproducente. Al lavar el pollo bajo el grifo o secarlo con paños, se corre el riesgo de diseminar bacterias como la Salmonella o el Campylobacter por la cocina, contaminando utensilios y superficies. La recomendación es clara: no lavar la carne y asegurarse de cocinarla completamente para eliminar cualquier agente patógeno.
El pollo es un imprescindible de la cocina española: económico, versátil, rico en proteínas y fácil de preparar. Sin embargo, a pesar de su popularidad, todavía existen muchos mitos en torno a su consumo. Uno de los más extendidos tiene que ver con el color de la carne: ¿es más saludable el pollo amarillo que el blanco? Según el nutricionista Pablo Ojeda, la respuesta es clara: no necesariamente.