Precisamente unimos ambos conceptos para hablar del aceite esencial de orégano, una propuesta que está sumando muchos adeptos en los últimos años. Eso sí, dejando claro en primer lugar que hablamos de un aceite esencial, no de un aceite apto para cocinar.
El orégano es una hierba aromática muy famosa en su versión seca, pero hay mucho más. (Pexels)
El aceite esencial de orégano se extrae de las hojas y flores del Origanum vulgare, una planta originaria de Europa y Asia. Un producto natural que destaca por sus propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y antioxidantes. Todo gracias compuestos activos como el carvacrol y el timol, responsables de sus efectos terapéuticos.
Así, según el 'Journal of Applied Microbiology' (una publicación médica), el carvacrol ha demostrado actividad contra bacterias como Escherichia coli, Staphylococcus aureus y Salmonella enterica, lo que lo convierte en un potente antimicrobiano natural. A lo que se suma su poder como antiinflamatorio natural.
Las claves del aceite de orégano
De hecho, diversas investigaciones, como la publicada por el Centro Nacional de Biotecnología de Estados Unidos, destaca cómo los compuestos fenólicos del orégano reducen la producción de prostaglandinas, sustancias proinflamatorias. Esto lo convierte en un posible aliado en el tratamiento de dolencias articulares leves o molestias digestivas. Además, el aceite de orégano es rico en flavonoides que ayudan a combatir el estrés oxidativo.
Sin embargo, como decíamos hace unas líneas, no es un aceite al uso. Es decir, nunca debe tomarse de manera pura y lo mejor es consultar con un profesional sanitario. Ellos recomendarán la mejor manera de usarlo, aunque lo más habitual es hacerlo tomando cápsulas, si es vía oral. Respecto a la vía tópica, se debe diluir en agua o en otro aceite portador, como el de oliva o el de almendras. Aunque el dermatólogo será quien deba indicar la mejor manera de hacerlo.
Un bote de aceite esencial de orégano. (Pexels)
De hecho, este control médico es importante para evitar efectos secundarios como la irritación gástrica, reacciones alérgicas en piel sensible o posibles interacciones con medicamentos anticoagulantes y antihipertensivos, según destaca la Clínica Mayo. Además, es vital señalar que "el aceite de orégano no debe utilizarse durante el embarazo, ni en niños menores de 5 años". "Tampoco en personas con alergia a las lamiáceas", como advierte la doctora Carla Esteban, en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona.
Así, aunque el aceite esencial de orégano es un remedio natural con una base científica prometedora, especialmente por su acción antimicrobiana y antiinflamatoria, debe ser utilizado con prudencia y bajo la orientación de un profesional de la salud. Su uso responsable puede convertirlo en un excelente complemento para reforzar el sistema inmune y mejorar la salud digestiva y respiratoria de forma natural.