La protección solar es un paso imprescindible en la rutina diaria, sin importar la época del año. Aunque el verano, con la mayor exposición al sol y al aire libre, hace que su uso sea aún más importante. Sin embargo, hay ciertos matices que conviene tener en cuenta, especialmente si nos vamos a dar un chapuzón.
Sin olvidar otros consejos relevantes para proteger la piel del sol estival, los expertos nos ponen sobre aviso. No todo vale al echarnos crema de protección solar, si después nos vamos a zambullir en la piscina (en el mar, en el río...). Así, queremos recordar ¿qué ocurre cuando nos aplicamos crema solar y nos lanzamos directamente al agua de la piscina? ¿Protege igual? ¿Se elimina? ¿Puede afectar a la calidad del agua?
La protección solar es clave, pero no infalible si te bañas. (Pexels/Ksenia Chernaya )
Preguntas, que parecen menores, pero que esconden implicaciones tanto para nuestra piel como para el mantenimiento de las piscinas. Así, comenzamos revelando que es clave usar protectores solares resistentes al agua, una característica que debe estar claramente indicada en la etiqueta. Aunque, como destacan desde la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), ningún producto es completamente "impermeable".
De hecho, desde 2011 está prohibido que los fabricantes utilicen términos como 'waterproof' o 'sweatproof' porque inducen a error. Solo se permite etiquetar como "resistente al agua" o "muy resistente al agua". Ahora bien, si el protector solar no es resistente al agua o no ha sido aplicado correctamente, no solo pierde efectividad sobre la piel al entrar en contacto con el cloro o la sal, sino que se desprende fácilmente y contamina el agua de la piscina.
La protección solar en la piscina
Un problema que va más allá de la salud de la piel. El portal especializado 'Platinum Pools' explica la acumulación de residuos de crema solar en el agua puede ensuciarla, alterar el equilibrio químico del cloro y el pH, obstruir filtros y sistemas de depuración, incrementar la proliferación de bacterias y compuestos indeseados y provocar picor en los ojos o la piel de los bañistas sensibles. Por ello, la ducha antes de entrar también es fundamental en este ámbito.
Disfruta de un baño en la piscina, bien protegido del sol. (Pexels/Michael Block)
Respecto a las buenas prácticas respaldadas por dermatólogos, lo mejor para protegerse con crema solar en un día de agua es elegir bien el tipo de protector solar. Además, debe aplicarse al menos 15 minutos antes de meterse en la piscina, reaplicarse cada 2 horas y siempre después de salir del agua, aunque el producto sea resistente, y complementar con ropa con filtro UV, como camisetas de manga larga, gorros o trajes de baño específicos.
Es crucial bañarnos con la crema solar puesta, pero si no elegimos un formato 'resistente al agua' no solo estamos desprotegidos; sino que también puede ser contraproducente. Los expertos lo han dejado claro, no solo disminuye la protección, sino que también deteriora la calidad del agua y acelera el desgaste de los sistemas de filtración.
La protección solar es un paso imprescindible en la rutina diaria, sin importar la época del año. Aunque el verano, con la mayor exposición al sol y al aire libre, hace que su uso sea aún más importante. Sin embargo, hay ciertos matices que conviene tener en cuenta, especialmente si nos vamos a dar un chapuzón.