¿Te duelen las articulaciones? este es el mejor ejercicio de bajo impacto para mayores de 70 años pero que marca la diferencia
Para quienes sienten dolor en las articulaciones o buscan una rutina accesible y eficaz, esta disciplina ancestral puede marcar una verdadera diferencia
Llegar a los 70 años es, sin duda, un privilegio que viene acompañado de una vida llena de experiencias, aprendizajes y una visión más pausada del mundo. Sin embargo, también es una etapa en la que el cuerpo comienza a mostrar señales naturales de desgaste: pérdida de masa muscular, dolores articulares, rigidez o dificultad para moverse con agilidad. Aunque estos cambios son inevitables, eso no significa que haya que renunciar a una vida activa. Al contrario, existen ejercicios especialmente diseñados para esta etapa que permiten cuidar el cuerpo sin forzarlo. Uno de los más recomendados es el Tai Chi, una práctica de bajo impacto ideal para personas mayores, especialmente aquellas que sufren molestias en las piernas o articulaciones.
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Los movimientos suaves que caracterizan esta práctica permiten fortalecer músculos como los cuádriceps, los glúteos o los gemelos, mejorando también el equilibrio y la movilidad sin riesgo de lesión. Al trabajar con el peso del propio cuerpo y desplazarlo de una pierna a otra de forma pausada, se logra un fortalecimiento progresivo que resulta ideal para quienes han perdido agilidad o presentan problemas de estabilidad.
Más allá del tono muscular, el Tai Chi tiene beneficios muy importantes para prevenir caídas, uno de los principales riesgos a partir de cierta edad. La mejora del equilibrio y de la confianza al caminar es una de sus grandes ventajas. Además, esta práctica ayuda a reducir la rigidez articular y favorece la movilidad en caderas, rodillas y tobillos. Movimientos básicos como flexionar y extender las piernas, cambiar el peso corporal de un pie a otro o realizar giros suaves con los pies ya tienen un impacto muy positivo. No se necesitan posturas difíciles ni complejas: la clave está en la repetición, la conciencia corporal y el respeto por los límites de cada uno.
La fisióloga aconseja introducir momentos de inestabilidad en tu vida cotidiana con disciplinas como el Tai Chi (Unsplash)
Empezar con el Tai Chi es más sencillo de lo que parece. Hoy en día existen clases presenciales adaptadas a personas mayores, así como numerosos recursos online guiados por profesionales. También se puede comenzar en casa con ejercicios simples, como “la grulla de oro” o “abrir y cerrar la puerta”, que pueden realizarse con apoyo de una silla o junto a una pared para mayor seguridad. Eso sí, siempre es aconsejable consultar con el médico antes de iniciar cualquier actividad física, sobre todo si se padece alguna condición médica previa.
Un aspecto esencial del Tai Chi es la respiración. Mantener un ritmo respiratorio pausado no solo ayuda a mejorar la circulación, sino que también permite liberar tensiones, conectar cuerpo y mente y alcanzar un estado de relajación que repercute positivamente en el bienestar general. Esta conexión integral entre cuerpo y mente convierte al Tai Chi en mucho más que un ejercicio: es una forma de envejecer con salud, consciencia y dignidad.
Llegar a los 70 años es, sin duda, un privilegio que viene acompañado de una vida llena de experiencias, aprendizajes y una visión más pausada del mundo. Sin embargo, también es una etapa en la que el cuerpo comienza a mostrar señales naturales de desgaste: pérdida de masa muscular, dolores articulares, rigidez o dificultad para moverse con agilidad. Aunque estos cambios son inevitables, eso no significa que haya que renunciar a una vida activa. Al contrario, existen ejercicios especialmente diseñados para esta etapa que permiten cuidar el cuerpo sin forzarlo. Uno de los más recomendados es el Tai Chi, una práctica de bajo impacto ideal para personas mayores, especialmente aquellas que sufren molestias en las piernas o articulaciones.