Ana Pérez Ballesta, doctora: "La fibra es salud, pero debes saber tomarla adecuadamente. Acompáñala de agua y movimiento"
Tomar más fibra no siempre significa mejorar tu digestión. Hidratación, movimiento y equilibrio son esenciales para evitar que un hábito saludable se vuelva contraproducente
Ana Pérez Ballesta, médico de familia, en una publicación de sus redes sociales. (Instagram/@anamidoctora)
En la búsqueda de una alimentación saludable, muchas personas asocian el consumo elevado de fibra con una solución automática a los problemas digestivos, especialmente al estreñimiento. Sin embargo, la realidad es que una mala gestión de su ingesta puede generar justo el efecto contrario.
“La fibra es salud, pero debes saber tomarla correctamente”, advierte la doctora Ana Pérez Ballesta, médica de familia. Aunque este nutriente es esencial para el buen funcionamiento del sistema digestivo, su consumo sin acompañamiento adecuado puede provocar gases, hinchazón, mala absorción de nutrientes e incluso agravar los problemas de tránsito intestinal. “Si tomas fibra con muy poca agua, se forma una pasta difícil de digerir que puede empeorar el estreñimiento”, explica.
El problema, según la experta, es que muchos pacientes llegan a consulta convencidos de que cuanto más salvado, chía o cereales integrales consuman, mejor. Pero no siempre es así. La clave está en combinar la fibra con agua suficiente, movimiento diario y otros alimentos naturales que favorezcan la digestión.
Entre sus recomendaciones destaca empezar por mejorar la calidad de los alimentos: aumentar el consumo de productos frescos y reducir los ultraprocesados. También sugiere incorporar fibra de fuentes naturales como frutas, verduras o legumbres, sin dejar de lado las grasas saludables como el aguacate o el pescado azul.
Es importante aumentar el consumo de alimentos frescos. (Pexels / Nataliya Vaitkevich)
Pero eso no es todo. La hidratación constante, evitar el sedentarismo y establecer horarios regulares para ir al baño son medidas que completan un enfoque integral para combatir el estreñimiento. Incluso la postura en el aseo puede marcar la diferencia, recuerda.
En definitiva, la fibra puede ser una gran aliada, siempre que se consuma de forma equilibrada y dentro de un estilo de vida saludable. Y si las molestias persisten, lo más prudente es consultar con un profesional antes de hacer cambios drásticos en la dieta. Porque cuidar el intestino empieza por entender cómo funciona realmente.
En la búsqueda de una alimentación saludable, muchas personas asocian el consumo elevado de fibra con una solución automática a los problemas digestivos, especialmente al estreñimiento. Sin embargo, la realidad es que una mala gestión de su ingesta puede generar justo el efecto contrario.