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Arthur C. Brooks, doctor: "Una buena manera de manejar la ansiedad es ser específico con tus sentimientos al final del día"
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Arthur C. Brooks, doctor: "Una buena manera de manejar la ansiedad es ser específico con tus sentimientos al final del día"

La ansiedad, ese malestar difuso que tantas veces se instala sin pedir permiso, puede parecer incontrolable. Pero según el doctor Arthur C. Brooks, profesor y experto

Foto: Arthur Brooks (Twitter @arthurbrooks)
Arthur Brooks (Twitter @arthurbrooks)

La ansiedad, ese malestar difuso que tantas veces se instala sin pedir permiso, puede parecer incontrolable. Pero según el doctor Arthur C. Brooks, profesor y experto en bienestar emocional, aprender a nombrar con precisión lo que sentimos puede marcar la diferencia entre quedarnos atrapados en el bucle mental o empezar a calmar el sistema nervioso.

Brooks propone un ejercicio sencillo pero efectivo que puede hacerse al final del día, especialmente útil para quienes tienden a sobrepensar o a sentirse inquietos sin saber muy bien por qué. Lo importante, dice, es ser específico. “¿Cuál es realmente la fuente de mi ansiedad? ¿En qué miedo se basa eso?”, plantea. No se trata de quedarse en un “me siento mal”, sino de identificar con claridad el pensamiento o la preocupación concreta que genera ese estado emocional.

Una vez localizado el foco de la inquietud, el siguiente paso es preguntarse cuál sería el peor escenario posible si ese miedo se hiciera realidad. Desde lo catastrófico (“voy a morir”) hasta lo más económico (“la bolsa se va a cero”), poner nombre al temor extremo sirve para dimensionarlo. Y después, viene una pregunta clave: ¿cuál es la probabilidad real de que eso ocurra?

Este tipo de reflexión, explica el doctor, nos ayuda a salir del dramatismo y recuperar una perspectiva racional. Y es que, como él mismo apunta, muchas veces “somos personas inteligentes” que, cuando piensan con calma, pueden valorar con mayor claridad los riesgos reales frente a los imaginarios.

El ejercicio continúa con una cuarta pregunta esencial: ¿qué haría si eso ocurriera? Anotar una respuesta concreta aporta una sensación de control que la ansiedad, por definición, tiende a arrebatar. Porque sí, casi siempre hay algo que podemos hacer. Desde buscar ayuda profesional hasta iniciar un tratamiento o asumir un cambio, saber que existe una acción posible convierte la angustia difusa en un miedo que puede ser gestionado.

placeholder La respiración puede ser de gran ayuda. (Pexels / Valeria Ushakova)
La respiración puede ser de gran ayuda. (Pexels / Valeria Ushakova)

Cuando este proceso se repite con regularidad, Brooks asegura que es posible reducir la activación del sistema límbico, el área del cerebro implicada en las emociones intensas. De este modo, el sistema nervioso deja de estar en modo alerta constante. Según el doctor, este hábito incluso ayuda a calmar el eje HPA, responsable de la respuesta al estrés, y mejora la calidad del sueño.

Además de este método de reflexión guiada, Brooks menciona otras herramientas complementarias como la respiración controlada o técnicas fisiológicas sencillas, pero destaca este enfoque por su capacidad de ofrecer resultados tangibles y duraderos. Un ejercicio que no requiere más que cinco minutos, un papel y algo de honestidad.

La ansiedad, ese malestar difuso que tantas veces se instala sin pedir permiso, puede parecer incontrolable. Pero según el doctor Arthur C. Brooks, profesor y experto en bienestar emocional, aprender a nombrar con precisión lo que sentimos puede marcar la diferencia entre quedarnos atrapados en el bucle mental o empezar a calmar el sistema nervioso.

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