Durante años se ha creído que mantener el colesterol bajo control era suficiente para evitar problemas del corazón. Sin embargo, el cardiólogo Aurelio Rojas pone el foco en un estudio menos conocido pero crucial, la PCR ultrasensible, un análisis de sangre que, según él, “casi nadie pide” y que ofrece una mejor predicción del riesgo de infarto.
Este marcador mide la inflamación de bajo grado en el cuerpo, un proceso que puede pasar desapercibido pero que daña las arterias de forma progresiva. “Puedes tener el colesterol perfecto y la PCR peligrosamente elevada”, advierte Rojas. En su opinión, este tipo de inflamación puede desestabilizar placas de colesterol ya existentes y aumentar de forma significativa el riesgo de ictus o infarto.
La prueba se solicita como parte de una analítica habitual, y los valores son fáciles de interpretar: por debajo de 1 mg/L se considera bajo riesgo, entre 1 y 3 es riesgo moderado, y por encima de 3, el riesgo es alto. “Cuando está alta puede triplicar tu riesgo de problemas cardíacos”, explica.
Puedes tener el colesterol perfecto y la PCR peligrosamente elevada (Foto: iStock)
Rojas concluye recordando que “la inflamación es silenciosa pero muy peligrosa” y anima a incluir este marcador en las revisiones médicas. Un análisis sencillo que puede ofrecer una visión mucho más completa del estado real del corazón. Según Rojas, esto se debe en parte al desconocimiento tanto por parte de pacientes como de algunos profesionales de la salud.
“Pregunta a tu médico por la PCR ultrasensible, tu corazón te lo va a agradecer”, aconseja, subrayando la importancia de que cada persona tome un papel activo en la prevención cardiovascular. Incorporar esta prueba podría ayudar a detectar a tiempo problemas ocultos antes de que se traduzcan en un evento grave.
Durante años se ha creído que mantener el colesterol bajo control era suficiente para evitar problemas del corazón. Sin embargo, el cardiólogo Aurelio Rojas pone el foco en un estudio menos conocido pero crucial, la PCR ultrasensible, un análisis de sangre que, según él, “casi nadie pide” y que ofrece una mejor predicción del riesgo de infarto.