Sentirse en segundo plano dentro de una relación de pareja puede doler más de lo que parece. No se trata solo de cenas canceladas o escapadas inexistentes, sino de algo más profundo como tener la sensación de estar siempre esperando, como si el afecto y la atención fueran un lujo que hay que mendigar. La terapeuta conocida como Jess, creadora del espacio “Hoy toca terapia”, ha abordado esta problemática, ofreciendo herramientas para reflexionar cuando se tiene la impresión de no ser una prioridad en la vida de la persona que se ama.
“Si fuera por mi pareja no haríamos absolutamente ningún plan”, comenta, poniendo voz al sentir de muchas personas. Lo que realmente duele, explica, no es que la pareja tenga otras actividades o amistades, sino el hecho de sentir que uno siempre queda relegado, como si pedir tiempo y atención fuese exagerado. Lo que está en juego es el deseo de ser importante para quien se ha elegido como compañero de vida, de compartir momentos significativos, con mucho o poco presupuesto, pero con verdadera presencia emocional.
Ante esta situación, Jess propone hacerse cuatro preguntas clave, no para buscar culpables, sino para recuperar claridad. La primera es sobre el tipo de vínculo que se desea construir y cuánta distancia hay entre ese ideal y la relación actual. Esta pregunta apunta directamente a la coherencia entre lo que se quiere y lo que se está viviendo.
La segunda invita a revisar los acuerdos que existen en la pareja respecto al tiempo compartido. Es una forma de preguntarse qué lugar ocupa el disfrute dentro del vínculo y si ambos lo valoran de la misma manera. Muchas veces, el conflicto no está en la falta de tiempo, sino en la falta de prioridad que se le da al estar juntos.
Una mujer enfadada ante el escaso interés de su pareja que atiende al móvil (iStock)
La tercera cuestión pone el foco en los momentos en los que uno se ha sentido elegido, deseado y mirado. Identificarlos permite reconocer si esos momentos existen, cómo son, y si se pueden expresar para reforzar el vínculo en lugar de quedarse atrapado en lo que falta.
Por último, la psicóloga propone mirar hacia adelante y plantearse que, si esta situación no cambiara, ¿cómo te ves de aquí a seis meses? La terapeuta anima a plantearse qué cosas se podrían negociar y recuerda que la relación de pareja es un trabajo, pero es un trabajo que no se puede llevar solo. Hace falta que ambas partes estén dispuestas a construir, con presencia y compromiso.
Sentirse en segundo plano dentro de una relación de pareja puede doler más de lo que parece. No se trata solo de cenas canceladas o escapadas inexistentes, sino de algo más profundo como tener la sensación de estar siempre esperando, como si el afecto y la atención fueran un lujo que hay que mendigar. La terapeuta conocida como Jess, creadora del espacio “Hoy toca terapia”, ha abordado esta problemática, ofreciendo herramientas para reflexionar cuando se tiene la impresión de no ser una prioridad en la vida de la persona que se ama.