Silvia Severino, psicóloga y divulgadora en redes, ha compartido una breve lista de hábitos que, según ella, pueden marcar la diferencia entre un día atropellado y uno con dirección.
El primer consejo es uno que no requiere moverse de la cama: “Despiértate con un propósito”. No se trata de tener un gran plan, sino de dedicar unos segundos a pensar en lo que quieres lograr ese día y agradecer haber despertado. Para Severino, esta sencilla pausa mental ayuda a conectar con uno mismo antes de dejarse arrastrar por las prisas.
El tercer hábito puede parecer evidente, pero no siempre lo cumplimos: hidratarse nada más despertar. Ya sea con un vaso de agua simple o con limón, lo importante es dar al cuerpo el líquido que necesita para arrancar. “Eso pone en marcha tu metabolismo y te despierta desde dentro”, afirma.
Hidratarse bien es fundamental. (Pexels)
Después viene algo que a muchos nos cuesta. Y es evitar el móvil a primera hora. Severino lo explica con claridad: “Si lo primero que haces al despertar es revisar redes, el mundo está controlando tu mente”. Por eso, sugiere empezar el día contigo mismo, no con lo exterior.
Y el último punto con el que cierra es dedicar unos minutos a tu mente. No hace falta sentarse durante una hora a meditar. Basta con visualizar el día, hacer algunas afirmaciones positivas o practicar una respiración consciente. Según la psicóloga, esto permite empezar con claridad y evitar caer en una reacción continua frente a lo que va ocurriendo.
Silvia Severino, psicóloga y divulgadora en redes, ha compartido una breve lista de hábitos que, según ella, pueden marcar la diferencia entre un día atropellado y uno con dirección.