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Así es la dieta nórdica: la forma de comer que hace competencia a la dieta mediterránea por sus beneficios para el corazón
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Así es la dieta nórdica: la forma de comer que hace competencia a la dieta mediterránea por sus beneficios para el corazón

Aunque la dieta mediterránea goza de una larga trayectoria científica, la dieta nórdica emerge como una alternativa igualmente sólida

Foto: La dieta nórdica, una forma equilibrada de adelgazar. (Jonathan Borba para Unsplash)
La dieta nórdica, una forma equilibrada de adelgazar. (Jonathan Borba para Unsplash)

La dieta nórdica, inspirada en la tradición alimentaria de países como Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia, está ganando atención internacional por sus comprobados beneficios para la salud cardiovascular. Basada en alimentos locales y sostenibles, comparte principios con la dieta mediterránea, pero sus efectos específicos sobre el corazón la consolidan como una opción igualmente valiosa, según diversos estudios científicos.

A diferencia de la dieta mediterránea, que utiliza principalmente aceite de oliva, la dieta nórdica se destaca por el uso de aceite de colza (canola), rico en grasas insaturadas que ayudan a bajar el colesterol LDL sin necesidad de recurrir al aceite virgen extra. Además, incluye alimentos como avena, centeno y cebada, frutas como manzanas y peras, bayas, vegetales de raíces y crucíferas, legumbres, pescados grasos y lácteos bajos en grasa.

placeholder Los copos de avena te pueden ayudar a reforzar la salud digestiva. (Pexels /  Vie Studio)
Los copos de avena te pueden ayudar a reforzar la salud digestiva. (Pexels / Vie Studio)

La evidencia científica respalda sus efectos sobre la salud. En estudios controlados, la dieta nórdica ha logrado reducir significativamente el colesterol LDL, disminuir la presión arterial y mejorar algunos marcadores de inflamación y glucosa en sangre, aunque ciertos efectos sobre la resistencia a la insulina se atribuyen en parte a la pérdida de peso. Asimismo, metaanálisis y estudios prospectivos sugieren reducciones modestas en el riesgo de enfermedades cardiovasculares como infarto, ictus o diabetes tipo 2.

Algunos ensayos controlados también han demostrado mejoras en el perfil lipídico, el peso corporal, el índice de masa corporal y la tensión arterial sistólica, en comparación a dietas menos saludables. Estos beneficios están en línea con los resultados de otros patrones dietéticos protectores, como la dieta DASH o la Portfolio, y muestran que la alimentación basada en plantas, cereales integrales y grasas saludables funciona sin importar el entorno cultural.

placeholder El salmón es uno de los pescados con mayor cantidad de proteínas. (Pexels)
El salmón es uno de los pescados con mayor cantidad de proteínas. (Pexels)

A nivel poblacional, iniciativas como la dieta nórdica han sido fundamentales para transformar hábitos de salud pública. Un ejemplo es el North Karelia Project en Finlandia entre 1972 y 1997, donde la promoción de hábitos más saludables —como sustituir grasas saturadas por insaturadas y aumentar el consumo de vegetales— llevó a una reducción del 80 % en la mortalidad por enfermedades coronarias en hombres y un aumento de 7 años en la esperanza de vida.

Aunque la dieta mediterránea goza de una larga trayectoria científica, la dieta nórdica emerge como una alternativa igualmente sólida para proteger el corazón. Su enfoque en productos locales, frescos y estacionales, unido a su flexibilidad cultural y sostenibilidad, la convierten en una opción viable para quienes buscan cuidar su salud sin renunciar al sabor ni al entorno en el que viven.

La dieta nórdica, inspirada en la tradición alimentaria de países como Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia, está ganando atención internacional por sus comprobados beneficios para la salud cardiovascular. Basada en alimentos locales y sostenibles, comparte principios con la dieta mediterránea, pero sus efectos específicos sobre el corazón la consolidan como una opción igualmente valiosa, según diversos estudios científicos.

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