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Ni con frases motivacionales ni con libros: así puedes reducir el síndrome del impostor
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Ni con frases motivacionales ni con libros: así puedes reducir el síndrome del impostor

La clave está en aplicar herramientas psicológicas prácticas que fortalezcan la autopercepción y consoliden una visión más justa de las propias capacidades

Foto: El síndrome del impostor puede perjudicarte en tu vida laboral. (iStock)
El síndrome del impostor puede perjudicarte en tu vida laboral. (iStock)

El síndrome del impostor, esa sensación persistente de no estar a la altura a pesar de contar con logros y capacidades objetivas, afecta a personas de todos los ámbitos profesionales y académicos. Quienes lo padecen suelen atribuir sus éxitos a la suerte o a factores externos, y temen ser descubiertos como “fraudes”. Aunque pueda parecer un problema puntual, se trata de un patrón de pensamiento que, si no se aborda, puede afectar al rendimiento, la autoestima e incluso la salud mental.

A menudo se recomienda combatirlo con frases motivacionales o libros de autoayuda, pero estos recursos, por sí solos, no suelen ser suficientes. La psicología contemporánea apunta a que es más efectivo un enfoque activo, basado en la reestructuración cognitiva y la exposición gradual a situaciones que generan inseguridad. Esto implica identificar pensamientos automáticos negativos y reemplazarlos por interpretaciones más realistas y fundamentadas en hechos.

placeholder El síndrome del impostor puede perjudicarte en muchos aspectos de tu vida. (Pexels/ Nataliya Vaitkevich)
El síndrome del impostor puede perjudicarte en muchos aspectos de tu vida. (Pexels/ Nataliya Vaitkevich)

Uno de los pasos más importantes es aprender a registrar y revisar los propios logros de forma objetiva. Llevar un diario de hitos profesionales o académicos ayuda a tener un archivo tangible de los éxitos, que puede contrarrestar la tendencia a minimizarlos. Este ejercicio también permite detectar patrones, como la repetida capacidad para resolver problemas complejos o superar retos.

Otra estrategia eficaz es hablar abiertamente del síndrome del impostor en entornos de confianza, como grupos de trabajo o terapia. La validación externa no es la solución definitiva, pero compartir experiencias con personas que han vivido lo mismo ayuda a normalizar la sensación y a reducir la autocrítica excesiva.

placeholder El síndrome del impostor se trata de manera psicológica. (Pexels/ Laurentiu Robu)
El síndrome del impostor se trata de manera psicológica. (Pexels/ Laurentiu Robu)

El entrenamiento en autocompasión también resulta útil. A diferencia de la autoestima, que se basa en la comparación con otros, la autocompasión se enfoca en tratarse con la misma comprensión y paciencia que se tendría con un amigo en una situación similar. Esto disminuye el impacto de los errores y permite verlos como parte natural del aprendizaje.

Asimismo, establecer metas progresivas y medibles ayuda a ganar seguridad de forma gradual. Dividir grandes objetivos en tareas pequeñas y alcanzables permite acumular experiencias de éxito que refuerzan la percepción de competencia.

El síndrome del impostor, esa sensación persistente de no estar a la altura a pesar de contar con logros y capacidades objetivas, afecta a personas de todos los ámbitos profesionales y académicos. Quienes lo padecen suelen atribuir sus éxitos a la suerte o a factores externos, y temen ser descubiertos como “fraudes”. Aunque pueda parecer un problema puntual, se trata de un patrón de pensamiento que, si no se aborda, puede afectar al rendimiento, la autoestima e incluso la salud mental.

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