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David Carrizo, médico: “¿Alguna vez has sentido que has comido suficiente y aun así seguías con apetito? La razón no está en tu fuerza de voluntad”
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David Carrizo, médico: “¿Alguna vez has sentido que has comido suficiente y aun así seguías con apetito? La razón no está en tu fuerza de voluntad”

David Carrizo invita a mirar más allá de los mitos que culpan al individuo y propone una visión más empática y basada en la ciencia

Foto: David Carrizo en TikTok (@dr.davidcarrizo)
David Carrizo en TikTok (@dr.davidcarrizo)

El apetito persistente, incluso después de haber comido lo suficiente, es una experiencia común para muchas personas. Sin embargo, lejos de ser un simple problema de fuerza de voluntad, este fenómeno tiene una explicación biológica. Así lo asegura el médico David Carrizo en uno de sus recientes vídeos en redes sociales, donde aclara que “la razón por la que sigues teniendo hambre no está en tu fuerza de voluntad, sino más bien en la biología”.

La clave está en una hormona llamada leptina, que es producida por el tejido graso. Su función principal es enviar al cerebro una señal de saciedad: un aviso de que ya has comido lo necesario y puedes dejar de comer. Sin embargo, cuando existe un exceso de grasa corporal, el cuerpo produce más leptina de lo habitual, y con el tiempo, el cerebro deja de responder a esta señal. Este fenómeno se conoce como resistencia a la leptina.

“En otras palabras, el cerebro deja de escuchar la orden de saciedad y sigue pidiendo comida, aunque el cuerpo ya tenga suficiente energía disponible”, explica Carrizo. Este desajuste no solo incrementa la sensación constante de hambre, sino que también puede dificultar mucho los esfuerzos por mantener un peso saludable.

Las causas de la resistencia a la leptina son múltiples y están vinculadas a hábitos cotidianos, como la falta de sueño, el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, el exceso de azúcar en la dieta o un estilo de vida sedentario. También influyen estados de inflamación crónica, que afectan directamente al correcto funcionamiento del sistema hormonal y metabólico.

placeholder Comer deprisa hace que nuestro cerebro no lance la señal de saciedad. (Pexels / cottonbro studio)
Comer deprisa hace que nuestro cerebro no lance la señal de saciedad. (Pexels / cottonbro studio)

Por eso, para Carrizo la solución no pasa por comer menos, sino por reparar el sistema que regula el apetito de forma natural. ¿Cómo lograrlo? A través de cambios sostenibles y graduales: mejorar la calidad del sueño, caminar a diario, reducir el consumo de azúcares y minimizar los alimentos artificiales y ultraprocesados.

Cuando se promueven estos hábitos saludables, el cuerpo comienza a autorregularse. “No se trata de forzar la saciedad, sino de recuperarla”, subraya el médico. Es decir, permitir que el sistema hormonal funcione correctamente para que sea el cuerpo, y no la fuerza de voluntad, el que nos indique cuándo hemos comido suficiente.

El apetito persistente, incluso después de haber comido lo suficiente, es una experiencia común para muchas personas. Sin embargo, lejos de ser un simple problema de fuerza de voluntad, este fenómeno tiene una explicación biológica. Así lo asegura el médico David Carrizo en uno de sus recientes vídeos en redes sociales, donde aclara que “la razón por la que sigues teniendo hambre no está en tu fuerza de voluntad, sino más bien en la biología”.

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