Durante muchos años, la soltería fue vista como un paréntesis en la vida adulta: una etapa que debía ser superada rumbo al “ideal” de pareja estable. Pero los tiempos cambian, y también las ideas sobre el bienestar emocional. En la actualidad, ser soltero no solo es aceptado, sino que puede representar una de las etapas más enriquecedoras de la vida. Y la psicología tiene algo que decir al respecto.
Según diversas investigaciones, existe un periodo especialmente favorable para disfrutar de esta libertad: entre los 30 y los 39 años. En esta década, muchas personas ya han alcanzado una mayor estabilidad laboral, tienen claridad sobre sus intereses y prioridades, y valoran profundamente su autonomía. Lejos de sentirse incompletos por no tener pareja, muchos descubren que el tiempo sin vínculos románticos puede ser una oportunidad para enfocarse en uno mismo.
Estar en pareja o soltero no significa perder libertad. (Pexels)
La psicóloga social Bella DePaulo, reconocida por su trabajo en torno a los estilos de vida solteros, sostiene que este camino puede ser tan satisfactorio, o incluso más, que el de las relaciones tradicionales. DePaulo ha dedicado años a desmitificar la soltería y asegura que quienes optan por no comprometerse románticamente suelen invertir más en su desarrollo personal, fortalecer sus redes sociales y disfrutar de un estilo de vida más auténtico.
Además, estudios como los publicados en la Journal of Youth and Adolescence muestran que las nuevas generaciones están redefiniendo el concepto de soltería. Cada vez más jóvenes prefieren tomarse el tiempo necesario para conocerse, sin presionarse por formar pareja, lo que también les permite construir relaciones futuras desde un lugar más sólido.
Pero es entre los 30 y 40 años cuando esta elección parece florecer con mayor plenitud. En esta etapa, muchos logran desligarse de las expectativas sociales tradicionales y abrazan la soltería como un proyecto vital legítimo y satisfactorio. Más allá de estigmas, la psicología refuerza la idea de que no hay una sola manera de vivir bien. Estar soltero puede ser una elección consciente, saludable y profundamente liberadora, especialmente cuando se transita con propósito y plenitud.
Durante muchos años, la soltería fue vista como un paréntesis en la vida adulta: una etapa que debía ser superada rumbo al “ideal” de pareja estable. Pero los tiempos cambian, y también las ideas sobre el bienestar emocional. En la actualidad, ser soltero no solo es aceptado, sino que puede representar una de las etapas más enriquecedoras de la vida. Y la psicología tiene algo que decir al respecto.