Caminar por la playa no solo es una escena idílica digna de postal veraniega: para muchas personas, se trata de la actividad más relajante que pueden imaginar. Pero, ¿qué hay detrás de esta preferencia tan extendida? Según la psicología y diversas investigaciones científicas, esta elección no es casual. El entorno costero activa mecanismos fisiológicos y cognitivos que reducen el estrés, promueven el bienestar y estimulan funciones mentales esenciales, como la atención plena y la creatividad.
Desde un punto de vista psicológico, esta preferencia también puede reflejar un rasgo de personalidad. Las personas que encuentran paz caminando por la orilla del mar suelen ser introspectivas, sensibles al entorno y valoran los momentos de desconexión del ritmo acelerado de la vida cotidiana.
La mejor hora para caminar por la playa. (Pexels/ Caroline Veronez)
El caminar descalzo por la arena —lo que se conoce como 'earthing' o contacto con la tierra— también ha sido objeto de estudios, como los realizados por la Universidad de California, que sugieren que este hábito puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar el estado de ánimo, al favorecer la regulación del sistema nervioso.
Caminar junto al mar, además, implica movimiento físico suave, contacto con la naturaleza y una estimulación sensorial que no suele encontrarse en otros entornos. La combinación de estos factores genera un estado mental conocido como 'estado de flujo relajado', en el que la persona está completamente presente en el momento sin experimentar presión o distracción. Según la teoría de la restauración de la atención de Kaplan y Kaplan, este tipo de entornos naturales facilita la recuperación mental y mejora la concentración sostenida posterior.
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Caminar por la playa no solo es una escena idílica digna de postal veraniega: para muchas personas, se trata de la actividad más relajante que pueden imaginar. Pero, ¿qué hay detrás de esta preferencia tan extendida? Según la psicología y diversas investigaciones científicas, esta elección no es casual. El entorno costero activa mecanismos fisiológicos y cognitivos que reducen el estrés, promueven el bienestar y estimulan funciones mentales esenciales, como la atención plena y la creatividad.